Pluma invitada

La importancia de la vacunación

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Nadie debería dudar de la efectividad de las vacunas… de cualquier vacuna. Si se investiga, se encuentra que la viruela es la única enfermedad que ha sido eliminada por completo gracias a la vacuna. Adicionalmente, las vacunas han permitido reducir grandemente el efecto de enfermedades como polio, sarampión y rubéola.

La situación con la vacuna contra el coronavirus covid-19 es similar. Quizás las vacunas, de momento, aún no son tan efectivas como las mencionadas anteriormente, pero cada día se refuerza el conocimiento de que ayudan mucho:

– Causan molestias al ser aplicadas, pero son temporales.

– En caso de enfermar, las personas vacunadas sienten menos síntomas y corren mucho menos riesgo de fallecer.

– La única manera de lograr rápidamente la inmunidad colectiva es a través de la campaña de vacunación e inocular a por lo menos el 60% de la población.

Como asesor he notado que para motivar a los equipos es necesario trazarles metas. Las metas deben ser ambiciosas pero realizables. Por ello, en lo personal, he trazado tres etapas en la vacunación en Guatemala. Es importante recalcar que estas fases no tienen ningún fundamento científico, pero nos pueden ayudar para guiarnos y alcanzar la inmunidad colectiva a la mayor brevedad posible. Las etapas que he definido son:

Etapa 1: esta etapa se completa cuando el porcentaje de personas vacunadas con al menos una dosis sobrepasa el de letalidad del país. La idea detrás de la meta es que luego de que se crucen ambas curvas, la vacuna empezará a incidir en el número de personas fallecidas al día. En Guatemala cumplimos esta etapa entre las semanas 65 y 66 de la pandemia, en fecha 15 de junio 2021. El efecto que vemos es que a partir del 11 de julio 2021 el número de personas fallecidas al día ha venido disminuyendo de manera constante. Esto es importante porque los hospitales están saturados, pero afortunadamente mueren menos pacientes.

Etapa 2: esta etapa se completa cuando el porcentaje de personas vacunadas con al menos una dosis sobrepasa el porcentaje de positivos. La idea detrás de la meta es que luego del cruce entre ambas curvas, el porcentaje de personas vacunadas empieza a incidir en el contagio, reduciendo el número de casos confirmados. En Guatemala aún no cumplimos esta etapa. De seguir con las tendencias de ahora, la cumpliremos alrededor de la semana 77. Eso sería la primera semana de agosto. Al lograr esta etapa se esperaría que el semáforo de los municipios empiece a mejorar con cada vez menos municipios en rojo y más en amarillo y verde.

El cumplimiento de las primeras dos etapas no permite aún relajarnos. El virus aprovecha cualquier oportunidad para provocar un repunte y hacernos retroceder. Debemos todavía cumplir con las indicaciones del semáforo, aplicar los protocolos de seguridad y cumplir con todas las medidas de prevención.

Etapa 3: esta se completa cuando el porcentaje de vacunados, de preferencia con el espectro completo, sobrepasa el 60% de la población. En este momento podemos decir que se ha alcanzado la inmunidad colectiva y hasta este momento es cuando se pueden empezar a relajar las precauciones que estamos tomando.

No está de más recalcar que en países que se han relajado antes de tiempo, como el caso de España, el contagio ha presentado un repunte, con lo que estiman es su quinta ola. Por ello es importante no relajarnos.