Pluma invitada

Los derechos humanos y las empresas, una relación en la que ganamos todos

Jorge A. Estrada Solano

Los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos están basados en el cumplimiento del papel que les compete a los distintos actores dentro de una sociedad: tal es el caso de la obligación del Estado de proteger los derechos humanos, así como de emitir normativas que velen por el cumplimiento de estos derechos, el respeto por parte de todos sus habitantes y la observancia en las operaciones empresariales.

Las empresas cumplen un papel importante dentro de la observancia en el respeto de los derechos humanos, que no solamente son aplicables hacia afuera de la empresa, pues la tarea comienza en forma interna, con la emisión y cumplimiento de una política de derechos humanos, que observe los mecanismos internacionalmente reconocidos para el respeto de los lineamientos contenidos en los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos.

Desde la Red Guatemala de Pacto Global se ha promovido la importancia de la adopción de estos principios, ya que estos, sumados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, constituyen las guías para que las empresas estén a la vanguardia en el cumplimiento de las normativas de los mercados internacionales, cuyos consumidores cada vez más exigen productos y servicios sostenibles, que puedan garantizar no solamente la calidad, sino también que su producción o prestación se lleve a cabo respetando los derechos humanos y el medio ambiente.

Desde Pacto Global se lleva a cabo un trabajo en varias dimensiones, concientizando a las empresas y entidades miembros que ya suman más de 40, todas líderes en su giro de negocio, marcando tendencias a nivel nacional sobre las buenas prácticas y la importancia que reviste para su propio desarrollo la observancia de los principios rectores y la relevancia que cada vez más toma el tema de la debida diligencia en derechos humanos, la cual garantiza en gran medida el respeto y la promoción de los derechos humanos y demuestra que una empresa es social y económicamente responsable generando valor no solamente para sus accionistas, sino también para la sociedad, y que contemplan mecanismos de remediación en el caso de la materialización de alguno de los riesgos de vulneración de derechos humanos identificados previamente en un instrumento de identificación y remediación producto del ejercicio de la debida diligencia.

Importante es señalar que en una segunda etapa de implementación, las empresas aplican y promueven los principios rectores en su cadena de valor, lo cual permite la creación de una cadena responsable de producción o prestación de servicios, impactando positivamente en una sociedad, promoviendo cambios profundos y reales en las comunidades donde las empresas responsables operan, convirtiéndose en polos de desarrollo económico sostenibles, brindando no solo empleo digno, sino también generando valor compartido para la sociedad y buena reputación para las empresas que llevan a la práctica los Principios Rectores de Derechos Humanos y las Empresas, a tal punto de que existen empresas que cotizan en Wall Street, cuyo nivel de cumplimiento en estos principios y su aporte a la sostenibilidad es reconocido mediante el índice Down Jones de la Sostenibilidad.

Todo lo anterior es parte del trabajo de promoción que, desde la Red Guatemala, Pacto Global lleva a cabo, creando espacios de discusión y formación de los temas relacionados a estos principios, y es así como cada día más empresas y entidades se unen a esta iniciativa voluntaria, que constituye la red de vinculación empresarial más importante promovida por las Naciones Unidas en el mundo, llevando a la práctica una agenda internacional al plano nacional.