Pluma invitada

¿Por qué seguimos buscando las malas noticias?

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Guatemala ha superado tres olas muy fuertes de contagio por covid-19 causadas por las variantes iniciales del virus. Las olas fueron peligrosas porque el virus no solo era contagioso, virulento, sino también, en muchos casos, mortal.
Afortunadamente, el virus mutó a las variantes ómicron, que son más contagiosas pero mucho menos agresivas, y sobre todo menos letales. A principios del año pasamos la 4ª ola con un elevado número de casos confirmados, pero afortunadamente con una muy baja ocupación de hospitales y muy pocas personas fallecidas. Es la principal diferencia entre ómicron y las variantes anteriores.

Luego de las vacaciones de Semana Santa tuvimos un leve repunte que se quedó en una burbuja de casos confirmados y % positivos porque fue rápidamente controlado por todos nosotros. Pocos días después, el MSPAS modificó el semáforo, eliminando las restricciones y relajando las medidas de prevención. Todos esperábamos un nuevo repunte luego del cambio que, afortunadamente, nunca se presentó. Es señal de dos hechos importantes y poco reconocidos:

1. Las acciones del MSPAS para el control de la pandemia han dado excelentes resultados. Lo vemos comparando la ola ómicron de Guatemala, que fue similar a la 3ª ola de agosto 2021, cuando en todos los países fue más de tres veces más intensa que la ola anterior.

2. La población ha aprendido a evitar las aglomeraciones y a respetar las medidas de prevención en caso de no poder evitarlas.

Actualmente estamos sintiendo el efecto de la más reciente variante del virus. Siempre es de ómicron y es todavía más contagiosa. Esta nueva variante afectó a los Estados Unidos durante el mes de mayo. Se manifestó por un incremento de los casos nuevos diarios, pero no en la ocupación de los hospitales o en los casos de personas fallecidas. Hoy se ve que la curva de contagios en ese país ha empezado a decrecer, indicando que ya se superó el pico de la curva. Su intensidad ha sido menor a todas las olas anteriores. Desafortunadamente, en Guatemala hacemos caso omiso de la historia y solo vemos el momento. Todos se asustan por las noticias que presentan un repunte de una variante muy contagiosa, pero solo muy pocos tienen la iniciativa de verificar la información y presentarla en su justa dimensión. La razón es que, al hacerlo, se vería que realmente no hay motivo de preocupación, no se necesitan medidas de restricción y el nivel actual de las medidas de prevención es suficiente para controlar el repunte.

Muy pocos tienen la habilidad de ver lo anterior. La gran mayoría de la población se deja llevar por las noticias amarillistas y las comparte como si fuese una noticia apocalíptica. El repunte es real, pero es necesario analizarlo y compararlo con los anteriores. Al hacerlo se ve que, en realidad, es mínimo y ha sido fácilmente superado en otros países. No hay razón para que en Guatemala no ocurra lo mismo. Nosotros podemos seguir viviendo nuestra vida en la normalidad prepandemia.

La naturaleza humana es así, de manera instintiva se prepara para lo peor. Es una actitud de defensa que nos ha permitido sobrevivir, pero nos impide crecer porque no nos detenemos a analizar la situación y realmente entenderla. Es muy importante llenar nuestras vidas con una actitud positiva.

La actitud positiva no solo refuerza nuestro sistema inmunológico, sino también nos permite estar agradecidos y vivir una vida tranquila. La tranquilidad en la vida es lo más importante, porque solo así viviremos felices y esa debe ser la meta de todos nosotros.