Pluma invitada

Un llamado a la acción para superar las amenazas a la seguridad humana

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Recientemente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó el informe “Las nuevas amenazas para la seguridad humana en el Antropoceno”, evidenciando que 6 de cada 7 personas en el mundo tienen sentimientos de inseguridad y que la aceleración del desarrollo humano en la última década no ha correspondido con una mayor sensación de seguridad y bienestar para la población mundial. Incluso, en países con algunos de los niveles más elevados de buena salud, riqueza y educación, sus habitantes muestran mayor grado de ansiedad que hace diez años.

El concepto de seguridad humana, dado a conocer originalmente en 1994 en el pionero Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, introdujo un cambio radical en la manera de pensar sobre la seguridad de las personas, alejándose de la idea de seguridad personal unida exclusivamente a la seguridad territorial y poniendo el énfasis en la importancia de las necesidades básicas, la dignidad, y la protección de las personas a la hora de disfrutar de vidas seguras.

El informe examina una serie de amenazas que han ido adquiriendo mayor prominencia en los últimos años, como las relacionadas con las tecnologías digitales, las desigualdades, los conflictos, y la capacidad de los sistemas de salud para enfrentar los nuevos retos, como la pandemia por COVID-19.

Nunca fue más evidente el imperativo de actuar sin demora. Por primera vez, los indicadores de desarrollo humano disminuyeron, y lo hicieron de manera drástica: los datos muestran una bajada en la esperanza de vida a nivel mundial, por segundo año consecutivo, debido a la pandemia y un empeoramiento de todos los parámetros de medición del desarrollo humano. Además, es probable que el cambio climático se convierta en una de las principales causas de mortalidad en el mundo.

Para abordar esta desconexión entre desarrollo y percepción de seguridad, el informe hace un llamado a reforzar la solidaridad internacional y a elaborar un nuevo enfoque de desarrollo que permita a las personas vivir sin carencias, miedo, ansiedad e indignidad; de forma tal que las instituciones y las y los tomadores de decisión consideren sistemáticamente la interdependencia entre las personas y el planeta.

Como indica Achim Steiner, Administrador del PNUD, es hora de prestar atención a las señales que emiten las sociedades que sufren un estrés inmenso y redefinir el verdadero significado de progreso. Necesitamos repensar un modelo de desarrollo que esté construido alrededor de la protección y la restauración de nuestro planeta, y que ofrezca nuevas oportunidades sostenibles para todas y todos.

En ese marco, este informe nos permite asumir nuevos roles (locales, nacionales e internacionales) para construir sociedades más sostenibles, incluyentes y equitativas. Desde el PNUD, abogamos por un esfuerzo más colaborativo en donde los socios claves del desarrollo construyan nuevas propuestas para el bienestar de sus sociedades, bajo la premisa de que las personas se encuentran al centro del desarrollo humano, para que nadie se quede atrás.

El informe está disponible aquí: https://hs.hdr.undp.org/es/index.html

Representante Residente del PNUD