Si me permite

Posponer la decisión debilita el carácter

“Cuando atrasamos la cosecha, los frutos se pierden, pero cuando atrasamos los problemas, no paran de crecer”. Pablo Coelho

Lo sorprendente de esta vida es que cuando estamos buscando gratificar nuestros gustos normalmente nos apresuramos y al final podemos lamentarlo, pero cuando tenemos que enfrentar nuestras responsabilidades no es extraño que nos detengamos a repensar y tomarnos demasiado tiempo para poder decidir.

Sin lugar a duda la toma de decisiones para muchos de nosotros tiene un elemento paralizante a menos que hayamos sido formados en la niñez y entrenados en la vida a tener la debida determinación para enfrentar las situaciones y cumplir con las obligaciones que nos corresponde. Esto es asunto de carácter más que un asunto de personalidad.

Podemos observar a personas que han logrado alcanzar metas desafiantes y ocupar lugares de distinción porque han sabido poner de su parte por un impulso interno que ha sido formado en ellos a través de los años. Porque han sabido superar ese elemento paralizante —que interiormente nos puede limitar o bien amenazar—, ellos supieron aprovechar la oportunidad y lo que otros no lo aprovecharon ellos tomaron la iniciativa necesaria y se lanzaron en el momento apropiado.

La tentación muy popularizada de pensar que mañana puede ser mejor para tomar la decisión de lo que hoy no nos arriesgamos hacer algo, no siempre puede ser real, porque posiblemente que hoy se nos presenta una situación y que mañana no se presente la situación y nunca podemos tener la oportunidad que dejamos pasar.

Debemos tener cuidado de no confundir la especulación como un elemento de evaluación. La capacidad de evaluar está enmarcada en el conocimiento o bien en la experiencia que se ha acumulado y puede interpretar elementos determinantes para poder lograr lo que se anhela. Los que especulan normalmente están limitándose en elementos de probabilidad que son externos y no en la capacidad que ellos tienen.
Entendemos que el carácter es un elemento que lo hemos logrado por un proceso formativo en el que hemos permitido invertir y exigirnos al extremo, que tiene un sano equilibrio entre capacidad y potencial que usamos para poder hacer lo que hacemos. En ningún momento debemos juzgar a las personas que tienen un carácter definido con un ingrediente de agresividad sino entender que es el elemento de determinación que les permite alcanzar y tener lo que otros no ha querido aprovechar.

Es muy importante que, en las oportunidades que se nos presentan en la vida, nos sintamos desafiados y retados para la acción y de ninguna manera ver las oportunidades como una amenaza para que tengamos que dejarlos para después o bien simplemente evadirlas.

Cada vez que observamos a las personas que admiramos por lo que han alcanzado y saben hacer lo que hacen, seguramente nos damos cuenta que son aquellos que cuando se les presentó una oportunidad la supieron aprovechar. Estas personas nos deben inspirar y motivar para que nosotros también observemos nuestro medio y las oportunidades que se nos presentan y antes de evadirlas mejor las enfrentamos pagando el precio que ellas requieren.

Cada uno de nosotros seamos proactivos en el medio donde nos desenvolvemos, no solo para hacer un bien para nosotros mismos, sino para ser provechosos para los demás también.