Si me permite

Recordemos, las prioridades no son negociables

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“Hay que moverse por prioridades, ese es el secreto del dominio del tiempo”, Robín Sharma.

Los logros alcanzados en la vida están estrechamente ligados al manejo de las prioridades y no tanto las emergencias. Si hacemos las cosas que tenemos por delante primero y porque nos urge hacerlas, podemos llegar a olvidar las cosas que son prioritarias y que deben ser atendidas no tanto por los gustos o las presiones externas sino porque son las cosas que deben atenderse para poder seguir adelante.

Muchas veces hemos sido presionados a hacer las cosas que otros nos exigen, dejando aquellas que son prioritarias para nosotros y tenemos que pagar las tristes consecuencias queramos o no. Algunas de ellas se manifiestan en nuestra salud, por lo que no hemos comido o descansado y no hay modo que podamos regresar a corregirlo. En los casos en que hemos tenido que desatender a la familia por presiones o por gustos, cuando nos damos cuenta las relaciones han sido afectadas.

Posiblemente hay momentos que presentamos explicaciones o bien algunas excusas por lo que hemos tenido que hacer, y posiblemente las frases tan cordiales como lo entiendo o bien, no tenga pena, no son suficientes por el descuido de la prioridad. Las expresiones de las disculpas solo nos ayudan a salir del paso, pero se debe tener presente que hay una deuda en las relaciones que deben ser atendidas.

Es posible que hemos sido aconsejados por quienes no siempre entienden toda la realidad de nuestra vida y las recomendaciones que nos ofrecen pueden sacarnos del apuro, pero el daño es real y no lo podemos ignorar. Por ello en la vida las cosas se hacen en su orden y en el tiempo apropiado para que podamos enfrentar la vida con una modalidad responsable.

En algunas ocasiones cuando nos acercamos para pedir un consejo u orientación, las descripciones que estamos dando son aquellas que nos ayudan más a nuestros intereses que la realidad de la vida con una proyección a largo plazo y no tanto para salir del paso.

La mentalidad cortoplacista que tan frecuentemente se observa en los que nos rodean puede fácilmente llevarnos a soluciones que nos sacan de los aprietos y de alguna manera nos hacen sentir un alivio inmediato. Pero cuando el tiempo avanza nos damos cuenta de que estamos en peor estado que cuando empezamos a hacer cambios, entendiendo que al final la solución verdadera estaba en haber tratado con el fondo del problema más que en la forma.

Conocemos de aquellos que son persistentes en sus emprendimientos, cuando los han sabido proyectar con todas las reglas que las prioridades exigen, sobresalen sin tener que hacer el mayor esfuerzo.

Cuando pienso en prioridades alguien hace tiempo me sugirió un patrón, que cuando uno lo analiza seriamente termina dándole la razón. Y me lo presentaron de este modo, primero Dios, luego la familia, en tercer lugar el trabajo, cuarto son los amigos y en quinto lugar lo que personalmente me agrada hacer. Pero tristemente cuando empiezo a estructurar la vida en el orden inverso seguramente los problemas se harán presentes.

Debemos entender que este proceso es parte formativo de la vida y no tanto de enmendar las cosas cuando no están funcionando. Si tiene carácter formativo llega a ser parte de uno y naturalmente se actúa sin tener que pensarlo muy seriamente.

samuel.berberian@gmail.com