LIBERAL SIN NEO

Tres hipótesis

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

En su libro Por qué fracasan las naciones (Why Nations Fail), Daron Acemoglu y James Robinson discuten diferentes teorías sobre por qué algunos países son ricos y otros pobres, y qué factores han determinado el alto desarrollo de algunas sociedades, mientras que otras se mantienen estancadas. Utilizando como fondo el examen histórico de amplio alcance, Acemoglu y Robinson discuten tres prominentes perspectivas o teorías sobre la diferencia entre la riqueza y pobreza de las naciones: la geografía, la cultura y la ignorancia.

Una teoría sobre la inequidad global se basa en la hipótesis de la geografía, que sostiene que el abismo entre países pobres y ricos se explica por diferencias geográficas, incluyendo el clima, la calidad de la tierra arable y la dotación de recursos naturales. La investigación estadística de Jeffrey Sachs y el análisis histórico de Jarred Diamond, por ejemplo, han pretendido mostrar cómo las ventajas geográficas explican en gran parte la prosperidad de unos países y la pobreza de otros.

La hipótesis de la cultura —señalan Acemoglu y Robinson— cobró prominencia desde la teoría de Max Weber, quien proponía que la “ética protestante” del norte de Europa y las colonias Británicas habría formado en sus poblaciones los rasgos culturales propicios para el desarrollo de la empresarialidad y el capitalismo comercial. Hay otras teorías que subrayan factores culturales como causales de la mayor o menor productividad o propensión comercial de las sociedades.

La tercera teoría examinada es la hipótesis de la ignorancia: los países pobres los son porque sus élites políticas “no saben” cómo resolver las “fallas” del mercado y cuáles son las políticas adecuadas para el desarrollo. La actividad de los organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID, Unicef y Usaid están implícitamente enraizados en esta hipótesis: instruyen a los países ignorantes sobre lo que deben hacer.

Varios casos de laboratorio histórico sirven para desvirtuar estas teorías. La mitad de la ciudad de Nogales está en el estado mexicano de Sonora y la otra mitad, en Arizona, Estados Unidos. Tienen la misma geografía y pasado cultural, pero sus niveles de prosperidad son muy diferentes. Corea del Norte y Corea del Sur comparten la misma geografía y antecedentes culturales. La del Norte es uno de los países más pobres del mundo —y uno de los últimos reductos del Estalinismo— y la del Sur es uno de los más ricos. Alemania del Este, ya colapsada e integrada a la próspera Alemania Occidental: la misma geografía y cultura. Estos y otros casos resaltan grandes diferencias que no obedecen a factores geográficos o culturales.

Los autores encuentran la explicación del desarrollo en la naturaleza y calidad de las instituciones políticas; alcanzar la prosperidad depende de resolver algunos problemas políticos básicos. Buscan demostrar que los países pobres son pobres porque las personas con poder escogen hacer las cosas equivocadas, a propósito, para darse privilegios y beneficiarse.

¿Será que la clase política es ignorante, “no sabe” que utilizar fondos públicos para regalar bolsas de alimentos con fotos de políticos y propaganda es ilegal e inmoral? ¿Será que la clase política y la nomenclatura del Gobierno “no saben” que determinar el gasto y uso de recursos públicos en función de su propio beneficio no sacará al país de la pobreza? ¿Será que los gobernantes “no saben” que el sistema de justicia es incapaz de perseguir la corrupción y las organizaciones criminales? Juzgue usted.

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