La explosión de los globos, un mercado que recobra auge

El infaltable de las fiestas infantiles y los eventos deportivos vive un segundo aire.

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Al parecer, la pandemia ha impulsado el interés por los globos acomodados en diseños complejos y elaborados. (Foto: Michael Tyrone Delaney/The New York Times).
Al parecer, la pandemia ha impulsado el interés por los globos acomodados en diseños complejos y elaborados. (Foto: Michael Tyrone Delaney/The New York Times).

A punto de cumplir los 40 años, Gev Danielian pudo haberse comprado un Porsche, haber apostado o haberse embriagado. En cambio, en junio de 2021, planeó una celebración moderada en su casa de Los Ángeles y se permitió una leve regresión. Cubrió su jardín con varios cientos de globos.

Decenas y decenas de globos en una paleta de colores neutros mate, y varios globos de colores contrastantes rayados para imitar el mármol de Carrara. Al principio, Danielian se mostró escéptico cuando su organizador de eventos, Edgar Hay, se lo propuso.

No obstante, cambió de parecer y aceptó. “Los globos son globos”, afirmó Danielian. “Puedes conseguir globos donde sea, pero ¿la combinación de colores que utilizó?”. El efecto lo sorprendió, y también a sus invitados, dijo. Las personas se levantaron de la cena y una tras otra se acercaron a la instalación, varias decenas de hombres y mujeres adultos, hipnotizados, recordó.

Ahora navega por Pinterest y contempla la omnipresencia de los globos. La empresa Orbis Research informó que el mercado de globos en todo el mundo tenía un valor de 636 millones de dólares en 2019, y eso fue antes de que la pandemia pareciera incentivar un aumento del interés no solo por los globos en sí mismos, sino también por diseños cada vez más complejos.

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Los globos sencillos de letras en aluminio que la canción “Blurred Lines” de Robin Thicke hizo tan omnipresentes eran bonitos. Ahora lo que se espera son los globulares con patrones geodésicos que son más sofisticados que algunas residencias.

Los globos se inventaron en 1824, cuando un científico emprendedor unió dos láminas de caucho, espolvoreó harina entre ellas y selló los lados para crear quizá los raviolis más valiosos de todos los tiempos. Desde entonces, se han convertido en un elemento básico de las fiestas infantiles, de los incómodos bailes en el auditorio de la escuela y de los eventos deportivos, pero a lo que nunca se han asociado a los globos es a las aspiraciones… hasta ahora.

No hay una sola explicación que revele su ascendencia cultural, pero la pandemia ha sido un factor que ha hecho que se celebren más fiestas al aire libre, y que las fiestas en hoteles complejos y espacios para eventos sea hayan trasladado a los hogares. El uso de eventos en directo también ha ayudado, y como se trata de una tendencia impulsada por las redes sociales, hay una Kardashian en el centro de todo.

En marzo de 2020, unas semanas antes de que la Organización Mundial de la Salud declarara que las infecciones de COVID-19 habían alcanzado un nivel de pandemia, Khloé Kardashian organizó una fiesta de bienvenida para el bebé de su amiga embarazada Malika Haqq. Hubo rosas de colores pastel, un pastel de cinco pisos, agitadores personalizados, lo que parecía ser una máquina de humo y dos enormes osos de musgo.

No obstante, cuando las fotografías de la fiesta aparecieron en internet, las masas se fijaron en los globos: al menos cinco arcos de globos, dos soportes cubiertos de globos, una pared llena de estos y varias estructuras de globos en forma de nube suspendidas del techo.

“Hicimos el evento de Malika y luego ocurrió la pandemia, así que no sabemos qué causó ese impacto”, señaló Jamie Andrade, de 34 años, quien fundó la empresa de diseño de eventos Balloon & Paper con su esposo en 2011. La pareja fabricó piñatas y otros accesorios festivos durante casi una década antes de que la demanda de globos los obligara a centrarse exclusivamente en los productos inflables.

Globos para un evento en Santa Mónica, California, en febrero de 2022. (Foto: Michael Tyrone Delaney/The New York Times).

La mañana de la fiesta de bienvenida del bebé, el negocio tenía 5 mil seguidores en Instagram. Un día después, recordó Andrade, la cifra había aumentado a más de 50 mil. Los propietarios comentaron que, en los meses siguientes, recibieron muchas solicitudes de instalaciones de globos para fiestas y bodas, y para un bat mitzvah de temática circense. Desde aquella extravagancia de Haqq, Andrade dijo que ha construido escenarios de globos para Drake, Katherine Schwarzenegger y Lizzo. Kardashian la contrató para otros dos eventos. Las instalaciones más complejas de Andrade pueden costar más de US$25 mil.

Desde 2005, los fundadores de Airigami, una empresa de diseño en Rochester, Nueva York, han construido esculturas de globos inmersivas a gran escala para clientes de lugares tan lejanos como los Emiratos Árabes Unidos y Japón.

En 2017, la artista Lauren Messelian los invitó a montar un muro de “flores” para la Semana de la Moda de Nueva York en Spring Studios. Se enroscaron cientos de globos y se “plantaron” en diferentes formas y tamaños para crear un jardín vertical. Para un centro comercial de Catar, Airigami construyó un par de zapatillas hechas con globos del tamaño de un puño. Las zapatillas terminadas medían más de 2 metros de altura.

No es poco común que los socios de Airigami, Larry Moss, de 51 años, y Kelly Cheatle, de 45, contraten a un matemático para calcular las dimensiones exactas de una escultura propuesta. Una vez que Cheatle tiene las especificaciones, utiliza el programa Adobe Illustrator para trazar los patrones y construir un modelo a escala. A continuación, se hace un pedido de los globos específicos que requiere el boceto. Qualatex y Tuftex son dos marcas famosas que están entre sus preferidas. Cheatle prefiere Anagram para los globos metalizados.

Moss y Cheatle hacen todo lo posible por viajar con sus globos. Cuando deben viajar al extranjero por trabajo, Cheatle mete en su maleta registrada muy pocas prendas de vestir, el resto del espacio va lleno de látex. En ocasiones, a Moss le resulta más barato contratar a un miembro más del equipo para que viaje con más globos que enviar el material por correo internacional.

Cuando llega el momento de la instalación, el polvo es un antagonista constante. Los globos están tan llenos de estática que Cheatle a veces tiene que pasarles un rodillo para eliminar pelusa, uno por uno.

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Al terminar uno de sus eventos, empieza la diversión. Tras casi dos décadas en el negocio, Moss y Cheatle han perfeccionado el arte de reventarlos. La pareja ha probado toda una serie de objetos afilados: tijeras, cúter, incluso una pequeña bola cubierta de pinchos, que acelera el trabajo con las esculturas a gran escala.

Si un evento no ha concluido cuando llega la hora de que Airigami se retire, el personal puede reventarlos de manera “silenciosa”, cortando la parte superior de los globos con una navaja para minimizar el ruido. Moss suele invitar al personal de cáterin a unirse a su equipo y asegura que puede ser un buen desahogo para su frustración al final de la noche.

No obstante, el nuevo fervor por los globos tiene un precio. Los activistas del clima señalan que incluso los globos biodegradables tardan en descomponerse, y que las populares “liberaciones de globos” no son más que una manera fotogénica de generar basura.

Balloons Blow, una organización que pretende educar al público acerca de los efectos de los globos en los animales, las personas y el medio ambiente, se opone a todos los globos y defiende el uso de serpentinas, banderas y cometas para la decoración de eventos. (“¡Sopla burbujas!”, dijo Mary Vosburgh, una de sus fundadoras. “¡Conseguirás el mismo efecto sin el daño!”).

Aunque la mayoría de los instaladores de globos usan aire y dispositivos mecánicos en lugar de helio para mantener su trabajo en su sitio, los que sí necesitan helio se darán cuenta que este ahora es más difícil de encontrar que nunca. “Escasez de helio 4.0”, publicó Gasworld, el autodenominado “portal de noticias líder en el mercado del sector mundial de los gases industriales”. Los precios han aumentado, impulsados por el hecho de que solo unos cuantos países, entre ellos Estados Unidos y Catar, producen la mayor parte de las reservas mundiales.

Un arreglo de globos en Santa Mónica, California. (Foto: Michael Tyrone Delaney/The New York Times).

Incluso Spencer Pratt, antiguo villano de la serie de MTV “The Hills”, que tenía la costumbre de participar, con una planificación previa, en las sesiones fotográficas de los paparazzi con decenas de globos, ha corregido el rumbo. Su esposa, Heidi Montag, eliminó el plástico de un solo uso en su casa y prohibió los globos. “Me cancelarían si lo hiciera ahora”, dijo Pratt. “Necesito que encuentren un sustituto reutilizable”. Al escucharlo, Montag al menos admitió que tienen un encanto decorativo: “Los globos son una celebración”.

Por el momento esa sensación de deleite parece superar las protestas ecologistas. La demanda de instalaciones de globos en Houston es tal que ni siquiera el aumento de la competencia ha hecho mella en las ventas de Kelsey Onstott, propietaria de That Balloon Girl. En octubre de 2020, Onstott, de 32 años, se enfrentó a una reacción de rechazo en TikTok cuando reveló que cada una de sus instalaciones cuesta varios cientos de dólares, pero dijo que el revuelo no ha afectado el balance final. Sus clientes ven sus guirnaldas y “mosaicos” cargados de globos en las fiestas de sus amigos y luego quieren contratarla.

“En Houston, sucede como en la película ‘Espiando a los vecinos’”, dijo Onstott. La polémica sobre sus precios (una ganga comparada con lo que se gastan los famosos) no ha mermado el interés en su propio trabajo. Nunca ha estado tan ocupada.

El éxito de Onstott es un testimonio de una transición inimaginable. Los globos, que antes eran una especie de centro de metal barato en la chapa de oro de los carísimos arreglos florales, se han convertido en su propio marcador de estatus en las fiestas de todo Estados Unidos.


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