Por qué los precios se “contaminaron de la inflación importada” y cómo cerrará Guatemala el 2022, según el Banguat

A causa de los precios de los productos importados, ya hay presiones inflacionarias en el país este año y el indicador superará las expectativas, advierten las autoridades monetarias.

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Sergio Recinos presidente del Banguat
Sergio Recinos presidente del Banco de Guatemala y Junta Monetaria. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Al igual que gran cantidad de economías en el mundo, Guatemala estaría cerrando con una inflación de 6% o más, como consecuencia de la coyuntura internacional, confirmó Sergio Recinos, presidente del Banco de Guatemala (Banguat) y de la Junta Monetaria (JM).

El funcionario explicó las perspectivas para el cierre de 2022, luego de que, a junio, el ritmo inflacionario se ubicara en 7.55%, debido a que la inflación importada ya está contagiando a otras divisiones de gasto. A ese fenómeno se le conoce como “efecto de segunda vuelta”.

No obstante, todo apunta a que, en 2023, la situación se normalizará, según lo indicado en esta entrevista estará convergiendo nuevamente.

¿Cuál es la situación actual de la inflación?

Se ha observado, y es algo a nivel mundial, un aumento de la inflación que deviene en buena medida del efecto covid-19, pues en 2020 y 2021 se interrumpieron las cadenas de suministro que generaron algunos “cuellos de botella”, por el lado de la oferta.

A esto se sumó el conflicto entre Rusia y Ucrania que vino a exacerbar las presiones inflacionarias, pues hubo un excesivo estímulo fiscal y monetario, sobre todo en EE. UU., y en Europa, que de alguna manera está repercutiendo en los precios.

Creemos que es una combinación, y lo más reciente es el incremento bastante fuerte del precio del petróleo y algunos alimentos como el maíz y trigo, así como los problemas con los fertilizantes. Todo eso ha presionado los precios a escala mundial.

¿Cuál es la lectura a nivel internacional?

Vimos que en junio, la inflación interanual alcanzó 9% en Estados Unidos; en la zona del euro, 8%;  en el Reino Unido, 9.1%; en Rusia, 16%; en México, 8%; en Colombia, casi 10%; en Perú, 8.8%; en  Brasil, 12%; y en Chile, 12.5%, por mencionar algunas economías.

En el caso de Centroamérica, Honduras, 10.2%; República Dominicana, 9.5%; Nicaragua, 10.4%;  Costa Rica, 10%; El Salvador -economía dolarizada- 7.8%; y en Guatemala, 7.5%. A junio estuvimos muy parecidos a El Salvador, pero definitivamente, no nos hemos podido escapar de esas presiones inflacionarias.

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Llamó la atención que el comportamiento de la inflación intermensual en mayo como en junio fueron valores más altos de los esperados, y eso hizo que el ritmo subiera a 7.55%, desde 5.82% en el mes anterior, así que ya venía fuera de la meta desde mayo.

¿Cuál es el escenario para Guatemala?

Nosotros aún veíamos las posibilidades de ir cerrando dentro de la meta, pero con este comportamiento de 7.55%, originado en factores externos, estamos revisando la estimación de cierre para este año que definitivamente va a estar arriba del 6%. En todo caso, va a ser temporal, pues para el otro año esperamos que sea de 4.75%, dentro de la meta establecida por la JM.

¿Qué se puede hacer?

Hablando de la inflación importada, es muy importante tomar en cuenta que la política monetaria no puede reaccionar como tal porque al final, si se reacciona de manera muy fuerte, lo que se estaría haciendo es contraer la economía.

El último cálculo de los departamentos técnicos a junio apuntan a que el 78% de ese 7.55%, es de carácter externo y solamente 22% es de tipo interno.

¿Por qué se puede hacer muy poco desde la política monetaria?

Como son choques de oferta externos, especialmente por el precio del petróleo que tiene implicaciones en la gasolina super, regular y diésel, se podría subir la tasa de interés hasta 10% (por decirle algo) y eso no va a afectar el precio del crudo, porque es algo que viene de afuera y que esta exacerbado por el conflicto.

Con el precio de los alimentos, léase maíz y trigo, también Rusia y Ucrania son exportadores muy importantes, así que, aunque subamos la tasa de interés, no se va a incidir en el precio de esos bienes a escala internacional.

Por eso se dice que choques de oferta externos, que suelen ser temporales, la política monetaria no puede hacer nada, sino que solo se esperaría que aumente la oferta.

Pero ahí viene otro tema, que es el de los fertilizantes. Se escucha que el pequeño productor ya no tiene una opción de ponerle ese producto a sus tierras y la consecuencia es que se contará con menos producción en las cosechas venideras, lo que se convierte en un círculo en el que puede escasear la oferta respecto a la demanda y el precio tendrá que aumentar.

Entonces, aumentando la oferta, y viendo como abaratar los fertilizantes con programas de Gobierno que ya se están implementando y algunos incentivos para las familias, se puede incidir en los precios hacia abajo. Pero en el caso del petróleo, dependemos de lo que suceda en las principales economías.

Afortunadamente, ya se han observado precios por debajo de US$100 por barril de crudo y las estimaciones de los organismos internacionales especializados señalan que se va a mantener y ojalá se lograran más reducciones, ya que Guatemala es importador neto, y cualquier movimiento afecta la balanza de pagos y los bolsillos de los consumidores.

Esas son las discusiones que se tienen en JM, ya que algunos que algunos quieren subir la tasa y otros no, por lo que hay ser muy prudentes, porque si se reacciona mucho, se frena la economía, y consecuentemente el empleo, y ahí es donde viene el arte de la política monetaria y el conocimiento.

¿Cuáles son los rubros más afectados?

Hasta hace dos meses, las únicas divisiones de gasto que superaban la meta, eran la de transporte,   alimentos y bebidas no alcohólicas. Pero más recientemente hemos notado que también se ven afectado los muebles, artículos para el hogar, restaurantes y hoteles, bebidas alcohólicas, tabaco, vivienda, agua, electricidad y gas. Esto, a pesar de que están el subsidio y apoyo temporal a las gasolinas, diésel y GLP.

Lo anterior deviene de los efectos de segunda vuelta, porque el petróleo, al afectar al transporte, ya genera efectos en cadena en otros productos y servicios, aparte de que se genera una expectativa de mayor inflación, así que los agentes económicos empiezan a anticiparse. Ahí es importante tomar las medidas para ir conteniendo esas presiones, pero siempre con la salvedad de que el 80% es por precios importados.

¿Qué significa ese contagio?

Lamentablemente una buena parte de los bienes y servicios empiezan a contaminarse del efecto de la inflación importada y ya generan los efectos de segunda vuelta mencionados, que es un encadenamiento en los bienes. Eso hay que atacar. Es un problema que no depende de Guatemala, ni de economías pequeñas, sino más bien de las grandes.

Hay una percepción y en la medida en que todos los bancos centrales estén reaccionando, al final se empezará a frenar la inflación internacional y se estará regresando a indicadores más normales que es la previsión para 2023, por debajo del 5%.

¿Qué podría esperarse para el segundo semestre sobre la tasa líder?

Es un poco complicado anticiparnos; vamos a estar atentos a la evolución de la economía internacional y los indicadores nacionales para tomar una decisión y recomendación a la JM. En agosto, se revisará todo el escenario macroeconómico, y en principio no habrá modificación del crecimiento del producto interno bruto (PIB), que se mantendría en 4%. Otras variables van a tener una modificación, pero en general, salvo la inflación que es importada, todo lo demás estará bastante bien.

 


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