¿Tiene Guatemala ventaja competitiva ante la ruptura de las cadenas de valor en el comercio?

La estimación del cambio en los flujos comerciales sufrirá un reajuste en los próximos cuatro años, favoreciendo grandemente a nuevos jugadores en el comercio global.

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La exportación de bienes e insumos médicos abrió nuevos polos en el comercio internacional. (Foto Prensa Libre: AFP)
La exportación de bienes e insumos médicos abrió nuevos polos en el comercio internacional. (Foto Prensa Libre: AFP)

En marzo, dos situaciones se posicionaron en la discusión global sobre los venideros meses en un año 2020 que se veía incierto.

En primer lugar, el rompimiento de las cadenas de suministro que varias empresas globales estaban enfrentando, y, en segundo lugar, los efectos que la pandemia del COVID-19 se estaban sintiendo en las grandes economías del mundo. De las dos noticias, solamente la segunda ha ocupado un lugar privilegiado en la prensa y espacios de opinión durante el segundo y tercer trimestre del año.

Abrupta interrupción

El inicio de las medidas de confinamiento ocasionadas por el COVID-19 en Guatemala coincidió con la publicación de los resultados de la encuesta del ISM (Institute for Supply Management) a empresas globales, muchas de ellas con sede de su Casa Matriz en EE. UU.

Entre la miríada de cifras presentadas, sobresalió que casi el 75% de las empresas informaron interrupciones en la cadena de suministro de alguna manera debido a restricciones de transporte relacionadas con el coronavirus, y más del 80% afirmó que su organización experimentaría algún tipo de reorganización debido a las interrupciones de sus principales proveedores. De estas últimas, una de cada seis empresas (16%) informaron haber ajustado los objetivos de ingresos a la baja en un promedio del 5.6% debido al coronavirus, lo que les planteaba una reconfiguración territorial en su forma de abastecerse.

“La historia que cuentan los datos es que las empresas se enfrentan a una recuperación prolongada de sus operaciones normales a raíz del brote del virus”, dijo Thomas W. Derry, director ejecutivo de ISM. “Para la mayoría de las empresas estadounidenses, los plazos de entrega se han duplicado, y esa escasez se verá incrementada por la de opciones de transporte aéreo y marítimo para trasladar el producto a los Estados Unidos”.

A seis meses de esta publicación, las cifras se han agravado. Dos terceras partes de las empresas reportan contar con un plan de reubicación de proveedores, más de la mitad de las empresas que fueron encuestadas en marzo confirman estar viendo hacia Latinoamérica para renegociar total o parcialmente la compra de suministros que antes se adquirían en China y Asia, y 23% reportan haber suspendido definitivamente sus operaciones en la parte Este del globo.

El irreparable daño al comercio

Según la consultora global Boston Consulting Group, la estimación del cambio en los flujos comerciales sufrirá un reajuste en los próximos cuatro años, favoreciendo grandemente a nuevos jugadores en el comercio global.

El papel que jugarán India, Australia y algunas zonas de África en la provisión de suministros a Europa y EE. UU. los posicionará como los grandes ganadores, pero llama la atención la oportunidad que se abre tanto para el sur como para el centro-norte de América.

La pérdida de más de 128 trillones de dólares en el comercio entre EE. UU. y China no podrá ser cubierta en su totalidad por los grandes competidores, dejando un espacio significativo para economías más modestas como es el caso de Guatemala.

No obstante, entidades como The Economist señalan que, aunque la pandemia del COVID-19 ha expuesto las fragilidades de las cadenas globales de suministro, al menos tomará una década que las empresas de EE. UU. localicen sus operaciones en territorios mucho más próximos a sus fronteras con el objetivo de reducir los riesgos operativos en sus balances financieros.

Paradójicamente, esto presenta interesantes oportunidades para América Latina, a pesar de que la región no ha sido parte del auge comercial de las cadenas de suministro globales de las últimas décadas; con excepción en la provisión de materias primas con escaso valor agregado.

No obstante, “la región aún enfrenta obstáculos considerables para la integración de la cadena de suministro, incluida la infraestructura y las capacidades logísticas deficientes y deficiencias legales y regulatorias” afirma la Unidad de Inteligencia de The Economist.

A manera de conclusión, aunque China sigue siendo el principal productor de manufactura a nivel global, diversos analistas ratifican que se mantendrá la posición del Gobierno de EE. UU. en ir abandonando aceleradamente la dependencia de las importaciones de suministros desde China.

En nuestro lado del hemisferio, parece que México ya ha emprendido acciones para beneficiarse de este cambio en el comercio global, pero la escala de los efectos ocasionados por la crisis en salud está limitando el alcance en cuanto a la provisión de manufacturas y materias primas a EE. UU.

¿Cuáles son las oportunidades?

Revisando superficialmente los productos en los cuales Guatemala tendría alguna oportunidad, existen al menos cuatro sectores específicos:

  • Suministros para la Salud y equipos médicos
  • Manufacturas y materiales para la construcción
  • Productos de higiene y cuidado Personal
  • Prendas y tejidos

Se ha tenido que descartar la posibilidad de manufacturas de madera, materias primas metálicas y no metálicas y algunos productos alimenticios debido a la debilidad institucional respecto de la regulación en los sectores de minería y aprovechamiento de recursos naturales.

Si Guatemala quiere hacer una apuesta concreta para aprovechar esta oportunidad latente, la infraestructura vial y logística sigue siendo su talón de Aquiles, a lo que se suma la falta de políticas que promuevan la atracción de inversiones de manera activa, la limitada inversión pública en la provisión de servicios públicos de manera eficiente, la rigidez laboral y el limitado inventario de habilidades a nivel técnico y profesional. Alianzas entre el sector público y privado tienen que ser manifiestas para reactivar la economía en el mediano y el largo plazo.

Jorge Benavides es investigador asociado de Fundesa

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