Verificamos por usted: ¿Han bajado los índices de desnutrición en 2020?

Los datos oficiales no dan certeza del aumento de casos de desnutrición aguda en el país; sin embargo, la tendencia al alza de los últimos años, la interrupción de los servicios de salud y la pandemia son motivo suficientes para que las cifra haya incrementado este año.

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“Se ha logrado evaluar a 169 mil 740 niños y se han detectado 932 casos de desnutrición aguda… Esto significa que a duras penas el 0.55 por ciento de los niños evaluados que reporta la Sesán tienen desnutrición aguda”, mencionó el presidente Alejandro Giammattei en cadena nacional el pasado miércoles, para señalar los logros de la Gran Cruzada Nacional por la Nutrición.

Si bien se localizó una cifra baja de niños con desnutrición aguda entre el grupo evaluado, lo dicho por el mandatario no necesariamente refleja la realidad del país, ya que los reportes publicados en el Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Siinsan) muestran que hasta octubre se localizaron más de 24 mil casos. Son 10 mil más que en el mismo período del 2019.

La desnutrición es un problema invisible. En Guatemala, la mitad de la población infantil menor de 5 años padece desnutrición crónica, que es una condena al subdesarrollo y una sentencia de muerte cuando es aguda.

Los 24 mil 364 casos agudos reportados este año se encuentran en esa delgada línea, y representan 71.4% de aumento en relación con el registro del año anterior. La cifra amenaza con incrementarse por los recientes desastres naturales que afectaron a población que ya estaba en crisis alimentaria.

Fue a partir de mayo cuando se evidenció que la cantidad de niños con desnutrición aguda iba al alza en el país. Luego de tres meses de no actualizarse la sala situacional, los casos saltaron de 704 —en enero— a 13 mil 740 —en abril—, tres veces más que los registrados en el mismo período del 2019. La tendencia se mantiene desde entonces.

El Ministerio de Salud explicó que el incremento de casos se debe a que este año se modificó el sistema para trasladar de manera automática los datos de desnutrición aguda atendidos en la red de servicios, y las áreas de Salud deben validar la información.

Giammattei, en su mensaje, informó que han muerto menos niños por desnutrición aguda en el 2020. Dijo que el año pasado fueron 49 decesos —el reporte correcto es 44—, mientras que ahora únicamente eran 16. Estos datos, según el MSPAS, también deben ser verificados.

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Los 932 casos que menciona Giammattei representan el total de niños en riesgo de muerte por desnutrición aguda localizados a través de la búsqueda activa de casos por parte de brigadas de nutrición. Son infantes que fueron detectados al hacerles una medición de la circunferencia media de brazo, de acuerdo con Maritza Méndez, jefa de la Sesán.

El registro de Siinsan es de casos, por lo que no se descarta que un mismo niño aparezca varias veces.

Los menores diagnosticados, agregó Méndez, reciben tratamiento por parte del MSPAS, que consiste en la entrega de un alimento terapéutico para 15 días, desparasitación, suplementación con vitamina A, entrega de una guía ilustrada para la recuperación en el hogar y seguimiento cada 15 días hasta su recuperación.

Por otro lado, Jorge Pernillo, coordinador de la Escuela de Nutrición de la Universidad Panamericana, mencionó que los 24 mil 364 casos de desnutrición aguda que el Siinsan reporta no están alejados de la realidad, el problema ha sido que el MSPAS no capacitó al personal para identificar de manera adecuada a los infantes con desnutrición aguda e ingresarlos en el sistema.

“No se ha reducido la desnutrición aguda. Esos más de 20 mil casos que están reportados sí están, sí existen y es una cara más cercana a la situación de la desnutrición, pero también se necesita de más recursos para atenderlos”, indicó Pernillo.

Los niños de las áreas rurales son los más vulnerables, pero la pandemia del covid-19, el confinamiento, la falta de empleo, el hambre estacional y ahora la pérdida de cultivos por la lluvia harán que el flagelo se ensañe aún más con esa población. “Se espera que noviembre y diciembre aumente la desnutrición aguda; no hay para nada una reducción de casos”, acotó Pernillo.

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Debido a que hubo interrupciones en los servicios por las restricciones de movilidad, que impidió realizar la medición de peso y talla de los niños menores de 5 años como era necesario, no se descarta que haya más casos que no fueron detectados, como tampoco que se hayan reportado las muertes asociadas a esa condición, y esos 16 fallecimientos que señaló Giammattei en su mensaje presidencial sean más.

“Puede que haya subregistro por una gran cantidad de casos en investigación. También porque se interrumpió la cadena de servicios y se están concentrando en atender la emergencia del covid-19”, manifestó Pernillo.

Sumado a ello, entre los reportes de desnutrición aguda no se cuenta a los niños menores de 6 meses, tampoco a los que tienen alguna discapacidad ni a los que son mayores de 5 años.

El coordinador de la Escuela de la Upana refiere que en un estudio desarrollado en el 2018 junto a Oxfam se evidenció que había 70% de subregistro en los casos de desnutrición aguda en el país.

Al revisar el reporte de años anteriores, se puede ver que hay una tendencia al alza en la cantidad de casos de desnutrición aguda. En el 2018, la tasa por cada 10 mil habitantes fue de 54.7, al año siguiente alcanzó el 66.8 y ahora llega al 66.6.

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