Experta de la farmacéutica 

María Cifuentes Grajeda emigró a EE. UU. hace 35 años para buscar mejores oportunidades. Hoy, sus triunfos están a la vista en la competitiva industria farmacéutica.
Conversación con María Cifuentes Grajeda, experta en Asuntos Regulatorios Internacionales. Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano.
Conversación con María Cifuentes Grajeda, experta en Asuntos Regulatorios Internacionales. Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano.

Lo recuerda como si hubiera sido ayer: el 7 de diciembre de 1980, María del Carmen Cifuentes Grajeda emprendió el viaje hacia Boston, Massachusetts, stados Unidos, para desarrollarse académica y profesionalmente. Tenía 21 años.

Como era de esperarse, sus padres no comprendían su decisión. “Decían que aquí estudiaba —cursaba el cuarto año de Medicina Veterinaria y Zootecnia, en la Universidad de San Carlos (Usac)— y que no tenía necesidad de emigrar; hubo drama, pero persistí”, cuenta.

Allá, claro, las cosas no fueron fáciles. Estudió mucho y obtuvo el título de Biopsicología —estudia el comportamiento humano y animal— en el Pine Manor College.

Su formación, tanto en la Usac como en EE. UU., le permitieron desarrollarse en su profesión actual, que en español se traduce como Asuntos Regulatorios Internacionales.

Cifuentes es seria, protocolaria, de palabras contundentes y directas, aunque no deja de lado su buen sentido del humor.

Nos recibió en su casa, ubicada en las afueras del área metropolitana, durante las pasadas fiestas de fin de año. Aquí pasó sus vacaciones, pues reside en EE. UU.

¿De qué trata su trabajo?

Brindo acompañamiento al proceso de investigación clínica, producción y mercadeo de medicamentos; asimismo, actúo como enlace entre una farmacéutica y las autoridades de Salud. Hasta ahora, he laborado como representante de marcas de prestigio ante los entes gubernamentales de Salud de Estados Unidos, Canadá y Europa.

¿Le costó triunfar en su vida profesional por ser latina?

Estados Unidos es un país racista. Punto. No es como otros en los que he estado, Suiza, por ejemplo, donde integran a las personas sin importar su color o idioma; EE. UU. todavía tiene que superar ese problema. Así que, para tener éxito hay que perseverar y, obviamente, tener una excelente educación.

¿Existe igualdad de género?

No es total, pero lo cierto es que hay mucha más apertura con las mujeres.

En definitiva, no es como en Guatemala…

No solo eso. Considero que en Guatemala es una injusticia que las empresas publiquen anuncios para reclutar personas de 25 a 35 años. ¿Y yo de qué voy a comer? Contrario a lo que pasa aquí, en los países primermundistas se valora la experiencia.

Luego de sus estudios, ¿qué vino?

Llegué a ser gerente administrativa de un laboratorio de investigación con animales.

¿Qué funciones específicas cumplía?

Lo relacionado con el estudio y desarrollo de fármacos Me entregaban un medicamento y se lo inyectaba a los ratones, cuyos, conejos o cerdos, para luego analizar sus reacciones.

¿Cómo se solucionan los conflictos que surgen entre las farmacéuticas y los activistas que velan por el bienestar de los animales?

Ha habido gente que muestra su descontento con estas prácticas; incluso, han llegado a apedrear las instalaciones y a colocar pancartas en contra de los estudios científicos. Por eso, las farmacéuticas crearon una organización dentro de la industria, que vela por el cuidado de los animales. La investigación, entonces, no se hace “a lo piñata”, sino que hay procedimientos qué cumplir; por ejemplo, cambiarles el agua cada cierto tiempo, brindarles suficiente aire y evaluar sus niveles de dolor.

Entonces, ¿lo considera correcto?

El humano está en la parte más alta de la jerarquía. Si un fármaco funciona en nuestra especie, pese a sacrificar 10 mil ratoncitos, entonces… (da a entender que habrá valido la pena).

¿Cuánto tiempo demora el desarrollo de un medicamento?

De ocho a 15 años.

¿Cuál es el porcentaje de éxito?

Bajísimo. La mayoría no triunfa por diversos motivos.

¿Cuáles son las fases de la investigación?

La preclínica —ensayos con animales— y clínica, que se divide en cuatro fases; la primera es con voluntarios; luego con personas que padecen la enfermedad para la cual se investiga el fármaco; después se prueba con distintos grupos étnicos y por último se efectúa un análisis de seguridad y eficacia.

Si el medicamento supera todo eso, se redacta un manual para que se produzcan de forma segura y a gran escala.

Supongamos que una farmacéutica tiene un medicamento aún en fase de estudio, pero cree que sería potencialmente seguro y eficaz en seres humanos; a la vez, hay una persona que necesita esa fórmula porque es su “última esperanza” para vivir. ¿Qué se hace?

Este caso tiene una gran controversia ética, así que todo depende. Hay algo que se llama evaluación del riesgo. Si el beneficio es superior, se le administra el fármaco.

Las farmacéuticas se enfocan en el desarrollo de medicamentos para padecimientos “comunes”. ¿Qué pasa con la investigación para tratar enfermedades raras?

La industria se enfoca en el estudio de fórmulas que, previsiblemente, les lleguen a reportar mayores beneficios económicos, como tratamientos contra el cáncer o la diabetes. Por eso, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) incentiva la investigación de fármacos huérfanos —los que actúan contra las enfermedades raras— brindándoles ciertos beneficios.

¿Qué tipo de medicamentos son los que usted ha manejado?

Distintos, entre ellos, contra cáncer de próstata, ovarios, glándula mamaria, leucemia y dispositivos médicos, por ejemplo, glucómetros.

¿Cree que la calidad de los medicamentos que ingresan a Guatemala y al resto de Latinoamérica es buena?

Sí, pero quienes los reciben lo hacen a ciegas, sin conocimiento. Hay que tener cuidado, porque hay productos que provienen de China e India que pueden ser peligrosos, ya que hay reportes de malas prácticas de manufactura. A esto también se le suma la falsificación.

¿Cómo se puede combatir eso?

En Guatemala se distribuyen fármacos de acuerdo a lo dicho por la FDA, aunque eso esté mal. Por eso, el Estado, a través del Ministerio de Salud, debería crear un departamento de asuntos regulatorios que se encargue de evaluar la calidad de los productos; de esa forma se puede proteger a la población.

¿Qué opina sobre la intención de la Corte de Constitucionalidad de impedir la comercialización de medicamentos genéricos?

En estos casos es justo cuando se hace indispensable el departamento de asuntos regulatorios del que hablo. Lo adecuado es que una autoridad cualificada evalúe a conciencia el registro de cualquier fármaco. Por ello, el Estado debe solicitar estudios de ensayos clínicos a largo plazo antes de permitir la venta de los genéricos, independientemente de que estos sean más baratos.

Según su experiencia, ¿qué es lo mejor de la industria farmacéutica?

El alto porcentaje de vidas que se han salvado o de personas que tienen una mejor calidad de vida a raíz de la investigación y desarrollo de fármacos.

¿Y lo peor?

La injusticia y el abuso que se ejerce muchas veces contra Latinoamérica, porque recibe lo que EE. UU. ya no quiere.

¿A qué se refiere?

Hay dispositivos médicos que están obsoletos y, por lo tanto, no tienen repuesto. Si se descomponen, ¿qué se hace? Además, el costo de los medicamentos, para la realidad de nuestros países, resulta inalcanzable para la mayoría. Por eso aquí la gente muere porque no tiene medicina, y a eso se suma la corrupción que impera.