Iván Lemus: rescatista de teclados

Luego de pasar de la ingeniería a la música, el guatemalteco Iván Lemus restaura pianos para dar nuevas oportunidades a los instrumentos.

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Elías, Demetrio e Iván, del  equipo de Casa de Pianos, restauran por dentro un piano Blüthner. (Foto Prensa Libre: cortesía Casa de Pianos).
Elías, Demetrio e Iván, del equipo de Casa de Pianos, restauran por dentro un piano Blüthner. (Foto Prensa Libre: cortesía Casa de Pianos).

La música siempre ha formado parte de la vida de Iván Lemus. Desde pequeño el piano ha sido uno de sus instrumentos favoritos, quizá por convicción o por herencia. A los 5 años lo aprendió a tocar y a partir de ahí se sucedieron cursos en academias y maestros particulares hasta sus 18 años.

La curiosidad y el deseo de afinar el piano que había comprado su padre hizo que junto a su hermano pasaran varias tardes intentándolo, hasta que surgió la inquietud de aprender a reparar ese instrumento. Sin embargo, no lo logró porque se fue a estudiar Ingeniería en sistemas a Estados Unidos.

A su regreso, el piano de la iglesia a la que asistía con su familia se arruinó, por lo que su padre consiguió otro mientras ellos trataban de arreglarlo. Ese fue el primer piano que repararon. Posteriormente, lo vendieron al Conservatorio Nacional. Así comenzó el negocio y la pasión que comparten como familia.

¿Por qué restaurar un piano y no comprar otro?

Nosotros creemos que los pianos son instrumentos que pueden durar mucho tiempo, porque están hechos de madera, por lo que en algún momento se pueden reparar. Además, consideramos que no deberían estar abandonados, porque no fueron hechos para eso. Nos entristece verlos descuidados, y por eso queremos volverlos a la vida.

La dinámica es comprarlo a un precio económico, restaurarlo y ponerlo a la venta para que alguien que sí lo desea, lo pueda usar. Quizá un estudiante, o pianistas que no han podido comprar uno nuevo.

Iván Lemus considera que los instrumentos merecen una segunda oportunidad, por ello, los arregla y proporciona a otras generaciones de músicos. (Foto Prensa Libre: cortesía Casa de Pianos).

¿Cualquier tipo de piano se puede restaurar?

Depende de qué pieza tenga dañada o cuál sea el problema. Pero a nosotros no nos gusta reparar los pianos nuevos porque las personas lo venderán muy caro y después no podremos venderlo. Además, preferimos darles otra oportunidad a los antiguos, porque son de mejor calidad, puesto que no son comerciales. Cuando compramos un piano nos interesa saber de qué país vino, quién lo fabricó y en qué circunstancias se encuentra.

Los pianos antiguos son mejores. Los que fueron hechos antes de la Segunda Guerra Mundial tienen mejor madera, más sólida y densa, por lo que generan mejor sonido, más dulce y moderado. Son pianos que pueden durar cien años, mientras que los nuevos son muy comerciales y traen piezas de plástico que se quiebran con los años.

¿Qué es lo que más se arruina de un piano?

Hay cuatro piezas del piano que no podemos arreglar, porque no tenemos los recursos para restaurarlo, ya sea la maquinaria o las herramientas, o porque son partes muy esenciales que no se pueden cambiar.

La primera es la caja de resonancia, la cual está hecha de madera de arce. Esta se caracteriza porque vibra junto con el piano. Cuando las cuerdas vibran hacen vibrar el sonido del piano. El problema es que está ubicada en una posición complicada, que, si se arruina, hay que reconstruir por completo el piano. Además, es muy difícil conseguir madera de arce.

El primer piano que reparó Víctor Hugo Lemus, padre de Iván Lemus, fue el de la iglesia a la que asistían. Después, continuó haciéndolo para que los estudiantes pudieran comprarse uno. (Foto Prensa Libre: cortesía Casa de Pianos).

La segunda es el bloque de pines, donde están todos los pines que sirven para enrollar las cuerdas. Este bloque tiene presión para asegurar la tensión de las cuerdas. Debido a que es un instrumento acústico, está entonado a base de presión, por lo que es casi imposible devolverle la misma presión al piano, después de desarmarlo.

Tercera, los puentes del piano. Son los encargados de transmitir la vibración de las cuerdas hacia la caja de resonancia. Estos tienen dos pines por cuerda, lo cuales llevan mucha precisión, por lo que requiere que se pongan exactamente como estaban antes, y eso muy difícil.

Cuarta, el riel de balance, donde van las cuerdas, que también requiere de mucha precisión.

¿Qué factores son los que más afectan un piano?

Los dos enemigos en nuestro país son la polilla y la humedad. Cuando el piano está muy picado lo tenemos que diagnosticar detenidamente para ver si se puede reparar. Si la madera tiene un daño, pero es en el exterior, no hay problema porque quitamos la pieza y la cambiamos. Incluso, tenemos cuerdas de todo tipo para cambiar.

La humedad afecta cuando la madera no es de buena calidad, y hace que las piezas se ensanchen. Esto sucede porque son materiales prefabricados. Entonces el piano se pone lento o se traban las teclas, pero se puede reparar porque lubricamos y le damos mantenimiento.

Casa de pianos afinó y transportó un piano de cola al volcán de Pacaya, en agosto del 2019, para un evento de la artista Evelina de Laín. (Foto Prensa Libre: cortesía Casa de Pianos).

¿Es difícil encontrar los materiales para repararlos?

No todos son difíciles de encontrar. Si vemos el piano de adentro hacia afuera, usamos materiales como maquinaria de cuerdas, la cual no es complicada de conseguir. En el taller tenemos piezas usadas que no están dañadas y funcionan para otros pianos. También compramos algunas en Estados Unidos e Inglaterra, y nos las traen.

Desde el exterior del piano, cuando hay que sustituir una pieza, usamos maderas duras como la caoba, porque no podemos traer madera de arce o de maple; saldría demasiado caro. Nos tenemos que acoplar con lo que tenemos en Guatemala.

¿Cuáles son los pianos de mejor calidad?

Los de más categoría son los europeos, específicamente los de Inglaterra. La segunda categoría son los estadounidenses, de preferencia los de antes de la Segunda Guerra Mundial. Los terceros son los orientales que vienen de Japón, y en cuarto lugar, los chinos.

Los pianos de cola tienen un sonido muy dulce. Lo utilizan en su mayoría los pianistas profesionales. (Foto Prensa Libre: cortesía Casa de Pianos).

Lo que cambia son los materiales y el sonido que tiene el piano. En el caso de los europeos son ideales para ejecutar música clásica. Mientras que en un piano moderno, hecho en Japón, el sonido tiene más presencia y toques metálicos. Son utilizados para jazz u otro género que requiera más presencia del piano.

Según pasan los años, ¿ha variado la venta de pianos ahora que hay más electrónicos?

No, aunque todo depende del pianista. Es decir, para alguien que quiere aprender a tocar desde el inicio puede comprar un teclado eléctrico para determinar si tiene aptitud. Conforme va avanzando y desarrollando talento el maestro le dirá el tipo de piano que necesita. Si de verdad quiere desarrollarse como pianista, necesitará uno mejor. Hay varios niveles: un piano pequeño, hecho en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Tienen el peso y sonido de uno normal.

Después está el estilo consola, usado por principiantes y de modelo europeo. Luego están los pianos upright, que son verticales y tienen las cuerdas más largas. Su sonido es parecido al de un piano de cola.

El pianista llega a un punto en el que necesita un sonido determinado, y requiere uno de cola. Estos tienen un sonido dulce característico; lo utilizan en su mayoría los pianistas profesionales.

En Europa, en los últimos años se comenzó a comprar muchos pianos eléctricos, sobre todo por aquellas personas que les gusta tocarlos pero viven en apartamentos con poco espacio o no pueden hacer mucho ruido. En Estados Unidos se ha observado menos demanda en tiendas de pianos acústicos y han comenzado a deshacerse de ellos. Pero aquí los han valorado más, los ven como un prestigio, porque no cualquiera puede tener un piano acústico.

Entonces, con los pianos electrónicos su oficio no está en peligro de extinción.

No. Lo que nos ha ayudado mucho son las redes sociales, en Facebook estamos como Casa de Pianos. Desde nuestra página web www.casadepianos.com nos hemos dado a conocer, ofrecemos nuestros servicios y vendemos los pianos que reparamos.

Progreso en pandemia

Durante los meses de confinamiento, el equipo de Iván Lemus tuvo más trabajo de lo habitual. Aunque el taller estuvo cerrado al público, tuvieron demanda de reparación y restauración de pianos, ya que las personas al estar en casa prestaron atención a sus instrumentos. Muchos retomaron sus clases o recordaron el gusto por tocar. En ese tiempo atendieron a más de cien clientes y vendieron varios pianos europeos.