La historia se cuenta danzando

La nacionalidad guatemalteca es la fusión de la cultura maya y española que originaron el mestizaje, circunstancia que se refleja en todos los ámbitos de la vida diaria en nuestro país.

LA HISTORIA SE CUENTA DANZANDO
El Mico. Danza de Toritos. Regularmente interpretado por un niño o joven. Este personaje destaca por su gracia y simpatía, bromea entre las personas que se aproximan a observar la danza. En ocasiones pide ofrendas para la cofradía. Imagen de 2010. Foto Prensa Libre: Edwin Castro

Esta simbiosis también se muestra en las danzas tradicionales que se representan en todo el territorio del país.

Las danzas originales prehispánicas fueron prohibidas por los españoles, pero estas sobrevivieron, no en su esencia sino modificadas por creencias y acontecimientos de la historia peninsular. La intención de los misioneros era erradicarlas por completo.

Muchas danzas siguen estructuras que ya se practicaban en el siglo XVI, como la formación de los danzantes en dos filas, en jerarquía, una frente a la otra, movimientos al bailar y personajes. Las danzan prehispánicas incorporaban sonidos vocales imitando los silbidos de las aves o pequeños mamíferos por medio de aullidos y bramidos.

Unión familiar y devoción

Los hombres participan en las danzas por devoción y voluntad, el propósito es bailar al menos siete años seguidos. Cada integrante solventa todos sus gastos. Se considera un privilegio y bendición integrar el grupo.

Las danzas generan importante cohesión familiar y solidaridad entre la comunidad. Esposas, padres, hijos y amigos acompañan a los bailadores durante sus jornadas, les proporcionan bebidas y alimentos, les arreglan el traje, la máscara y el sombrero, y los auxilian cuando llega el cansancio o los calambres por el esfuerzo físico.

Danza y baile son diferentes

La danza tradicional se realiza en un tiempo y lugar sacralizado, es ritual. Algunas danzas tienen varios siglos de permanencia. Se presentan durante las fiestas patronales, en la cofradía, atrio de los templos católicos y procesiones. Es comunión con los antepasados, momento de reafirmar creencias y agradecer el sol, la lluvia y el maíz, entidades que dominaron la vida de los mayas antiguos.

Los bailadores recitan textos anónimos de la época colonial, antiguos escritos llamados “originales”. Se acompañan de música, interpretada en tzijolaj, xul, chirimía y tambor, tun o de marimba diatónica o “sencilla”. Cada danza tiene sus propios guías espirituales encargados de realizar rituales de relación con los nahuales y fuerzas de la naturaleza. Se les conoce como adivino, chimán, abogado, calpul, chuch k´ajau o k´ajauxel. Ellos oran para bendecir trajes, instrumentos musicales, máscaras, altares en casas y cofradías, flores, candelas, comida y bebidas rituales y a los organizadores y bailadores.

Fuentes: La Música en Guatemala. Algunos músicos y compositores, J. Eduardo Tánchez. Atlas danzario de Guatemala, Carlos Enrique García Escobar. Nuestra música y danzas tradicionales, libro 5. Serie Culturas Populares Centroamericanas, CECC. Religiosidad Popular, Antropología e Historia, tomo 1.

Danza de moros
Danza de Toritos, Patzún, Chimaltenango. 2008. Foto Prensa Libre: Edwin Castro

 

Venados

Se origina en tiempos prehispánicos en el ancestral rito de la caza del venado que habitó Mesoamérica. J. Eric Thompson la ubica en el período clásico maya 300 – 900.

El venado aparece como símbolo mitológico en el Popol Vuh, significa la presencia de Tohil, deidad de la guerra. La danza se interpreta como la lucha entre cazadores y otros animales salvajes que se disputan la carne del ciervo. Es la danza de la cacería en Guatemala, por excelencia. Otra leyenda cita que en Alta Verapaz los venados llegaron a la cima del cerro Xucaneb para implorar la lluvia al dios Tzuul-ta ka. En la versión kiché ruegan al Dios Mundo.

La religión católica introdujo en esta danza un rito de adoración a Jesús. Una de ellas se presenta

en Santa Cruz Balam’ Ya, Chimaltenango, durante las fiestas patronales y del Corpus Christi. La tradición oral narra el aparecimiento de una cruz de oro y de la hostia consagrada en un río cercano al pueblo que fue posible llevar al altar del templo, solo después de lograr la aprobación de los nahuales del jaguar y del venado que habitan las montañas.

Danza de venado
Danza de Venados. Municipio de Santa Cruz
Balam´ Ya, Chimaltenango. 2006.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro

Toritos

Esta danza es de mucho arraigo y popularidad en las etnias mayas kaqchikel y k´iche´ del altiplano guatemalteco. Recuerda una corrida de toros en una hacienda ganadera del siglo XVI o XVII. En Guatemala, en la época colonial, a los indígenas se les prohibía participar en las corridas de toros, por lo que crearon esta danza para burlarse de los hacendados y dominadores. En la actualidad es celebrada en honor del santo patrono del pueblo.

La danza se presenta para agradecer bendiciones y pedir protección al santo protector del pueblo. Generalmente participan unos 30 danzantes, representan a vaqueros, caporales, mayordomos y otros personajes propios de una hacienda ganadera y por supuesto no pueden faltar los toros. La música está a cargo de tres personas que ejecutan marimba diatónica o sencilla y otros tres, que acompañan con saxofones.

Es de especial atractivo en Chichicastenango, Quiché, y se celebra el 21 de diciembre en la fiesta patronal en honor a santo Tomás apóstol. En este poblado la cantidad de plumas de avestruz que luce un bailador en el sombrero refleja su capacidad económica. Además todos los participantes han cambiado los caites y zapatos tradicionales por zapatos deportivos de colores alegres, de conocidas marcas internacionales.

Cada baile de Toritos dura aproximadamente tres horas. A veces la presentan tres veces al día continuamente durante una semana, en el atrio del templo católico, en la cofradía, en hogares a donde los invitan y también acompañan las procesiones.

Rabinal Achí

En idioma maya achí es Xajoj Tun (danza del tun), instrumento que se oye sonar durante la obra. Es la única danza drama de origen prehispánico que se conserva en América. Tiene más de 500 años de vigencia. Sobrevivió en la clandestinidad de 1625 a 1856, hasta que el sacerdote francés Charles Étienne Brasseur de Bourbourg lo tradujo, según la narración del indígena Bartolo Sis.

Relata una batalla que gana el rey Rabinal Achí. El rey vencido Kiché Achí será sacrificado, pero por ser de estirpe real se le concede ir a despedirse de su pueblo, no sin antes tomar bebidas reales y bailar con la princesa de Rabinal.

Los participantes en esta danza se someten a ritos purificadores 40 días antes del baile, en honor a San Pablo, en la población de Rabinal, Baja Verapaz. Los guías espirituales y danzantes realizan rezos y rituales en siete cerros que circundan la población situada en el Valle del Urram. Por su trascendencia cultural e histórica esta danza fue declarada Patrimonio oral e intangible de la Humanidad en 2005 por la Unesco.

Palo Volador

El origen de esta danza se sustrae de las leyendas del Popol Vuh, libro sagrado de los mayas k´iche´.

Uno de los relatos narra cómo Hunahpú e Ixbalanqué, por sentirse humillados y maltratados por sus hermanos mayores Humbatz y Hunchouén, los convierten en monos. Entre sollozos la abuela pide volverlos a su forma humana.

“Enseguida Hunahpú e Ixbalanqué se pusieron a tocar flauta tocando la canción de Hunahpú Qoy”, y pidieron a la abuela no reírse de los monos. “Cantaron, tocaron la flauta y el tambor… al llegar Humbatz y Hunchouén se pusieron a bailar, pero cuando la anciana los miraba no podía contener la risa, hicieron cuatro intentos, pero los príncipes convertidos en monos se retiraron y no se les volvió a ver la cara”.

También se relaciona con la narración del capítulo VII del Popol Vuh, que relata la muerte de 400 muchachos héroes por Zipacná, creador de las montañas. Los relatos no mencionan directamente el tronco, sí aparece en numerosas crónicas como las de Torquemada, Fuentes y Guzmán y Rafael Landívar. Son ocho monos los voladores en esta danza. La versión católica integró a los mensajeros de Dios, donde personajes también se llaman ”San Migueles” o “arcángeles”.

Diablos

También se conoce como danza de Los 24 diablos y Los siete vicios y las siete virtudes. Tuvo mucha difusión en España, Portugal e Inglaterra en el siglo XIII. Colocaban figuras monstruosas que simbolizaban al demonio y los pecados que aparentaban huir del santísimo sacramento de la eucaristía. Fue prohibida en el siglo XVIII. En Guatemala los integrantes bailan al compás de carraca, guitarra, quijada de burro, zambumbia, raspador, pandereta y castañuelas. Se presenta desde el siglo XVI y es parte de los festejos del Corpus Christi y de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Exalta la victoria de la espiritualidad y moralidad ante el mal en Ciudad Vieja, Sacatepéquez; Cobán y municipios de Alta Verapaz; Rabinal, Cubulco y Granados, Baja Verapaz; Chichicastenango, Quiché y San Raymundo, Guatemala.

La Conquista

Es la versión guatemalteca de la danza guerrera Moros y cristianos, de origen español. Los personajes principales representan a Pedro de Alvarado, jefe del ejército español, y a Tecún Umán, capitán de la las huestes k´iche´. El relato se acompaña del sonido de la chirimía, tambor y tamborón, influencia del adufe y chirimía árabes. Participa el ajitz o adivinador consejero de los indígenas, quien usa máscara y traje rojo, y porta un pequeño muñeco que representa su nahual. Finaliza esta danza con la conversión al cristianismo de los indígenas.