La niña Elena

Dos fotografías de la colección del Museo Nacional de Historia son retratos de la hija predilecta de Justo Rufino Barrios.

Elena, a los ocho años, de pie al lado derecho de su madre. 
Elena, a los ocho años, de pie al lado derecho de su madre. 

Delgada, de mirada lánguida, tez blanca y carirredonda, así era Elena Barrios y Aparicio, la hija favorita de Justo Rufino Barrios, quien le puso su nombre a una de las calles de la ciudad de Guatemala, la Avenida Elena.
Revista D publicó el 26 de abril la historia Elena III, la marquesa triste. El tema fue ilustrado con una imagen que Juan Manuel Quesada Fernández heredó de su bisabuelo Francisco Quezada, padrino de Elena. En el retrato de 1883, ninguno de los niños estaba identificado. Alguna de las dos niñas mayores podía ser Elena, que en ese entonces tenía 8 años, aproximadamente.

Los parientes sobrevivientes en el país y en el extranjero tampoco dieron razón de quién de las pequeñas era la marquesa triste.

En el libro Campaña Nacional de 1885, el historiador Rafael Meza identificó erróneamente como Elena a una de sus hermanas menores.

El Museo Nacional de Historia, sin embargo, tiene una colección de más de mil retratos de personajes históricos. Cuatro de estos son de los hermanos Barrios y Aparicio. En dos el autor escribió con su puño y letra el nombre de quienes aparecen, entre ellos Elena.

El ejemplar Mis memorias, de Francisco Lainfiesta, quien fue ministro durante el régimen de Barrios, da unas pequeñas pistas sobre la infancia de esta niña.

En 1875, el año en que nació, la familia vivía en una casa situada en la 7ª. Avenida sur y 11 calle oriente de la zona 1. Fue la mayor de siete hermanos; los tres últimos, “Carlos, Francisca y Rufino no fueron bautizados en vida de su padre, esto por dar una prueba más del liberalismo despreocupado”, afirma el autor.

En 1877, la familia se trasladó a la casa de José Tomás Larraondo, situada frente al Palacio de Gobierno, esquina sur oriente de la Plaza de Armas.

Su infancia, se cree, debió haber transcurrido entre los mimos de la familia y de altos funcionarios, pues Barrios acostumbraba a recibirlos en su casa.

A la muerte del general, quien fue víctima de al menos tres intentos de asesinato, la familia emigró a Nueva York. Francisca Aparicio, la viuda, le confesó a Lainfiesta que abandonaba el país porque temía por la vida de sus hijos. Elena pasó su juventud entre Nueva York, Madrid y Suiza y recibió el título de marquesa de Vistabella.

Vivió una vida solitaria y murió el 24 de abril de 1944, en Madrid.

Elena, la segunda de derecha a izquierda, junto a su madre y hermanos en Nueva York. (Foto cortesía del Museo Nacional de Historia)