Revista D

Preso en Belice, la historia de Francisco Sagastume.

En los años 1950, un civil se adentró en territorio beliceño con un grupo armado para reclamar la salida al mar de Petén. Su hazaña le valió la cárcel, junto a uno de sus camaradas.

Los altibajos del reclamo territorial a Belice llevaron en el pasado a especular sobre una invasión militar por parte de Guatemala. En la década de 1970, durante la presidencia de Kjell Eugenio Laugerud García, la tensión se reflejó con el envío de navíos ingleses frente a territorio nacional. Medida que también sucedió en 1948.

Tampoco fue la primera vez que en las portadas de los periódicos se publicó al respecto. En los gobiernos anteriores, con mayor o menor magnitud, ocurrió el mismo fenómeno: rumores de una invasión.

El caso con Laugerud García, en 1976, trascendió porque un año antes el Ejército guatemalteco renovó parte de su arsenal, incluido el aéreo. A un par de días  del supuesto día fijado para la invasión, ocurrió el terremoto  y entre los escombros quedó también la temida estrategia militar.

El diario español El País, a partir de diferentes cables de agencias noticiosas, anunció la postura oficial de Guatemala al citar al ministro de Relaciones Exteriores, Adolfo Molina Orantes, quien remarcó que no había intención de invasión.  “La reclamación guatemalteca sobre este territorio semidependiente de Gran Bretaña, se basa en estricto derecho y se espera sea resuelta de acuerdo con las normas que regulan la convivencia internacional”, dijo.

Las palabras de Molina Orantes fueron la respuesta a las del ministro de Justicia beliceño Asad Shoman, quien declaró que su país daría la “bienvenida a tropas de Cuba comunista o de cualquier otro país, si tiene necesidad de repeler a las fuerzas invasoras de Guatemala”.

La labor diplomática se encargó de amainar los ánimos, pero en 1977 nuevamente se avivaron. El 9 de julio de ese año, el canciller Molina Orantes fue enviado a Washington, donde se reunió con su homólogo inglés Ted Rowlands. Ambos firmaron un acuerdo y los rumores se disiparon. 

Invasión

En la biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores hay materiales, como el Libro Blanco, que documenta varios tratados y el reclamo guatemalteco desde 1670. Gustavo Adolfo Orellana Portillo, en la edición 2012 de su obra Antecedentes y análisis del Acuerdo especial entre Guatemala y Belice para someter el reclamo territorial, insular y marítimo de Guatemala a la Corte Internacional de Justicia, recoge los detalles contemporáneos del proceso.

En el  Ministerio no hay registro de invasión. El único “intento” está en la memoria de los peteneros, es una hazaña ocurrida en los años 50 por uno de sus coterráneos.  La misma, aunque fue verídica, parece hoy ficción.

Los incursores

En enero de 1962, una intrusión guatemalteca cruzó la zona de adyacencia con Belice, para reclamar ese territorio. La aventura culminó con sus gestores en prisión. Los archivos  hemerográficos de ese año recogen el incidente de la vez que Guatemala “invadió” Belice.

“Jefe de la expedición trata de lograr salida al mar para Petén; llevaban cuatro rifles, tres pistolas y una escopeta”, se lee  en la nota 17 son los incursores, publicada el 23 de enero de 1962 en Prensa Libre. El incidente ocurrió el día 21.

La agencia de noticias Associated Press (AP) lo reportó  y su cable se reprodujo en diversos medios escritos de la época. Uno de ellos, el periódico The Des Moines Register, de Iowa, Estados Unidos, tituló Civiles invaden la Honduras Británica.

“El gobierno anunció el lunes por la noche que 17 guatemaltecos civiles armados cruzaron la frontera hacia la vecina Honduras Británica, una colonia de la corona inglesa reclamada por Guatemala”, se publicó en el medio estadounidense.

Prensa Libre, en su nota, indicó que el hecho ocurrió con el fin de lograr que Inglaterra devolviera Belice y “nuestro Petén tenga su salida natural al mar”, según una carta enviada por el cabecilla al jefe de la  base militar de Poptún.

“La oficina presidencial de Guatemala identificó al líder de los civiles invasores como Luis Francisco Sagastume Ortiz, un excandidato al Congreso. Los reportes han hecho que el gobernador beliceño, Peter Stallard, envíe soldados al área la noche del domingo”, consta en el cable informativo, en el que también se lee que  “el Ministerio de Defensa (de Guatemala) negó los reportes de incursión por parte de sus soldados”. Al frente de ese ministerio estaba el coronel Enrique Peralta Azurdia. “Se hace la declaración, enfática, de que no se trata de soldados guatemaltecos. Ningún soldado del Ejército nacional se ha movido de su base”, declaró en eses entonces.

“Con cuatro rifles calibre 23, tres pistolas del mismo calibre, una escuadra calibre grande, pero sin parque, y una escopeta calibre 16, Francisco Sagastume y 16 personas más, invadieron el sábado por la tarde el territorio nacional de Belice”, detalló Prensa Libre.

Sagastume, según un comunicado de prensa de la Presidencia de la República, fue acompañado por: Gustavo Rosado, Esteban Nelson, Balbino Herrera, José León Ramírez, Otto Torres, Raymundo Henquis, Francisco Sass, Carlos López Cuéllar, Vicente Mejía, Santiago Chen, Mariano Milián Juárez, Justo Marroquín Cardona, Plácido Caal, Eugenio Choc Ajx, Wistremundo Molina y Felipe Salazar F., y tenían por meta “controlar la población portuaria de Punta Gorda, situada en el distrito de Toledo”.

Después de una feria

El agrónomo  Sagastume Ortiz tenía 25 años cuando hizo su avanzada en Belice.  Fue un “buen hombre, trabajador, pionero de la hotelería y apasionado del deporte”, recuerda Eduardo Tager Matus, petenero, al igual que Sagastume.

“Fuimos compañeros”. Comenta que luego de un concurso de tiro, durante una feria departamental, su paisano pidió prestadas las armas a los participantes para celebrar otro concurso en Poptún, donde él  residía.

Pero no fue así, emprendió su hazaña junto a trabajadores locales a quienes dijo irían a montear, es decir, a marcar arboles de caoba y cedro para explotación maderera. “Les dio rifles  y revólveres”, indica Tager Matus.

Queman la bandera

Al llegar a Pueblo Viejo, cerca de San Luis Petén (aproximadamente a 4 kilómetros). El agrónomo bajó la bandera inglesa e izó la guatemalteca y “continuaron a San Antonio, otro pueblo cercano, e invitó a los aldeanos a unirse por la libertad de Belice”, recuerda Tager Matus.

En 17 son los incursores, Prensa Libre publicó que “por la carta que Sagastume enviara por conducto aún desconocido al jefe de la base militar de Poptún, se sabe que este y sus amigos, partieron de este lugar  hacia el sur, para San Luis, y luego tomaron rumbo este, a Belice. El mismo viernes se pusieron en camino logrando penetrar a territorio de Belice el sábado, donde tomaron Pueblo Viejo y San Antonio, del distrito sur de Toledo, habiendo quemado la bandera británica e izado la de Guatemala”.

La misiva explicaba que los alzados intentarían llegar “hasta Punta Gorda, situada entre los ríos Grande y Moho, una población de unos cuatro mil habitantes, en su mayoría de color.  Desde la llegada de estos a Pueblo Viejo y San Antonio, no se ha tenido ningún contacto con ellos, desconociéndose su suerte al momento”.

En prisión

En la edición del 28 de marzo de 1962 de Prensa Libre se indica que Sagastume  fue condenado por las autoridades beliceñas a purgar 10 años de trabajo forzados. “Igual pena impuso el tribunal de Belice a Gustavo Rosado, otro incursionista a ese territorio nacional”.
“Los dos han confesado culpabilidad. El compatriota  fue detenido por las fuerzas inglesas con asiento en Belice, hace algunos meses, acusado de invadir dicho territorio”, detalla un cable de la agencia AP.

El 18 de diciembre de 1962, el Standard-Speaker, periódico estadounidense de Hazleton, Pennsylvania, reproducía otra nota de la AP. “Dos líderes de un intento de invasión rebelde de Guatemala, sucedida hace casi un año, fueron liberados luego de servir únicamente ocho meses de una condena a prisión por una década”.

La información señala que el gobernador  Peter Hyla Gawne Stallard (1915–1995) liberó a Sagastume y a Gustavo Rosado Palma (nacido en Belice), luego de que ambos presentaron una disculpa por sus acciones y clamaron por clemencia. Sagastume  fue expulsado de Belice.

El guatemalteco, siendo diputado, murió en febrero de 1981. Le dispararon en la calzada San Juan, mientras conducía.

Estimado coronel

Según un boletín emitido por la oficina presidencial, esta carta de Francisco Sagastume fue enviada al comandante coronel Manuel de J. Pérez, en Poptún. Fue recibida el 21 de enero de 1962.

Estimado coronel: aunque sé que usted lo consideró una locura cuando se lo planteé hace algunos meses, hoy 19 de enero estamos en San Luis para tomar rumbo este a Belice. Esperamos con la ayuda de Dios tomar las poblaciones de Pueblo Viejo, San Antonio, San Pedro y Punta Gorda.

En estos momentos creo que ya conocen de esto en Guatemala pues lo comuniqué telegráficamente a (Clemente) Marroquín Rojas (Ministro de Agricultura) con quien tuve pláticas y él lo comunicará oportunamente al presidente (Manuel) Ydígoras. Le suplico no pasar esta situación a Guatemala por vía telegráfica o radio, aunque esto sea en clave, pues eso será como denunciarnos antes de tiempo a los ingleses para que nos acaben. Recuerde que ellos seguramente controlan la radio de la base de  Petén y conocerán sus claves.

Esperamos llegar a Punta Gorda el domingo en la noche si Dios no dispone otra cosa. Estoy convencido que solo una determinación de estas contribuirá para que Inglaterra devuelva Belice y nuestro Petén tenga su salida natural al mar, bien vale nuestro sacrificio.

En primera persona

Sagastume liberado fue el titular de portada de nuestra edición del 18 de diciembre de 1962.  El periodista Luis Morales Chúa esperó al agrónomo en el aeropuerto La Aurora y lo entrevistó. El siguiente es un extracto del encuentro.

¿Cómo obtuvo su libertad?

Hicimos una solicitud al gobernador de Belice y, hoy, en forma sorpresiva se nos comunicó que había sido resuelta favorablemente. A Gustavo Rosado se le dejó en libertad simplemente; a mí en cambio, se me expulsó y tengo prohibición de retornar a Belice.

¿Cuántos hombres participaron en la aventura?

Fue un  estudiante del Instituto Industrial, originario de Belice y los restantes, agricultores de Petén, personas sencillas todas.

¿Qué clase de armamento llevaban?

Algunas pistolas y unos rifles.

¿Y así creyó alguna vez tener éxito?

Para el propósito perseguido, sí, y hubiésemos tenido éxito de no ser por un pequeño detalle en que fallamos: el hambre.

¿Por qué el hambre?

Caminamos durante tres días. Nos dirigimos de Poptún a Pueblo Viejo y unos miembros del grupo descuidaron la vigilancia por ir en busca de alimentos. Eso dio oportunidad a los indígenas para dar aviso a la policía de San Antonio.

Al llegar a Punta Gorda, el ejército inglés abrió fuego con ametralladoras. ¿Ustedes respondieron?

Sí, principiamos a disparar nuestros rifles y pistolas pero rápidamente nos dimos cuenta de lo inútil que sería persistir. Entonces di orden de parar el fuego. Cuatro nos entregamos en ese lugar y supe que los demás compañeros fueron capturados después.

¿Y por qué solo a usted y a Gustavo Rosado procesaron?

Porque nosotros, yo más que nadie, éramos los responsables de cuanto hicimos y así lo declaramos a las autoridades beliceñas.

¿El señor Rosado participaba en algún partido político?

Bueno, yo lo conocí en la feria de Flores. Lo escuché hablar de la patria, de su futuro, de la necesidad de reincorporar Belice y consideré conveniente hablarle de la posibilidad de hacer un intento; no obstante, hasta en los últimos momentos supo de mi propósito.

Fue comerciante

De Gustavo Rosado Palma se tuvo nuevamente noticia en los medios nacionales el 8 de febrero de 1972. Habían pasado 10 años desde que acompañó a Francisco Sagastume, acción por la que ambos purgaron ocho meses de prisión, de una condena de 10 años.

En la nota  Zozobra en Belice, publicada en Prensa Libre, habló de la intranquilidad que los soldados británicos creaban en el territorio beliceño. Debido a las amenazas de las tropas a la población civil, él escapó a Guatemala.

“Gustavo Rosado Palma, de 31 años, se encuentra en esta capital, huyendo de la represión desatada por las fuerzas inglesas establecidas en Belice”, se lee en el registro hemerográfico.  “Palma es originario de Benque Viejo del Carmen, la ciudad beliceña más próxima a la frontera guatemalteca (un kilómetro de Melchor de Mencos). Ya estuvo preso una vez en Belice, por la causa guatemalteca”.

En 1962 estuvo privado de libertad un año y al ser liberado, se le permitió  seguir viviendo en Benque Viejo del Carmen, “en donde se dedicó al comercio durante nueve años, sometido a estricta vigilancia por la policía beliceña y ahora que arribaron las tropas inglesas se ha visto obligado a abandonar su negocio y lo que es más importante para él, a sus familiares”.

Después de su excarcelación, se dedicó a pulsar el criterio de los beliceños, respecto de la Independencia o de su reintegración al territorio guatemalteco.

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