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Óscar Márquez tocó el balón histórico de México 1970

Termina la final del Mundial de México 1970 y Brasil se corona campeón al haber vencido 4-1 a Italia. El estadio Azteca explota en emoción y ahí, en primera fila, se encuentra el guatemalteco Óscar Márquez, quien está a punto de perder la cabeza y forjar uno de los momentos más impresionantes de su vida.

El guatemalteco Óscar Márquez recuerda cuando festejó en el estadio Azteca junto a la selección de Brasil, en el Mundial de México 1970. (Foto Prensa Libre: Francisco Sánchez).<br _mce_bogus="1"/>

El guatemalteco Óscar Márquez recuerda cuando festejó en el estadio Azteca junto a la selección de Brasil, en el Mundial de México 1970. (Foto Prensa Libre: Francisco Sánchez).

A su lado está Roberto, su hermano, quien intentó saltar al terreno de juego, pero los agentes de seguridad lo regresan a la fuerza. Mientras observa cómo su hermano sube la barda con la ayuda de la policía, Óscar respira profundo y ve en cámara lenta la euforia de la gente. Tras unos segundos regresa a la realidad y toma una decisión que cambiaría su vida… Salta al terreno de juego.

Logra engañar a la seguridad, cae al foso y luego llega al césped del estadio Azteca. Empuña sus manos y grita: “¡Gracias, Brasil!”.
En ese momento pierde el control. Se acerca al jugador Jairzinho y lo levanta en hombros para ocultarse de la seguridad. Luego de unos metros las fuerzas no le dan para más y baja al jugador.

Ve a Pelé y corre para tomarle la cabeza y felicitarlo. Toma una bandera brasileña y da la vuelta olímpica junto a los nuevos campeones.
Se encuentra en medio de toda la fiesta brasileña, y de pronto observa que Paulo César tiene el balón de la final. No lo piensa y se lo arrebata de la manos.

Justo en ese momento, Óscar pasó a la historia. Un fotógrafo del diario mexicano El Heraldo, quien buscaba el balón, le toma la foto al guatemalteco, quien sostenía el esférico.

El matutino publicó la fotografía y la bautizó como “¡El balón histórico!”.

Un grupo de seguidores brasileños lo encima y se lo quitan, pero su gesta histórica estaba hecha. Tuvo en sus manos el balón que Pelé utilizó para marcar un gol, dos asistencias y llevar a Brasil a la conquista de su tercera corona mundial y ganar el trofeo Jules Rimet.
Óscar sale dos horas después del estadio Azteca y su sonrisa permanece, su respiración aún está agitada. Siente que acaba de pasar el mejor momento de su vida.

Instante eterno

Ya pasaron casi 44 años desde aquel 21 de junio de 1970, el mismo día que Óscar cumplió 38 años.

Actualmente, don Óscar tiene 81 años. Sus pasos son lentos, su cabello se tiñó de blanco y utiliza aparatos auditivos que le ayudan a escuchar mejor. Pero su sonrisa al recordar ese momento es la misma, la misma que sacó cuando sostuvo el balón mundialista.

“Nos fuimos con mi hermano Roberto y nuestro amigo Antonio Chiquín por tierra. Decidimos seguir a Brasil a todos sus partidos”, recuerda Óscar, quien visitó Guadalajara y el Distrito Federal, para observar los partidos.

El destino lo llevó al estadio Azteca, no tenía entradas para el partido, pero la suerte le sonrió y pudo ingresar, en primera fila.

“Un día antes fuimos a ver si había tickets, pero ya estaban agotados. El día del juego cayeron unos chorros de agua, que pensé que se suspendería el partido. Derrepente, mi hermano —ya falleció, al igual que su amigo Antonio— me dijo que había conseguido las entradas y me contó que un médico se las vendió porque tuvo una emergencia y no podía asistir. Para sorpresa nuestra, eran en tribuna, en primera fila”, dice.
Aunque no recuerda los nombres de todos los jugadores brasileños, tiene presente cada gol de la final, en la que Brasil venció 4-1 a Italia.

Después del pitazo final, Óscar desató su locura y vivió uno de los mejores momento de su vida. “No tenía pensado saltar, pero me atreví cuando vi que estaban regresando a mi hermano. Ya en la celebración, un jugador hasta me pidió que le tomara una foto con su cámara, fue una locura”, recuerda con mucha felicidad.

Aunque no le quedó el balón en sus manos, tiene la fotografía histórica, publicada en el diario El Heraldo, del 23 de junio de 1970.

“Yo esperaba que saliera el 22 y compré todos los periódicos, y nada; salió un día después”, dice con una carcajada.

Óscar tiene muchos recuerdos relacionados al futbol, porque también viajó a los mundiales de España 1982 y México 1986, pero el futbol se comercializó más y solo pudo observar partidos desde lo más alto de cada estadio.

En sus aventuras por el futbol está el hecho de que acompañó a la selección nacional a los Juegos Olímpicos de México 1968, pero nada de lo anterior se compara con lo que vivió en el Mundial de 1970, eso lo guarda en el alma y es uno de sus máximos orgullos. Don Óscar asegura que si volviera a nacer, no lo pensaría y volvería a hacer la locura que le dejó una huella para la eternidad.

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