Escenario

¿Cómo se hace un doblaje? Conozca más de una escuela para aprender este arte en Guatemala

La Escuela Nacional de Doblaje abrió sus puertas y busca llevar conocimiento en esta área a todas las edades mediante un diplomado intensivo.

Aprender doblaje en Guatemala

La Escuela Nacional de Doblaje abre sus puertas para personas de todas las edades, a partir de los 12 años. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Traiga a su mente algunas series de televisión. Ahora, piense en algunas películas taquilleras de superhéroes o de comedia. ¿Recuerda haberlas visto en español? Si fue así, es muy probable que detrás de esa experiencia haya estado involucrado un equipo de especialistas en “doblar” personajes.  

El doblaje se explica como la traducción de diálogos originales en una serie, película, documental o incluso anuncio, al idioma local de la audiencia que verá dichas producciones. Más allá de su representación en las pantallas, también es habitual el doblaje de piezas para radio.  

Esta forma de traducción tiene sus orígenes en el año 1928 cuando desde el estudio de cine Paramount se hizo el primer doblaje de la historia con la película The Flyer, la cual fue traducida al alemán. Dos años después, se realizó el primer doblaje al español con la cinta Entre la espada y la pared.

Transcurridas las décadas, esta herramienta se ha popularizado en el mundo del entretenimiento para facilitar el acceso global a contenidos de productoras cinematográficas, radiofónicas y publicitarias.

Guatemala no escapa de esa posibilidad, se suma una nueva Escuela Nacional de Doblaje, las personas interesadas en este proceso podrán encontrar una oportunidad para potenciar su voz y transformarla.

La institución ofrece un diplomado con lecciones realizadas durante cuatro sábados en horario de 08:00 a 12:00 horas y cada ciclo se conforma de 15 estudiantes. La academia está ubicada en la zona 9 capitalina (12 Calle 2-04. Edificio Plaza del Sol #513).

Personas desde los 12 años en adelante pueden ser parte del diplomado. Al final el curso, se espera que los estudiantes realicen el doblaje de un fragmento ya sea de una serie, película o animé.

Durante las primeras partes del diplomado se desarrollan nociones básicas sobre la fisionomía. De esa cuenta se imparten lecciones sobre locución, dicción, proyección de la voz, actuación, anatomía del cuerpo y expresión física.

Esto es crucial para el doblaje ya que esta disciplina no implica únicamente la voz, sino toma en cuenta la reinterpretación de lo que sienten los personajes.

Una muestra de los directores Esvin y Javier doblando un clip:

Para complementar los aprendizajes, se llevan a cabo lecciones sobre la grabación, producción de las voces, manejo de programas de edición, así como enmarcaje de los libretos. También se imparten lecciones sobre historia del teatro y del cine.

Entre los proyectos de la institución se encuentra abrir un curso vacacional hacia finales de año para menores de 7 a 12 años.

Un ejemplo del trabajo que realizarán los estudiantes:

El propósito de esta variedad de conocimientos propone que las personas interesadas en el doblaje puedan ir más allá de la misma imitación. “Enseñamos a que realicen personajes. No se trata tanto de imitar voces, sino de dar vida a algo nuevo”, comparte Javier García, director de la institución.

De acuerdo con los especialistas tras la nueva escuela, el doblaje se basa en tres principios: ver, ya que se debe aprender a observar el desarrollo de las escenas que se doblarán; oír, pues se debe comprender cómo son expresadas las emociones; y hablar, que consiste en el momento que se transforma el personaje de un idioma a otro.

Escuela Nacional de Doblaje en Guatemala
Javier García y Esvin López comenzaron a desarrollar el pénsum de la Escuela Nacional de Teatro en 2019. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Además de las técnicas de los actores para reinterpretar un diálogo también se requiere de una traducción jurada de los diálogos en el idioma original al idioma local. Esto se procura para realizar un doblaje lo más fidedigno posible.

En cuanto a los requisitos, únicamente se requiere pasión, interés y disposición por cumplir con los tiempos del diplomado, aseguran los directores de la escuela.

Historia de la escuela

La Escuela Nacional de Doblaje empezó a desarrollarse en 2019 por cuenta de García y Esvin López, ambos locutores y actores guatemaltecos que desde hace más de 20 años han estado involucrados en el proceso de construcción de personajes.

Javier, de 42 años, ha presentado su voz en anuncios de marcas nacionales e internacionales.  Gracias a él, miles de personas en el país y Latinoamérica han conocido los beneficios de productos de telefonía móvil, medicina, cremas humectantes y más. La mitad de su vida también la ha dedicado a enseñar sobre locución, y también ha sido actor.

Escuela Nacional de Doblaje en Guatemala
La END busca abrir un espacio para los guatemaltecos interesados en potenciar su voz y creatividad. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

De igual forma, Esvin, de 43 años, ha estado muy de cerca en el teatro. Durante casi dos décadas ha sido actor y junto con Javier formó el colectivo y espacio teatral Bufón Art Company en 2005.

Los integrantes de la dupla comparten que desde hace varios años han desarrollado proyectos en los que han querido destacar sus saberes. Fue esa razón la que los llevó a desarrollar un pénsum para lo que hoy es la Escuela Nacional de Doblaje.

De acuerdo con Javier, la currícula busca acoplarse a las necesidades del doblaje en Guatemala. “Propusimos una técnica que se pudiera adaptar a nuestra forma de hablar, así como los sonidos que usamos o hacemos normalmente”, explica.

Tres años y una cuarentena después, García y López inauguraron su iniciativa el pasado 7 de mayo del 2022. El fin de su proyecto es recibir a cualquier persona desde los 12 años que quiera potenciar su voz con el fin de reinterpretar distintos personajes.

De acuerdo con el codirector de la escuela, la escuela también busca abrir las puertas hacia un mercado en el cual las personas puedan tener opciones de prestar sus voces para productoras de otros países.

La idea podría trazarse desde una cartera de alumnos egresados quienes puedan ser sugeridos a las empresas. No obstante, para llegar a ese punto deberían participar varios grupos. “Antes teníamos el sueño de la escuela, ahora es el de abrir el mercado”, dice Javier.

ESCRITO POR:

Alejandro Ortiz

Periodista de Prensa Libre especializado en temas sobre cultura y bienestar, con 5 años de experiencia.

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