Cómo trabajar el liderazgo con los niños desde casa

La infancia es una época propicia para que los pequeños conozcan cómo pueden mejorar su entorno individual y compartido, siendo líderes.

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El liderazgo en los niños les permite acercarse a un empoderamiento que les mostrará sus capacidades de manera integral. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
El liderazgo en los niños les permite acercarse a un empoderamiento que les mostrará sus capacidades de manera integral. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

El liderazgo, esa capacidad que tienen los individuos para orientar, guiar o conducir a un grupo de personas de manera asertiva, suele resaltarse muchas veces desde la vivencia adulta. No obstante, se trata de una cualidad que también puede destacar en la niñez.

A consideración de la psicóloga y experta en asesoramiento familiar, Helen Muñoz, el liderazgo en los pequeños puede destacarse cuando estos toman decisiones posiblemente inesperadas para los adultos, pero que para los niños son formas de actuar frente a sus inquietudes.

Decidir ordenar su cuarto, apoyar de manera voluntaria en oficios hogareños o coordinar actividades con otros, son ejemplos de acciones hechas por niños líderes. “Casos como estos pueden tomarse como un buen indicador de que se está trabajando el desarrollo y la formación”, expresa Muñoz.

Entre las características que rodearan la experiencia de un niño que ejerza el liderazgo se encuentran el desarrollo de una comunicación asertiva, la práctica de una inteligencia emocional, la capacidad para resolver problemas, la conciencia de sí mismo, y ser más autónomo.

Hay niños que nacen líderes y otros que se forman como tales. Los primeros, dice Muñoz, pueden tener una inclinación innata configurada por su temperamento y personalidad, y la cual les permite llevar a cabo prácticas de liderazgo.

La psicóloga Manuela Méndez de la clínica MindTools recuerda que cada individuo posee aptitudes y habilidades específicas desde que nace. Estas pueden perfilarse y convertirse en talentos como el liderazgo dependiendo del ambiente en el que se desenvuelva.

Las capacidades innatas de las personas pueden perfilarse hacia liderazgos particulares. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Méndez coincide con Muñoz en cuanto que los niños pueden nacer con el dote del liderazgo, pero es importante que los padres de familia, encargados, o formadores jueguen un papel importante en el desarrollo de esa aptitud.

Los pequeños pueden ser conducidos a experimentar ser líderes, pero se debe tomar en cuenta la distinción entre los tipos de liderazgo que puedan ejercer.

El liderazgo positivo es aquel en el que las habilidades, los talentos y el desarrollo están situados hacia una meta individual o colectivamente transformadora, infiere Méndez.

Por otro lado, el liderazgo negativo posee las mismas condicionantes del positivo, pero en este caso son dirigidas de manera no transformadora, ya que se busca guiar a otros para realizar acciones perjudiciales. Por ejemplo, que el pequeño líder convenza a otros de molestar a un niño.

Elementos del buen liderazgo

Helen Muñoz recuerda que el buen liderazgo debe procurar un bien común incluso en los niños. Este concepto aborda las situaciones en las que todos los sujetos dentro de un mismo espacio puedan tener cubiertas sus necesidades mínimas de manera equitativa y posibilitado muchas veces por el líder.

Otro elemento relacionado al buen liderazgo es el empoderamiento. Helen apunta que las personas empoderadas gozan de un poder sobre sí mismas para tomar decisiones, basadas en sus necesidades y principios. “Un líder tendría que llegar al empoderamiento para ejercer el liderazgo”, comparte.

El empoderamiento en los niños les lleva a trazar ideas distintas respecto a los demás. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Manuela Méndez explica el empoderamiento como un componente intrapersonal que aborda la autopercepción de los individuos respecto a sus propias capacidades. Señala que una vez sea parte de la experiencia infantil, esto les permitirá a los pequeños guiarse por sus propias habilidades para así conocer el potencial que tienen de manera integral.

La especialista agrega que el empoderamiento en los niños les ayudará a controlar de manera autónoma y sencilla campos emocionales, físicos y cognitivos.

Adultos que fomentan el liderazgo

Las psicólogas consultadas argumentan que para que el buen liderazgo sea moldeado en los pequeños, es vital la figura de un adulto consciente de las posibilidades y beneficios a largo plazo.

Helen Muñoz apunta que muchas veces, hay padres que no son líderes, pero que sus hijos nacen con esa tendencia. En este caso, sugiere practicar la empatía y el respeto, para conducir el liderazgo. De lo contrario, si se le fuerza, esto podría causar un conflicto en el pequeño.

Tanto Helen como Manuela apuntan varias recomendaciones que los adultos pueden practicar en el proceso de acompañar el liderazgo en los niños desde el hogar. Algunas de estas son:

  • Dejarlos ser: Desde pequeños los niños tendrán el impulso de realizar ciertas actividades. En este aspecto es necesario dejarlos experimentar y acercarse hacia las acciones que les llaman la atención y en las que se sientan cómodos. Esto permitirá que tomen decisiones por sí solos y generen confianza en sí mismos.
  • Respetar sus procesos: En caso los pequeños estén intentando tomar decisiones, pero les resulta complicado, es importante darles seguimiento y comprender que tienen un proceso para lograr su meta. Se debe esperar a que estén listos para accionar. De esta manera se reforzará su autonomía.
  • Dialogar con ellos: Es importante mantener conversaciones con ellos para conocer qué piensan y sienten acerca de sus inclinaciones como líderes. También se debe conocer cómo pueden o desean resolver problemáticas. También se pueden contemplar ejemplos exteriores de liderazgo para conocer sus opiniones al respecto.
  • Trabajar actividades a partir de su personalidad: Cuando la personalidad de los niños es reconocida por los adultos, al igual que otras habilidades, los encargados pueden asignar tareas y responsabilidades que nutran esos aspectos en los pequeños y fomenten su liderazgo en las áreas específicas.
Es recomendable que los pequeños experimenten y realicen las actividades que los motivan, para que esto les genere mayor autonomía. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
  • Ser equitativo en la práctica de liderazgo: En el caso se establezcan varias responsabilidades y actividades hogareñas, es importante que si existen varios niños se procuren rotar las atribuciones con el propósito que todos tengan las mismas oportunidades de aprendizaje.
  • Encausar los errores: Las fallas u obstáculos están presentes en el trabajo de los líderes. Es pertinente que los encargados hagan saberlo a los niños para que estos aprendan a lidiar con los problemas. En dado caso que surjan, se recomienda que los adultos dialoguen con los pequeños para saber cómo desean reencausar el camino. 
  • Fomentar valores: Los adultos deben promover, estimular y fomentar valores en los pequeños para que estos desempeñen un liderazgo constructivo y positivo. Entre los valores que deben ser fomentados, y ejemplificados, destacan: la empatía, resiliencia, autopercepción, autoestima, honestidad, lealtad, humildad, justicia, generosidad y el respeto.