Coronavirus: por qué es importante medirse los niveles de vitamina D en tiempos de covid-19

El complemento se obtiene de aceites de pescado, hígado vacuno, lácteos, quesos o yema de huevo, principalmente.

EL confinamiento está relacionado con la deficiencia de vitamina D. (Foto: Hemeroteca PL)
EL confinamiento está relacionado con la deficiencia de vitamina D. (Foto: Hemeroteca PL)

Temas relacionados con la vitamina D batieron récords en los buscadores durante el confinamiento.

Y no es para menos: estudios científicos han demostrado que la falta de este compuesto está relacionada con el aumento de riesgo de contraer el coronavirus.

La razón es lógica: un encierro prolongado nos priva de los rayos del sol, que es una de las mayores fuentes naturales para que la piel produzca vitamina D.

De acuerdo con un artículo de La Nación (Argentina), son pocos los alimentos que habitualmente consumimos los que la contienen; sin embargo, activada por la luz solar tiene especial importancia en la inmunidad.

“La vitamina D se obtiene a partir de su síntesis en la piel cuando esta se expone a la radiación solar, así como a través de algunos alimentos específicos, como aceites de pescado, hígado vacuno, lácteos, quesos o yema de huevo”, dice el artículo.

Menos sol, menos vitamina D

Los especialistas recomiendan medirse los niveles de vitamina D al menos una vez al año, principalmente en las personas propensas a tener deficiencia de este compuesto, como los mayores de 60 años, así como los que se exponen poco tiempo al sol y quienes tienen sobrepeso.

“La vitamina D se mide en sangre mediante un análisis. Si bien no se encuentra entre los dosajes de rutina, ante una sospecha los especialistas suelen indicarlo”, consigna el artículo.

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En tiempos de covid-19, la vitamina D es esencial, sobre todo después de que experimentos demostraron que la población de ciertos países con mayores niveles de este compuesto tuvieron menos contagios y menos muertes por coronavirus.

De acuerdo con expertas consultadas por La Nación, la pandemia y el confinamiento tuvieron bastante incidencia en la privación del sol, lo cual pudo haber reducido grandemente la producción de vitamina D en el cuerpo.