Exitoso proyecto educativo de San Marcos La Laguna busca apoyo para becas de niños de la comunidad

Este centro educativo ubicado en San Marcos la Laguna, Sololá promueve una educación integral con la metodología Waldorf y apoya con becas a niños y adolescentes de la comunidad.

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Los niños saltando con bambú en la clase de ritmo muestran coordinación y precisión.  Ellos representan al grupo de quinto y sexto de primaria.  (Foto Prensa Libre: Escuela Caracol)
Los niños saltando con bambú en la clase de ritmo muestran coordinación y precisión. Ellos representan al grupo de quinto y sexto de primaria. (Foto Prensa Libre: Escuela Caracol)

El Lago de Atitlán es el escenario impresionante y natural que observan cada día los pobladores de San Marcos La Laguna en Sololá.

Esta comunidad rodeada de naturaleza y senderos para relajarse que visitan los turistas también cuenta con una escuela que ha enriquecido con experiencias a los niños del sector.

La Escuela Caracol enseña la pedagogía Waldorf, la cual fomenta la educación integral de los niños, respetando el proceso de cada uno en un ambiente rodeado de naturaleza.

Nació como una propuesta para proporcionar educación integral y respetuosa a la población local y extranjera, y como una alternativa de convivencia entre varias culturas. Maribel Mendoza es maestra certificada de preescolar en esta metodología y cuenta que el centro está próximo a cumplir 15 años.

La iniciativa se fundó en el 2007 y dio inicio con un grupo de padres liderados por una familia estadounidense que querían una alternativa a la educación formal.

Mendoza agrega que la escuela ahora es responsabilidad de la comunidad de padres, maestros, formadores y estudiantes. Cuenta con una junta directiva, una administración y el consejo que vela por la pedagogía.

La metodología

Ignacio Porón, maestro de la institución desde el 2011 comparte que la pedagogía Waldorf tiene más de 100 años. “La finalidad es hacer las cosas de otra manera, en donde el centro de la educación es el desarrollo del ser humano. Se trata de acompañar al niño en sus etapas de desarrollo”, explica.

Por ejemplo, los estudiantes de 3 a 7 años no memorizan ni hacen planas, sino que el aula se transforma en un hogar y una réplica de la casa y allí juegan, cocinan, bailan, modelan figuras de cera, pintan, y tienen elementos para jugar y explorar su creatividad.

El contacto con la naturaleza y el entorno es parte de esta metodología con la cual los niños adquieren conocimientos. (Foto Prensa Libre: Escuela Caracol)

En las siguientes etapas se pasa a enseñar letras y números, en donde hacer, sentir y pensar es primordial. Las rimas, juegos, cuentos y otros recursos son esenciales en su aprendizaje.

Cuando aprenden de botánica se sale al jardín a observar las plantas, luego escuchan alguna narración caracterizando la planta y además se analiza la observación, por ejemplo. La finalidad es que los niños tengan una oportunidad de imaginar y crear en sus aprendizajes.

Los maestros se han ido a formar en esta metodología a México. En la actualidad la entidad brinda becas educativas a todos los estudiantes mayas de la cuenca del Lago de Atitlán.

Una pandemia

Porón refiere que esta época ha sido un poco difícil para mantener el proyecto porque al principio se retiraron casi la mitad de las familias.

Por ahora hay unos 80 niños inscritos. Antes de la pandemia eran más de 100.

Un estudiante de primer grado de primaria en su aprendizaje de tejido.(Foto Prensa Libre: Escuela Caracol)

Para las clases se enviaron materiales a los niños a casa y se pidió a los padres que los apoyaran con las tareas.

Mendoza dice que con los niños más pequeños se buscó también llevar la metodología a los hogares y seguir formando comunidad, y en cuanto fue posible se trabajó en grupos de tres.

¿Cómo apoyar?

Francisco Ixtetela, administrador financiero, precisa que el reto actual es seguir con el programa de becas para los niños locales y de pueblos vecinos.

Para ello, se lleva a cabo una campaña anual de recaudación de fondos para cubrir las necesidades de la entidad y que más niños se inscriban.

Se puede apadrinar a un estudiante por Q1,500 mensuales, o con cifras más reducidas a partir de Q100.

Además, existen otras necesidades de infraestructura y mantenimiento del lugar, agrega Claudia Castellán, parte del equipo de la escuela. El techo de palma del salón comunal se pudrió, ahora se cuela el agua y el piso se está agrietando.

También los pizarrones de las aulas de primaria necesitan un cambio porque ya no se puede pintar o escribir en ellos. Otra de las áreas por fortalecer es la donación de libros para motivar a los niños con lectura.

Para conocer más del proyecto puede escribir al correo electrónico admin@escuelacaracol.org o comunicarse al 5883-1609. En redes sociales, Facebook: escuelacaracol e Instagram: @escuelacaracol.