Tartamudez: cuáles son sus mitos y cómo apoyar a las personas que la tienen

Cada 22 de octubre se lleva a cabo el Día Internacional de la concientización de la tartamudez en aras de visibilizar y apoyar a quienes tienen dicho trastorno del habla.

Toda la sintomatología que se presenta en la tartamudez es involuntaria. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
Toda la sintomatología que se presenta en la tartamudez es involuntaria. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Vinicio Fuentes se dirigía emocionado hacia su madre. Después de varios meses, caídas y raspones, lo había logrado. Así como sus vecinos, finalmente podía manejar la bicicleta. “Pu-pu-pue, pue…” intentó decirle a Jeni, su mamá.

Luego de un minuto, entre la frustración y la exaltación, logró enunciarlo: “Puedo andar en bici ya”. Se trataba de otro episodio cotidiano cuya elocuencia se veía ralentizada por la tartamudez de Vinicio.

Aunque a sus 31 años recuerda aquel pasaje con ternura, confirma no ha sido fácil vivir con tartamudez, puesto que su seguridad se vio afectada por mucho tiempo, en especial durante los años de colegio.

Fueron la paciencia y muchos ejercicios los que reconstruyeron su confianza. Hoy, Vinicio es consciente que tartamudear puede ser algo tan común como desafiante. A pesar de las dificultades, asegura no hay algo más satisfactorio que expresarse.

Así como él, millones de personas en el mundo padecen de este trastorno del habla cuyas alteraciones – también llamadas disfluencias– se manifiestan con interrupciones a la hora de comunicar.

Las personas con tartamudez se valen de terapias psicológicas que brindan herramientas esenciales para disminuir la ansiedad, estrés y miedo al hablar. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

La repetición, así como prolongación de sílabas, sonidos y palabras son las características de esta dificultad. Se manifiesta con detenciones abruptas en medio de palabras y además viene acompañada de tensión y rigidez en el rostro, así como parpadeo constante.

A decir de María Mercedes Bonilla de Greenberg, psicóloga especializada en Educación especial y Terapia del habla, la tartamudez suele presentarse con frecuencia en niños de entre 2 y 5 años -durante el desarrollo de las habilidades de lenguaje- y se remite a los 4 y 5 años.

De acuerdo con información del portal Medline Plus, no hay una causa exacta de la tartamudez, pero se ha determinado que en ella intervienen factores genéticos. Datos del sitio indican que cerca del 60 por ciento de las personas que tartamudean tienen un familiar con el mismo trastorno.

En ocasiones, la dificultad se prolonga con los años, y por lo general es una situación involuntaria. Cabe resaltar que el trastorno aparece más en hombres que en mujeres.

El trastorno del habla afecta a lo largo de distintos momentos laborales y sociales en la vida. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

No obstante, sus manifestaciones son un obstáculo en todas las personas que atraviesan el trastorno. Bonilla de Greenberg comenta que este limita la comunicación eficaz, la participación, las relaciones sociales, así como afecta en espacios laborales y académicos. Sobre todo, dice, afecta al estado psicológico.

Claudia Díaz Titus, terapeuta del lenguaje y psicología especializada en Neurodesarrollo e Integración sensorial enfatiza en los efectos de la tartamudez sobre los padres de familia. Esto, ya que los encargados también se podrán sentir ansiosos por cómo afecte el trastorno a los pequeños.

La tartamudez puede arrinconar a los encargados hacia sentimientos de culpabilidad. “Gran parte de ese temor es la sensación de impotencia que experimentan ellos al sentir que no pueden ayudar a su hijo”, expresa la especialista.

Además de las etapas de crecimiento, la tartamudez puede afectar a quienes la padecen con temores en áreas profesionales y emocionales.

Mitos y verdades del trastorno

Según la Fundación de la Tartamudez, existen algunos mitos sobre la tartamudez descritos de las siguientes formas:

  • Mito: Los nervios causan la tartamudez. Verdad: De acuerdo con el sitio, quienes tartamudean tienen las mismas características de personalidad que aquellas personas que no.
  • Mito: Las personas que tartamudean no son inteligentes. Verdad: No hay una relación que vincule la tartamudez con la inteligencia.
  • Mito: La tartamudez puede ser “incorporada” por imitación o por escuchar a otra persona tartamudear. Verdad: La tartamudez no puede “incorporarse”, ya que no se conoce su causa exacta.
  • Mito: Es de ayuda decirle a la persona que “respire profundamente antes de hablar”, o que “piense lo que quiere decir antes de hacerlo”. Verdad: La respuesta que más puede ayudar es escuchar pacientemente y lograr modelar un habla lenta y clara.
  • Mito: El estrés causa tartamudez. Realidad: El estrés no propicia la tartamudez, pero seguramente puede agravarla.

Apoyo y tratamiento

Díaz Titus, recomienda que, ante los primeros indicios de tartamudeo, es pertinente que los encargados acudan con un especialista del habla para informarse del tema y aprender de las distintas formas de tratarlo. Aún así, lo más importante podría ser la paciencia.

“Con el paciente es importante que pierda el miedo a tartamudear. Mientras más relajado esté al respecto, habrá menos posibilidades que suceda”, dice la psicóloga. En cuanto a los padres, agrega, cuando comprendan que no pueden accionar para cambiar el trastorno, podrán relajarse y dar tiempo a que el paciente se exprese a su ritmo.

La psicóloga María Mercedes agrega que un terapeuta o logopeda pueden apoyar en tratamientos directos -con trabajo individual a través de herramientas y técnicas para la mejora de fluidez- o indirectos -mediante acompañamiento a los padres con modificación en estilos de comunicación y crianza-.

Existen varios factores que pueden influir en la comunicación de las personas con tartamudez, y no deviene de algo que los padres hayan (o no) hecho. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Bonilla de Greenberg agrega que, si no se logra desaparecer la tartamudez, “es vital continuar el tratamiento ya que se logran desarrollar aptitudes de manejo de la dificultad y sobre todo de la tensión y ansiedad”.

A propósito del trastorno, el portal médico Mayo Clinic indica que los tratamientos varían en cada persona y aunque en ocasiones los mismos no erradican la tartamudez, es posible que el proceso ayude a mejorar la fluidez, así como la comunicación y una participación plena en distintos espacios.

Algunos de los consejos para el acompañamiento del trastorno en distintas edades, según Mayo Clinic son: escuchar atentamente a la persona; no interrumpirle al intentar completar sus oraciones; hablar sin apuros y no concentrarse en su tartamudeo, sino elogiar de manera amable cuando diga algo claramente.

En Guatemala se puede acudir a distintas instituciones para acompañar la tartamudez. Entre ellos:

  • Fundación Pediátrica Guatemalteca: 2376 – 4649 o a través de Facebook y su sitio web
  • Instituto Neurológico de Guatemala: 2471 – 1613 o a través de Facebook y su sitio web
  • Hospital Materno Infantil Juan Pablo II: 2329 – 5800 o a través de Facebook y su sitio web
  • Clínica de Atención Psicopedagógica y Psicológica de la Universidad del Istmo: 6671 – 4310 o a través de Facebook
  • Departamento de Prácticas Psicológicas Universidad de San Carlos: 2418 – 7530 o a través de Facebook