Vida

Thanksgiving

¿Por qué celebran este día?

Por POR: PATRICIA ORELLANA

El pavo hoy por la noche será en la mayoría de países de América del Norte, el plato fuerte que acompañará la cena de Thanksgiving. Una tradición típica de los Estados Unidos que se celebra el cuarto jueves de noviembre, en que las familias se reúnen para dar gracias a Dios.

Sin embargo, debido al acceso a los medios de comunicación (televisión por cable, cine, radio, Internet), instrumentos que movilizan masas, en los últimos años ha habido más influencia de las culturas extranjeras, sobre todo con el acceso al cable.

De ahí que los guatemaltecos hayan empezado a adoptar costumbres que no son propias —una de ellas, esta actividad— debido al impacto que la publicidad causa, opina la publicista Nancy Méndez.

Y es que, según expone Méndez, un mensaje y una buena campaña de comunicación pueden llegar a multitudes y cambiar los hábitos de consumo hasta convertirlos en costumbre.

Pero este influjo hacia casi todos los países latinoamericanos también se debe al proceso de globalización (tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse a nivel mundial sobrepasando las fronteras nacionales), que ha provocado un intercambio de civilizaciones, que de alguna manera contribuye a que muchas festividades como Halloween y aunque con poca fuerza, el Día de Acción de Gracias, empiecen a ser parte de las celebraciones chapinas, sobre todo en las áreas urbanas, señala el sociólogo Edgar Montúfar.

El origen

Thanksgiving es una reunión de estación que se mezcla con la espiritualidad anglosajona, opina Montúfar.

Es quizá la más importante para los estadounidenses. En Canadá se festeja el segundo lunes de octubre.

Inició en las colonias americanas, hace unos 400 años como una reunión familiar para dar gracias a Dios por la abundancia de la cosecha.

Es por eso que la ceremonia se identifica con calabazas o espantapájaros, pero en la actualidad constituye una ocasión especial para reflexionar acerca de todas las bendiciones recibidas y compartir con los familiares que probablemente en las actividades de fin de año, no podrán hacerlo, indica la licenciada en historia Ana de Ávila.

¿Qué ganamos, qué perdemos?

Cuando se da el fenómeno de interculturalidad, como por ejemplo celebrar tradiciones extranjeras con propósitos solidarios, pero sin dejar de hacerlo con las nuestras como comer fiambre, tamales, etc. no estaría en peligro nuestra identidad, pues esto se percibe como un diálogo entre cada cultura en la que cada una aporta algo.

El problema, según Montúfar, se puede dar, si existiera malinchismo, (actitud de quien muestra apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio) ya que este fenómeno perjudica a la sociedad pues al tratar de imitar las costumbres y tradiciones ajenas, empezamos a desvalorizar lo propio.

Y con ello surge el proceso de ladinización, (proceso de transculturación de un indígena a la cultura ladina) que es el sinónimo de renunciar a sus modos de vida y aproximarse a otros.

Así que, si usted desea conmemorar esta noche, hágalo como un motivo para estrechar los lazos de hermandad con sus seres queridos, pero no deje de festejar las tradiciones guatemaltecas. Por ejemplo, en vez de pavo, coma tamal.

Historia: Con el paso de los años

Los orígenes se remontan desde 1620 cuando un barco con más de 100 colonos ingleses de fuertes convicciones religiosas, cruzó el Atlántico para instalarse en el Nuevo Mundo.

Se ubicaron en el actual estado de Massachussets, pero su primer invierno fue embarazoso ya que sufrieron las inclemencias del tiempo, al punto que murió la mitad de ellos.

Sin embargo, en la primavera que estaba por llegar fueron socorridos por los indios Wampanoag, quienes les ayudaron a sembrar maíz, calabazas, así como a cazar y a pescar.

Para el otoño del siguiente año el cultivo de granos como cebada, maíz y frijol fue abundante, razón por la que organizaron un festejo e invitaron a los indios como muestra de agradecimiento. Ellos llevaron pavos para asar.

De ahí que ésta sea una reunión de hermandad y solidaridad.

En los siguientes años, los colonos continuaron con la celebración anual cada tiempo de cosecha.

En 1789, George Washington proclamó éste como Día Nacional y en 1863, el presidente Abraham Lincoln lo nombra el último jueves de noviembre como Día de Fiesta Nacional en los Estados Unidos, con el nombre de Thanksgiving.