Migrantes

Descripción imagen
Pedro Pablo Solares @pepsol

Tres prioridades para la política migratoria

Opinión

Anteayer, una nota de este matutino (Deportada sigue pensando que está en EE. UU.), leía que “Antonia Federia o Federica Antonia” regresó deportada esta semana al país. Aparentemente, tiene algún impedimento que limita su capacidad cognitiva. Además, no porta un documento de identidad. Entonces ni siquiera un nombre cierto se le conoce a esta persona. Supongo que mucho menos la fecha o el lugar de su nacimiento. Confundidos, los del hospital mandaron a consultar al Renap; quizás supusieron que ahí aparecería algo. Pero según la nota, la mujer, quien vivió por años en Estados Unidos, no apareció en el sistema, pues jamás tramitó un DPI. Antonia, le llamo en estas líneas, consciente de que ese tal vez ni siquiera sea su nombre. Esta importante historia apareció en la prensa un día cualquiera; y es posible que el lector haya imaginado que el suyo es un caso aislado, una curiosidad, de esas que pasan. Ojalá, aquí les digo, que así lo fuera.

Descripción imagen

Retomando agendas

06/05/2018 Opinión

Por ahí, en 2014, tuve una oportunidad de hacer un aporte personal al país; este aporte es modesto en tamaño, pero cuenta con la valía de la sinceridad. Verán que años de práctica profesional notarial en Guatemala, me llevaron de forma inopinada a chocarme con el abandono en que viven millones de migrantes guatemaltecos, principalmente en EE. UU. En ocasiones anteriores he comentado cómo buscándoles servir para ordenar legalmente sus propiedades en Guatemala —lo que era mi especialidad técnica—, me topé con que prácticamente la totalidad de los migrantes guatemaltecos, y en especial los indígenas, carecían de documentos mínimos de identidad. Allá, demasiada gente no tiene acceso a certificados de registro, cédulas, ni pasaportes, y el gobierno no les atiende. Esos documentos son necesarios para ejercer cualquier derecho o cumplir cualquier obligación legal, no digamos para ordenar sus propiedades a través de compraventas o testamentos. Este descubrimiento lo viví más o menos a partir de 2008, cuando recién empezaba a operar aquél desastroso Renap, corto en recursos, ineficiente en procedimientos, y oscuro en su operación, del que muchos fuimos víctimas. En los años siguientes, tuve oportunidad de ayudar a miles de personas a regularizar sus problemas ante esa institución; pero la verdad es que esa era una tarea de Estado. Cuando caí vencido en mi intento personal por suplir esa carencia nacional, nuevamente, de forma inopinada, recibí la oportunidad de hacer público este problema a través de medios de comunicación. De forma vertiginosa se me abrieron espacios, pues nadie –aparentemente— abordaba estas realidades con precisión.

Descripción imagen

De pesadillas kafkianas

22/04/2018 Opinión

Te despiertas por la mañana un día de estos. Caminas al baño y te miras al espejo. Eres el actor presidente. No es broma; en serio que sí. Mira, tienes su cara, su pelo, puesta una camisa de fútbol y todo. ¡Vaya, carajo, eres él! Al punto de un vahído, se te ocurre decir algo; cualquier cosa. Tal vez el sonido permita regresarte de esa realidad paralela. Abres la boca, pero ves lentamente cómo tus labios se mueven de forma tan exagerada, que el centro de la cavidad oral se cierra, formando casi un ocho perfecto. ¡Jocotes! Te admiras, y de momento te preguntas cuánta gente hay que pueda gesticular con semejante histrionismo. ¡Concéntrate! Te regañas. Y te das una palmada, seguro de que esto es una pasajera alucinación. Restriegas tus ojos, pero sigues siendo él. Desesperado, emprendes un grito. Pero involuntariamente, tus manos se alzan con drama, mientras tu mirada fija, se clava en el cielo. Te pareces a Floria Tosca, previo al suicidio, en operática escena. Gritas como actor. Vaya ¡qué fregada! Los dioses conspiraron y te lanzaron un hechizo. Eres el presidente actor. Y eres él, en su actual situación. De presidente. Engrilletado a sus errores, desplantes y compromisos adquiridos. Ahora piensas en los militares que te manejan, las mafias, y grupos de poder paralelo. Piensas en los dueños del país, que como tantos te advirtieron, ahora te dan la espalda. En la CICIG; en el peso de la historia, y en un pueblo defraudado que te negará misericordia. Con manos temblonas, te tapas la mirada. Y comienzas a pensar en el ahora. Eres él. ¿Qué haces?

Descripción imagen

Caravana de migrantes

10/04/2018 Opinión

Hoy llegará la caravana de migrantes a la Ciudad de México, marcha que, con el apoyo del grupo Pueblo Sin Fronteras, intenta por quinto año visibilizar el drama que conduce a una migración ilegal hacia Norteamérica. Los participantes —entre mil y  mil 500, según noticieros mexicanos— iniciaron su viaje en Tapachula, el pasado 25 de marzo, y en su mayoría provienen de Guatemala, El Salvador y Honduras, Estados en los que se concentra el 80% de los pobres y el 85% de los pobres extremos de toda Centroamérica; con tasas de homicidios por cada cien mil habitantes que en 2017 fueron de 32 para Guatemala, 42.7 para Honduras y 60 para El Salvador.

Descripción imagen

Pepián, donde sea

08/04/2018 Opinión

Imelda rebosa en su delantal. No lo digo yo; lo dice ella sonriendo con su pícara mirada. Nació bajo el sol, en algún lugar del sofocante horno retalteco. Pero asegura que no pone pie en Guatemala desde que era una infante. Y a ese pesar, en sus cocinas lejanas sirve el pepián más bizarro que uno podría imaginar: el que se come lejos de esta tierra natal. Su restaurante se llama El Quetzal, como casi todos los comercios que nuestros paisanos abren en tierra estadounidense. El suyo, en un pequeño comercial, en las afueras de Atlanta. Típico; uno de esos donde se estacionan los carros frente a las vitrinas alineadas. La boutique de tatuajes, el restaurante vietnamita y, en medio de todo, con tipografía albiceleste, su comedor chapín. Realmente es una vista maravillosa. Puesta en práctica, la ensalada de culturas de las que un día se jactó esa grande nación.

Prensalibre.tv

Videos de Portada