Guatemala

El gusto por la lectura no tiene límites

Los usuarios de la Biblioteca Braille, en la Biblioteca Nacional, han demostrado que el gusto por la lectura no tiene límites, pues a pesar de vivir a oscuras, cada día asisten a las diferentes actividades.

Por Yanira Alvizurez

Un grupo de personas no videntes se reúnen dos jueves al mes en un club de lectura para conversar sobre temas bíblicos, en la sede de la Biblioteca Braille.(Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Un grupo de personas no videntes se reúnen dos jueves al mes en un club de lectura para conversar sobre temas bíblicos, en la sede de la Biblioteca Braille.(Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Pluvio Anibal Escobar, de 65 años, quien vive en Bárcenas, Villa Nueva, cuenta que hace 10 años perdió la vista por un desprendimiento de córnea y que desde entonces asiste tres veces a la semana a la biblioteca, donde además de disfrutar de la lectura le han apoyado a superar su difícil situación.

“Este lugar no solo se promueve la lectura sino también el trabajo en equipo y la amistad. Todos nos apoyamos, especialmente los que pertenecemos al Club de lectores que nos reunimos dos veces al mes para compartir nuestras experiencias y leer la Biblia en braille”, expresó Escobar.

Julián Caal, quien, a pesar de ser no vidente, asegura que con esfuerzo y dedicación logró cerrar la carrera de Psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala y está a punto de graduarse.

“Cuando se tienen sueños y metas que cumplir, ninguna discapacidad es un obstáculo para alcanzarlos”, asegura.

Caal cuenta que con la ayuda de su bastón sale a las 14 horas de su vivienda para llegar a tiempo a la biblioteca, la cual describe como un espacio favorable para el estudio, la investigación, la lectura y autoformación.

Mundo de letras

La biblioteca Braille, fundada en marzo de 1992 por el Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, ha llevado el mágico mundo de las letras a cientos de personas con deficiencias visuales, como Pluvio y Julián.

Pluvio Anibal Escobar, de 65 años, quien vive en Bárcenas, Villa Nueva, cuenta que hace 10 años perdió la vista por un desprendimiento de córnea y que desde entonces asiste tres veces a la semana a la biblioteca. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Pluvio Anibal Escobar, de 65 años, quien vive en Bárcenas, Villa Nueva, cuenta que hace 10 años perdió la vista por un desprendimiento de córnea y que desde entonces asiste tres veces a la semana a la biblioteca. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

“La idea surgió del Benemérito Comité Pro-ciegos de Guatemala, que en aquel año abrió una sala de consulta para personas con discapacidad visual”, explica Rafael Montoya, director de la biblioteca, quien también es no vidente.

Con una sonrisa, Montoya cuenta que atender a los usuarios más que un trabajo es un gusto, pues le permite brindar su amistar y conocer las historias de vida de cada uno de ellos.

Manifestó que el objetivo del Benemérito Comité es contribuir al desarrollo educativo, cultural, social y económico de las personas con discapacidad visual.

Dentro de las acciones que se promueven está la inclusión social de las personas con discapacidad visual a través de facilitar el acceso a la información y la cultura, en una sociedad moderna cada día más exigente que requiere una mayor preparación con equidad.

“Tenemos más de 500 libros escritos en sistema braille, dos mil audiolibros y 50 mil publicaciones en formatos digitales de autores nacionales y extranjeros, impresos y grabados en la Unidad de Producción Bibliográfica del Comité Pro-Ciegos y Sordos de Guatemala y en Centros de Producción Bibliográfica de otros países”, comentó Montoya.

El director cuenta que en una alianza con la Sociedad Bíblica de Guatemala formaron un círculo de lectores en braille, que se reúnen dos jueves al mes.

“En este grupo leemos la Biblia, un coordinador organiza las reuniones y las personas vienen a discutir sobre el tema a tratar. Los encuentros se celebran desde un punto de vista histórico”, explicó. 

Rafael Montoya, encargado de la biblioteca para no videntes lee uno de los libros en Braille.(Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Rafael Montoya, encargado de la biblioteca para no videntes lee uno de los libros en Braille.(Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Dentro de los servicios que presta se pueden mencionar la atención a usuarios con discapacidad visual de forma directa y personalizada, así como vía telefónica e internet, atención a visitas guiadas, préstamo interno y externo de material informativo, educativo y cultural en diferentes formatos (braille, audio y electrónico).

Según Montoya, la tecnología ha permitido la incursión de nuevas fuentes de información, entre ellas, la biblioteca de tiflolibros o libros digitales, que ha sido un aporte importante, pues es un formato fácil de reproducir.

“Después de la Biblia, los textos más buscados son las historias de Gabriel García Márquez y los relatos de Virgilio Rodríguez Macal”, indicó el director.

La Biblioteca Braille fue fundada hace 25 años por el Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, en la Biblioteca Nacional, zona 1.(Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
La Biblioteca Braille fue fundada hace 25 años por el Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, en la Biblioteca Nacional, zona 1.(Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Datos importantes:

  • La biblioteca braille se encuentra en el edificio de la Biblioteca Nacional, Luis Cardoza y Aragón, 5a. avenida 7-26, zona 1. Su horario de atención es de 9 a 13 horas y de 14 a 17 horas. Entrada libre.
  • Entre 80 a cien usuarios visitan mensualmente la biblioteca.
  • Tiflolibros se llama la biblioteca virtual para personas ciegas. Actualmente este sistema tiene unos 50 mil títulos.
  • Sociedad Bíblica entregó una biblia en braille a la biblioteca, en mayo último.
  • En la biblioteca se atienden dos grupos de lectores, uno que está integrado por personas que cursan algún nivel académico y consultan libros de investigación, y el otro grupo que tienen el hábito de la lectura y su interés son los libros de entretenimiento, novelas, cuentos y fábulas.
  • La biblioteca es la única en su género de acceso libre para satisfacer las necesidades informativas de las personas con discapacidad visual.