Guatemala

Miedo se apodera de vecinos de El Búcaro luego de cuádruple asesinato

“Da miedo. La cosa con los mareros se puso seria otra vez”, así resume una vecina, quien se identificó solo como Gabriela, los momentos de tensión que se viven en El Búcaro, zona 12 de Villa Nueva, donde el pasado 1 de mayo cuatro mujeres murieron en un ataque armado.

Por José M. Patzán

Las calles del Búcaro lucen solitarias, debido al temor de las amas de casa de salir de sus viviendas. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Las calles del Búcaro lucen solitarias, debido al temor de las amas de casa de salir de sus viviendas. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

“Hasta ahorita salí a comprar porque vi que hay unos policías en la esquina”, refirió la vecina, de la colonia que ayer permaneció con varios comercios cerrados por temor a pandilleros que el martes último perpetraron el ataque armado, aparentemente, en represalia contra los vecinos del lugar porque días atrás retuvieron a uno de ellos y lo entregaron a la Policía Nacional Civil (PNC).

En el bulevar principal de la colonia se ven pocos peatones que, al ser consultados sobre lo ocurrido el martes, afirman en que la gente tiene miedo de salir, por temor a ser baleada.

Las mujeres, tres de ellas familiares, fueron baleadas en una parada de buses. En el lugar la Policía localizó carteles en los que los mareros amenazaban a los vecinos por “haberse metido con uno de ellos”.

Según residentes de la colonia, hace unos 10 días llegó un grupo de pandilleros y atacaron a balazos a unos jóvenes, por lo que varios vecinos los corrieron y atraparon a uno de ellos, a quien entregaron a las autoridades.

Los propietarios de los negocios que no cerraron dijeron que los demás tienen temor a ser atacados, a pesar de que un grupo de policías hacía requisas en el área. 

Eran inocentes

A pocas calles de donde ocurrió el ataque armado del 1 de mayo hay un templo católico donde al día siguiente fueron velados los restos de las hermanas Reina de los Ángeles y Juana Isabel Ramírez, de 50 y 53 años, respectivamente, y de la sobrina de estas, Lorenza Antonia, 21. Quienes las conocían dijeron que fueron “víctimas inocentes”, refirieron que trabajaban en un restaurante y que asistían con regularidad a las actividades de la iglesia.

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“Creemos que el ataque fue al azar. Momentos antes de que les dispararan, un carro negro estuvo rondando el área, como buscando a quienes los corrieron, y dispararon al verlas en la parada de bus”, refirió un feligrés y amigo de las víctimas.

Ese martes por la noche, miembros del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) de El Búcaro se reunieron con altos mandos de la PNC y les solicitaron más apoyo, pues tienen temor de salir a la calle.

“Desde la vez pasada que nos amenazaron con extorsionarnos nos pusieron soldados y agentes de la PNC, pero de un momento a otro se fueron y nos quedamos sin seguridad otra vez”, refirió una integrante del Cocode.

Agentes de la PNC resguardan el bulevar principal de El Búcaro, zona 12 de Villa Nueva, donde el 1 de mayo fueron ultimadas cuatro mujeres. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Agentes de la PNC resguardan el bulevar principal de El Búcaro, zona 12 de Villa Nueva, donde el 1 de mayo fueron ultimadas cuatro mujeres. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Un jefe policial que dirigía los operativos de registro en el área aseguró que cumplirán con la petición de los vecinos por tiempo indefinido; sin embargo, durante el velatorio de dos de las víctimas  no se vio ningún agente cerca del lugar y dos pandilleros rondaban el sector en motocicleta.

Pagaron por comida

En noviembre pasado, fueron asignados a El Búcaro efectivos de la PNC y del Ejército, debido a que los comerciantes habían sido amenazados. Incluso la propietaria de una panadería fue asesinada, como advertencia de los pandilleros. Los vecinos optaron por pagarles el almuerzo a los policías y a los soldados que patrullaban el área, para que no se movieran del lugar.

La decisión no fue bien vista por algunos comerciantes, pues consideraban que no era su obligación “pagar por su seguridad”, por lo que después de unos meses dejaron de aportar los Q75 mensuales que habían acordado para el almuerzo de los agentes.

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