Quetzaltenango

Sobrecarga eléctrica daña equipo en Centro de Salud de Xela

Un problema en la red eléctrica de Quetzaltenango dañó siete computadoras y cinco refrigeradoras que almacenaban vacunas en el Centro de Atención Permanente (CAP).

Por María José Longo

Augusto Quemé, comunicador del Área, observa muestra los daños al equipo de computación. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Augusto Quemé, comunicador del Área, observa muestra los daños al equipo de computación. (Foto Prensa Libre: María José Longo)

Según la Empresa Eléctrica Municipal de Quetzaltenango (EEMQ),  fue un caso fortuito de elevación en el voltaje, que se agudizó porque las instalaciones del  lugar son obsoletas. 

Augusto Quemé, comunicador social del Área de Salud de Quetzaltenango, dijo que la comuna les informó que el daño ocurrió porque se  incrementó  el voltaje de 110 a 240. “Lo normal son 110 voltios. Hasta el momento contamos siete computadoras dañadas y cinco refrigeradoras. Se activó el plan de contingencia de la cadena fría para las vacunas y fueron trasladadas a contenedores”, indicó.

Edgar Barrios, vocero de la Empresa Eléctrica Municipal de Quetzaltenango

“Fue un caso fortuito que no se da frecuentemente, solo cuando existe sobrecarga o falla la red, en este caso una sobrecarga provocó la elevación en el voltaje pero también ha que hacer notar que el CAP no tiene las instalaciones eléctricas adecuadas".

Juan Nájera, director del Área de Salud, señaló que las refrigeradoras solo almacenan las vacunas que serán utilizadas en el día, ya que el resto están en un cuarto frío. 

De acuerdo con el personal del CAP diariamente aplican entre 150 a 200 vacunas de diferentes tipos, entre pentavalentes, antirrábicas, contra la influenza y hepatitis B, entre otras. Mientras se soluciona el problema los trabajadores del CAP trasladan en hieleras las vacunas que son aplicadas a los pacientes.  

Se calcula que las pérdidas —solo por los daños de la instalación eléctrica del CAP— ascienden a Q20 mil, que se podrían incrementar ya que los técnicos evalúan los refrigeradores para determinar si pueden ser reparados o es necesario adquirir nuevos, lo mismo  que el equipo de computación.

Usuarios del CAP se mostraron molestos porque se pierden recursos que tanta falta hacen al centro. 

“Es lamentable porque sabemos que los recursos en los centros de salud no son muchos. Para uno de usuario no es secreto, y ahora saber si van a reparar lo que se dañó. La empresa eléctrica debería responder por los daños y ellos —el CAP— deberían mejorar los aparatos porque saber cuántos años tienen también”, reclamó Adela López, una usuaria.

Édgar Barrios, vocero de la EEMQ, explicó que se trató de una falla en la red, por sobrecarga,  pero recalcó que la instalación eléctrica del CAP es obsoleta.

Un técnico inspecciona las refrigeradoras que resultaron afectadas. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Un técnico inspecciona las refrigeradoras que resultaron afectadas. (Foto Prensa Libre: María José Longo)