Economía

Comunidades logran éxito en manejar microhidroeléctricas

Experiencias exitosas lograron dos comunidades en los municipios de Chajul y Nebaj (Quiché) que instalaron microhidroeléctricas y ahora las administran, les dan mantenimiento e impulsan proyectos productivos , por lo que se encuentra en proyecto una tercera planta.

Por Rosa María Bolaños

La microhidroeléctrica instalada en Chajul beneficia a 2 mil 600 personas. (Foto, Prensa Libre: Facebook Semilla del Sol).
La microhidroeléctrica instalada en Chajul beneficia a 2 mil 600 personas. (Foto, Prensa Libre: Facebook Semilla del Sol).

La tarifa es de Q1.20 por kilovatio/hora al mes, y la factura se sitúa entre Q40 y Q50 mensuales con los otros cargos, explicó Manuel Camposeco, coordinador del programa de incidencia de la organización Semilla del Sol.

Mencionó que se trata de comunidades que antes no contaban con servicio de energía, el cual ahora ya poseen pero de forma aislada, porque no están conectadas al sistema eléctrico nacional.

La primera central hidroeléctrica comunitaria, en la comunidad Chel, Chajul, es operada desde hace ocho años por Asochel. Tiene capacidad para generar 165 kilovatios, con lo que benefician a 2 mil 600 personas, dijo el dirigente.

Se invirtieron Q7 millones de un financiamiento que provino de diferentes organizaciones, incluyendo la Organización Latinoamericana De Energía (Olade). El Instituto Nacional de Electrificación (Inde)) se hizo cargo de la instalación de la red eléctrica por medio del Programa de Electrificación Rural (PER), además del apoyo de empresas privadas y municipalidades, añadió.

La segunda planta, que empezó a operar hace 14 meses, está en la comunidad Batz Chocolá, a 60 kilómetros de la cabecera municipal de Nebaj, en la cual se invirtieron Q4.5 millones. Con capacidad de 90 kilovatios, beneficia a 165 familias (unas 1 mil 300 personas).

Además, está en proceso la tercera, en el vecino Uspantán, que tendría 300 kilovatios de capacidad y podría cubrir comunidades más dispersas, pero el proyecto podría tardar de cuatro a seis años.

Camposeco indicó que las personas aprendieron a manejar un negocio, a negociar y a hacer gestiones, y tienen una alta responsabilidad como usuarios, porque la morosidad es solo de 0.04%.

Asegura que no basta llevar energía, sino que también produzcan, por lo que están introduciendo en Chajul proyectos de carpintería, beneficio para cardamomo y un área con computadoras para acceso a internet.

“Ahora, las comunidades tienen un plus, dicen que somos capaces. Hay mitos, la gente no se imaginaba que del agua se podría generar energía de calidad” dijo Manuel Camposeco, coordinador de incidencia de la organización Semilla del Sol.