Economía

A propósito de los muros

Haremos un muro y ustedes lo van a pagar, vociferó el gobernante, y el impacto de sus palabras aún se percibe en el ambiente.

Por Manuel Salguero

Pero los muros siempre han existido y hoy, todavía más.

Durante el primer período de urbanización y hasta comienzos del siglo XIX, casi todas las ciudades estaban rodeadas de murallas defensivas.

Su función principal era estratégica: controlar el territorio circundante para frustrar cualquier intento de invasión por parte de ejércitos enemigos, saqueadores o rebeldes.

Era, sin duda, el proyecto de obras públicas más importante de cualquier ciudad. La muralla debía planearse y necesitaba un presupuesto adecuado. Además, debía construirse con eficiencia y recibir mantenimiento con regularidad. Aparte de su valor estratégico, la muralla también tenía una función simbólica y de control que a veces superaba su papel defensivo: distinguía a los residentes de la ciudad de los no residentes, al regular la entrada y salida de personas y bienes a través de un pequeño número de puertas que por lo general se cerraban de noche.

La historia de las murallas de las ciudades es tan vieja como la civilización. Por ejemplo, el pueblo de Jericó, en el Valle del Jordán, es uno de los asentamientos humanos más antiguos y estaba rodeado de una muralla de 3.6 m de altura y 1.8 m de ancho, desde el año 9400 a.C. La ciudad de Ur, a orillas del río Éufrates, en Mesopotamia, tenía una muralla en el año 3000 a.C., y las ciudades chinas estuvieron rodeadas por murallas desde el año 2000 a.C. en adelante.

"El acto simbólico de entrar a una ciudad amurallada por una de sus puertas les proporcionaba a sus residentes la sensación de arribar a su destino, de haber llegado a casa, de cruzar el umbral de la seguridad".

A continuación, algunas murallas famosas:

Muro de Berlín, Alemania. Construido en 1961, el muro discurría a través de 187 km, rodeando el Berlín occidental y separándolo del oriental.

Gran Muralla China. Seguramente la más famosa del mundo. Esta monstruosa construcción es visible desde el espacio y discurre a lo largo de 9,000 km por el norte del país.

Muralla de Adriano, Inglaterra. Esta fortificación de piedra y barro, de 117 km de longitud, fue construida por el imperio romano, de costa a costa del norte de Inglaterra.

La Línea de la Paz, Belfast (Irlanda del Norte). Una serie de barreras y muros fueron levantados para separar los barrios católicos de los protestantes en Belfast. Hecho de hierro y acero, se levanta seis metros sobre el suelo y recorre varios kilómetros.

Muro de Las Lamentaciones, Jerusalén, Israel. Uno de los muros más emblemáticos y conocidos del mundo. Está escondido en algunos tramos por otros edificios construidos a lo largo de su recorrido. Aun así, los 57 metros que se encuentran a la vista constituyen un monumento extremadamente importante y es el mayor lugar de peregrinaje para los judíos de todas partes del mundo.

La Franja de Gaza, Israel. Hoy en día la barrera más controvertida del mundo, que es un entramado de vallas, trincheras y muros de cemento de hasta ocho metros de altura, que aún se encuentra en construcción por parte del gobierno israelí, y que separa las poblaciones de este país de las palestinas en la parte oeste del país.

Los muros de Constantinopla, hoy Estambul, Turquía. Esta serie de murallas defensivas de piedra se construyeron para rodear la antigua ciudad de Constantinopla.

Valla del Sáhara occidental. Hecha de arena y piedra, comenzó a construirse en 1980 y discurre a lo largo de 2,700 km a lo largo del Sáhara occidental, al sur de Marruecos.

Murallas de Dubrovnik, Croacia. Las murallas de piedra que bordean la ciudad-estado de Dubrovnik le han servido para protegerse de los ataques desde el siglo VII, y se considera uno de los más grandes sistemas de fortificación del período medieval.

Por lo que se puede ver la percepción histórica de la ciudad como una entidad cerrada, asociada estrechamente a las murallas, que la diferenciaban del campo circundante. El acto simbólico de entrar a una ciudad amurallada por una de sus puertas les proporcionaba a sus residentes la sensación de arribar a su destino, de haber llegado a casa, de cruzar el umbral de la seguridad.

Es parte de una segregación, tanto social como espacial, y una característica importante de las ciudades. Las reglas que organizan el espacio urbano son básicamente patrones de diferenciación social y de separación, y las tenemos abundantemente en muchos condominios en donde los muros rodean totalmente las viviendas, parques, calles y a sus moradores, convirtiendo otras ciudades dentro de la ciudad.

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