Economía

Empresas que dan para recibir

El pasado 28 de noviembre, aproximadamente a las 22 horas, se reportó un accidente de aviación cerca del aeropuerto José María Córdoba de Medellín, Colombia. La tragedia anunciaba 71 muertos y solo seis sobrevivientes, una noche intranquila al saber que el club de fútbol brasileño con sede en Chapeco era el que viajaba en la aeronave.

Por Yesid Barrera Santos

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Yesid Barrera

Un club fundado en 1973, resultado de la fusión de dos clubes amateur, que ya para 1977 se proclamaba campeón para acceder al campeonato brasileño, y la sorpresa era todavía más grande, para los años 90, se consolidaba como uno de los mejores cinco equipos del ese país netamente futbolero, eso quiere decir que hacía las cosas bien.

En un país donde el fútbol es de clase mundial, ascender de la cuarta división hasta la serie A en seis años y mantenerse, ser consistente, es algo que muchas empresas desearíamos. Ya para el 2015, el Chapecoense, nombre de esta organización futbolera, debutaba en la Copa Sudamericana, y en el 2016 llegaba a la gran final, con el Club Atlético Nacional de Medellín, y efectivamente jugó su gran final, pero no con el equipo colombiano, sino con el destino. Que en paz descansen.

Frente a una tragedia como esta solo hay dolor, desaliento y desesperación, combinados, y la mayoría de las veces, poco entendimiento; cómo procesar el que a muy pocos kilómetros de la pista del aeropuerto se queden estos héroes y se lleven la esperanza de todo un país.

Pero allí aparece una de las grandes virtudes que tenemos los seres humanos, le llamamos resilencia, ese poder de sobreponernos a los momentos más difíciles para responder a la adversidad, y siempre al aprendizaje que deja la existencia en cada circunstancia que se vive, incluyendo la muerte.

Pareciera ser que el pueblo antioqueño entendió y los campesinos destruyeron sus propios cultivos, con el objetivo de sacar a los sobrevivientes por caminos rápidos, los paramédicos, bomberos y en fin, todos los ciudadanos y servidores, se volcaron para servir y dentro de la magna tragedia apareció el equipo rival, Atlético Nacional (AN).

AN logró convocar a sus miles de seguidores, llenar su estadio, como para uno de sus partidos trascendentales, y expresar con gestos, lágrimas y demostración humana que el dolor del otro se sentía, y surgió la propuesta, para algunos inverosímil, de otorgarle al Chapecoense el título de la Copa Sudamericana, el cual fue ratificado esta semana cuando la Conmebol lo confirmó, el Chapecoense es el campeón 2016.

¿Y cuál es el aprendizaje? Que para recibir hay que dar primero. El AN entregó todo, sin esperar ser compensado por ello, y ese ejercicio solidario le permitió recibir el premio del Centenario Conmebol al Fair Play. Si observamos a las empresas de mayor éxito, tienen como filosofía dar para recibir.

Hasta la próxima.