Economía

El comercio internacional en el siglo XXI 

La palabra comercio viene del latín “commercĭum”, que significa compra y venta de mercancía, o bienes para su transformación, reventa o utilización. Lo cual es una transacción que implica el intercambio de una cosa por otra, generalmente dinero. Por su parte el término “Internacional”, es aquello perteneciente a dos o más países y que trasciende las fronteras de una nación.

Por Eduardo Sperisen-Yurt

El término de “comercio internacional” también suele ser utilizado como sinónimo de comercio mundial o comercio exterior. Esta modalidad comercial implica la existencia de economías dispuestas a permitir el ingreso de bienes procedentes de otros países.

En ese sentido hay que resaltar algunos conceptos y términos fundamentales.

El proteccionismo, es la política que se desarrolla en un país con el claro objetivo de proteger los productos nacionales frente a la llegada de los productos del extranjero. La manera de conseguir este objetivo es imponiendo a los productos del exterior, el pago de aranceles altos, además de otros impedimentos no arancelarios entre ellas las cuotas y el uso indebido de restricciones sanitarias.

Los países que aplican dicha política, afirman entre otras, que es una forma de equilibrar la balanza de pagos para cuidar la seguridad nacional, por otro lado, los que promueven el libre comercio, la cual es una postura totalmente contraria al proteccionismo, consideran que se debe de permitir el intercambio y el flujo de mercancías entre naciones sin ningún tipo de obstáculos.

El comercio internacional se potenció a partir de la segunda mitad del siglo veinte, ha experimentado de cara al siglo veintiuno, un crecimiento acelerado, que está cambiando la forma de comerciar con extraordinaria rapidez, con la influencia de diferentes factores, entre otros, la evolución de las pautas de producción y de consumo, la constante innovación tecnológica, la integración de cadenas globales de suministro, el requerimiento de estándares privados para la compra de productos, además del desarrollo de las políticas de comercio exterior y las políticas ambientales que exigirán más atención.

Uno de los principales motores de este cambio, es la tecnología acompañada de la innovación, la creatividad y la competencia, que han transformado el mundo en que vivimos. La tecnología está facilitando, en gran medida, la operativa del comercio mundial. Los sistemas informáticos y de gestión permiten hacer seguimiento de los envíos, acceder a todos los datos relevantes, de un contenedor o grupaje en destino, compartiendo y administrando la documentación necesaria, de forma fácil. Existen plataformas informáticas que permiten agilizar, los trámites de gestión por parte de los exportadores e importadores.

La tecnología también fomenta cada vez más el comercio, por la facilidad de encontrar clientes en el exterior, por medio de Internet, lo cual ayuda a una mayor difusión de la información con la consolidación y ampliación de buscadores y directorios especializados.

Internet es un elemento dinamizador en la internacionalización de las empresas, convirtiéndose en una herramienta útil e indispensable, mejorando la labor de las pequeñas y medianas empresas. Además, es de un gran apoyo en la elaboración de análisis de mercados, no sólo por el acceso a información relevante, sino por las posibilidades que brinda de estudio directo de mercado, a través de nuevas plataformas como las redes sociales.

Cada vez más, los portales sociales como Facebook o Twitter, que tienen millones de usuarios, comienzan a estudiar la forma de utilizar estadísticamente, toda la información que los usuarios agregan en sus portales.

Hoy en día no hay una sola nación, que pueda considerarse autosuficiente así misma, y que no necesite del concurso y apoyo de los demás países, aún las naciones más ricas necesitan recursos de los cuales carecen, y que por medio de las negociaciones y acuerdos mundiales suplen sus necesidades y carencias en otras zonas.

Por ello, la importancia de las relaciones internacionales en el campo comercial, político o cultural, han alcanzado, un nivel de un profundo significado, lo cual trasciende el ámbito del estricto intercambio de bienes y servicios.