Opinión

ECONOMÍA PARA TODOS

La deuda inglesa fue un tarjetazo

José Molina Calderón

Editorial

La Deuda Inglesa inicialmente fue contratada para financiar los gastos de la Federación de Centroamérica, con descuentos de hasta un 30% de su valor. Cuando se acabó la Federación de Centroamérica, Guatemala (en 1856) asumió una parte de esa deuda que puede considerarse como el costo pagado para ser una república independiente a partir de 1847, siendo presidente Rafael Carrera.

La siguiente deuda importante fue en la época del presidente Vicente Cerna, en 1869, con un descuento importante del 30%. Se utilizó para financiar operaciones de la Casa de Moneda. Sin embargo, para fines prácticos, no tuvo un uso productivo para el Estado de Guatemala.

La forma en que se originó es, con datos a 1927, de 1,737,803 libras esterlinas (100%), que puede distribuirse así: gasto o inversión para formar la República de Guatemala en 1856, (3%); para financiar la Casa de Moneda en 1869, (13%); pérdida financiera en la colocación de bonos en 1869 (15%); otra pérdida financiera en 1887 (24%); intereses en mora y pérdidas financieras (45%).

Por los datos anteriores, se observa que el 45% son intereses caídos en mora. Es como si fuese una tarjeta de crédito que no se pudo pagar a tiempo y los intereses empezaron a acumularse, hasta que finalmente se canceló la deuda.

Las pérdidas financieras suman 39%, y equivalen a haber vendido los bonos con un gran descuento.

La Deuda Inglesa se volvió deuda perpetua, reconociéndose el pago de los intereses y capitalizando los mismos. Hubo ocho renegociaciones, en períodos presidenciales distintos.

Para fines prácticos, la tasa de cambio del peso de plata en Guatemala, vigente de 1824 a 1924, se puede calcular a razón de un peso por un dólar estadounidense, y a partir de ese último año, igual a un quetzal. Esta tasa de cambio estuvo vigente hasta 1980 para fines operativos.

No todo salió mal. La variación de la tasa de cambio de la libra esterlina respecto al quetzal, de 1945 a 1966, significó pagar solo la mitad del saldo de la Deuda Inglesa de 1945 a 1966, cuando eran presidentes de Guatemala Juan José Arévalo y Julio César Méndez Montenegro, respectivamente.

La Deuda Inglesa la pagaron seis generaciones de nuestros antepasados. Sin embargo, Guatemala en los tres primeros quinquenios del siglo XXI se encuentra en una nueva carrera de aumento constante de endeudamiento, tanto externo como interno.

En una ocasión, la deuda interna fue convertida a deuda externa en libras esterlinas, aumentando la Deuda Inglesa en moneda extranjera, lo que fue inconveniente y antieconómico para el país.

El Banco Mundial, de 1958 a 1966 decidió no aprobar créditos para Guatemala, debido a que había un saldo pendiente de pago de la Deuda Inglesa. Curiosamente, lo mismo ocurrió en 2014, cuando por la Ley de Asignaciones aprobada por el Congreso de los Estados Unidos de América en enero de 2014, se estableció la restricción para que el Director titular en el Banco Mundial y en el BID no podrá votar a favor de los créditos para Guatemala si o se resolvían dos casos: agilizar las adopciones y la reparación económica por el caso Chixoy. Y en el 2015, la misma restricción se estableció para retirar a los militares de la seguridad ciudadana, y llevarlos a juicio en caso de abuso contra los Derechos Humanos.

América Latina

Después de la Independencia de España, a inicios del siglo XIX, prácticamente todas las naciones hispanoamericanas entraron en una carrera acelerada de endeudamiento en la plaza de Londres, en libras esterlinas. Esas nuevas naciones tuvieron cesaciones de pago de la deuda en ese siglo, igual que la Federación de Centroamérica y Guatemala.

Los acreedores, con el apoyo de los gobiernos, no dudaron en forzar el cobro, incluso por la vía militar y la sustitución de gobiernos debidamente constituidos.