Economía

Mentes pobres y mentes abundantes

Un pequeño aleteo de mariposa puede hacer que en el resto del año se consolide una de esas dos alternativas.

Por Yesid Barrera

Iniciando el nuevo período vale la pena preguntarnos ¿Con qué programación comenzamos?  Ya sabemos que somos el resultado de una serie de informaciones recibidas de diferentes fuentes, y que muchas de ellas se registraron en nuestra etapa “mocosa”, le llamo así, a ese período donde no estábamos acostumbrados a discernir las ideas que llegaban a nuestro cerebro.

La reflexión es para aquellos que pasamos 365 días repitiendo programas que ya no funcionan, que no ofrecen resultados como quisiéramos, y que sin darnos cuenta seguimos repitiendo. Son modelos o prototipos que acortan nuestra vida y nos impiden ser únicos, pues al repetir la enseñanza de otros, somos una extensión de una autoridad que pasó por nuestra vida y nos ancló en su propia experiencia.

Cuando entendemos la diferencia entre el cerebro y la mente, comprendemos que la gran mayoría de los seres humanos tiene las mismas posibilidades; todos dotados de un cerebro que conserva una multiplicidad de funciones maravillosas con su arsenal de células nerviosas que pueden construir conocimiento, siempre y cuando mi mente lo permita.

No entender esa diferencia es como tener un gimnasio con todos los aparatos posibles, pero sin uso. La mente humana es aquella que permite que un empresario pueda progresar, frente a otro que disponiendo de mayores recursos o posibilidades no lo consigue, la razón es muy sencilla, podemos hacer la siguiente analogía; si el cerebro es la computadora, la mente son los programas de esa computadora, la gran mayoría de nosotros tenemos una, pero los programas o el software que le instalamos hacen la diferencia.

Debemos revisar los programas que llevamos instalados y tomar algunas decisiones para cambiar los resultados. Si a usted no le va bien, muy probablemente está atado a una mentalidad de pobreza. Esa respuesta no está en el cerebro, está en su mente.

Ahora podemos comprender el efecto mariposa: aquello que señala que una muy pequeña perturbación inicial puede ocasionar grandes cambios en el mediano y largo plazo. Me refiero cuando en su familia u oficina tienes personas que solo tienen mentalidad negativa y que rodean los ambientes de desastre y malas noticias. Ese pequeño aleteo de mariposa, puede hacer que en el resto del año consoliden una mentalidad pobre.

Lo que hemos estudiado y comprobado es el momento mágico cuando un ser humano decide hacer el corte de su segundo ombligo, el más importante de toda su vida, quedarnos con todo lo bueno que hemos recibido, quitar esas etiquetas que no convierten en promedios y armar nuestras propias creencias, para reinventar lo que hasta ahora tomamos como cierto.

La diferencia entre pobre y rico está regida por el programa mental, algunos vivimos con software de pobreza y otros de abundancia. ¿Con cuál comienza usted el nuevo período?

yesid@rybsideas.com