Emprendedora sorprende con restaurante mediterráneo en ambiente colonial

Quien entra por primera vez al inmueble 1-33 de la 6ª. calle de la zona 1 se transporta de inmediato a la época colonial. Desde el arco de la entrada, con su estilo neoclásico, adornado con elementos Art Nouveau y detalles de la cultura maya, se refleja el sincretismo de culturas, que albergan una historia de emprendedurismo.

Por Natiana Gándara

Iris López Martínez atiende personalmente a los clientes y supervisa la cocina en La Casa La Rosa de Madera. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
Iris López Martínez atiende personalmente a los clientes y supervisa la cocina en La Casa La Rosa de Madera. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

La casa, que fue reconstruida a finales de los años 1920, después de que la primera fue destruida por los terremotos de 1917 y 1918, volvió a surgir de entre los escombros con una nueva y mejorada estructura.

La magia e historia del lugar cautivó a la guatemalteca Iris López Martínez y a su esposo, de origen español, quienes hace 10 años comenzaron el trabajo de restauración, respetando los detalles originales, la madera de los marcos y puertas, así como el techo, la geometría del hierro forjado y una fuente central a la que se le restauró la copa.

Alta cocina a precios accesibles

La atención al público es de lunes a viernes y los fines de semana según la demanda. El restaurante ofrece desayunos desde las 7 horas, a precios que oscilan entre Q30 y Q55. Para el almuerzo preparan pizzas artesanales en horno de leña, desde Q40, la personal, y Q75 en adelante la familiar. Los platos fuertes como pastas-pollo y carne van desde los Q50. También, de lunes a viernes ofrecen almuerzos ejecutivos desde Q49.

López comenta que atiende entre 15 y 20 eventos mensuales. Los interesados pueden solicitar cotización y asesoría personalizada a través de su página web www.casadeeventoslarosademadera.com.gt

Después del arduo trabajo y de los permisos necesarios, el lugar fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en la categoría B y se le nombró como La Casa Rosa de Madera, por los detalles en forma de rosa que tiene en cada esquina.

Complemento ideal

Luego de madurar la idea, los esposos llegaron a la conclusión de que querían invitar a las personas a conocer el lugar y fue así como en el 2010 abrieron sus puertas, como un punto de reuniones.

Por un tiempo recibieron delegaciones de instituciones públicas y privadas, oenegés y albergaron algunos eventos sociales, pero con el transcurso del tiempo evaluaron la necesidad de ofrecer el servicio de restaurante porque sus clientes se los pedían.

López, que es bióloga y administradora de Recursos Naturales, con la asesoría de su esposo, quien es ingeniero agrónomo, investigó qué tipo de comida ofrecer y se inclinaron por la cocina mediterránea, desde España, Francia, Italia, Marruecos hasta Grecia.

Elaborar el extenso menú les llevó al menos un año y medio. Sus recetas son originales y no podía faltar el horno de leña, que es la base para este tipo de platillos europeos.

Las infusiones de hierbas y la frescura de los productos provienen del pequeño huerto que construyeron en el lugar, y resaltan en la presentación de cada platillo de mar y tierra, que incluye varias opciones de carnes, jamones y camarones, además de sus especialidades como pastas, pizzas, entre otras.

Fue así como en octubre del 2016 abrieron el restaurante en Casa de Eventos La Rosa de Madera, el complemento ideal para el negocio.

La Casa de Eventos La Rosa de Madera ofrece platillos mediterráneos, en su mayoría preparados en horno de leña. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
La Casa de Eventos La Rosa de Madera ofrece platillos mediterráneos, en su mayoría preparados en horno de leña. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Pérez administra y dirige la cocina, tiene a la disposición cinco opciones y salones para eventos, los cuales pueden adaptarse a las necesidades del cliente.

La emprendedora sueña con terminar un nuevo proyecto, que incluirá un salón biblioteca, con el objetivo de atraer otro tipo de público y fomentar el hábito de lectura en quienes visiten el lugar.