Opinión

A LARGO PLAZO

Estoicismo para los negocios

Mauricio Garita

Mauricio Garita

Desde que la leí, la he convertido en parte de mi vida y como una de mis misiones de enseñar a otros la belleza de esta filosofía.

Comienzo con el primer principio aplicable a los negocios: ¿Qué está en mi poder y que no?

En los negocios batallamos por decisiones que no están en nuestro poder constantemente.

Estamos en una negociación y esperamos poder controlar la propuesta, sabiendo que sólo podemos prepararnos nosotros.

Nos enfocamos en los inalcanzables, como es el tratar de guiar las decisiones del consumidor cuando lo único que está en nuestro poder es modificar los negocios para que sean más accesibles, más efectivos, más transparentes u otros.

Sabiendo lo anterior, el estoicismo nos insta a mejorar lo que está en nuestro control como sería en un negocio el servicio al cliente y no enfocarnos solamente en las externalidades.

Un segundo principio aplicable de los estoicos se basa en el ego. Es impresionante la cantidad de conflictos, problemas, malas negociaciones y otros que son causados por una batalla de ego.

El estoicismo reconoce que el hombre debe de adaptarse constantemente y para ello debe de aprender. No puede quedarse siendo igual porque esto llevaría a que no cambie lo que está en su poder. Esto brinda una visión de constante capacitación dentro del negocio para que crezca desde lo interno y no esperar a lo externo.

Un tercer principio aplicable del estoicismo es el no juzgar. El estoicismo cree que cada uno de nosotros toma decisiones equivocadas por ignorancia, debido a que si supiera mejor no lo haría.

Entonces basado en ello, nada es personal. Reconoce que una persona puede comportarse diferente por varias circunstancias y por ello no la juzga, porque puede comportarse diferente ante otras circunstancias.

Esto evita las rencillas internas dentro de la organización sabiendo que el crecimiento personal y las circunstancias son básicas.

Estos tres principios causan felicidad y mejora en los negocios.

Ya lo había descubierto el asesor de Roma y multimillonario Lucio Anneo Séneca, también lo descubrió uno de los últimos buenos emperadores llamado Marco Aurelio, lo aplicó el notable general y pensador Catón el Joven y hoy está siendo aplicado por varios líderes mundiales.

Ahora es el turno de nosotros de encontrar el estoicismo.

Con gusto escríbame y le diré cómo comencé yo el camino.