Justicia

“Guatemala no tiene un modelo de reinserción”

Luego de la muerte de dos monitores del Centro Correccional Las Gaviotas en la zona 13, dos expertos analizan en Diálogo Libre el proceso de reinserción de los menores internados en cuatro centros.

Por José Manuel Patzán

Gloria Castro, de la PDH, y Enrique Leal, de la Secretaría de Bienestar Social —al centro—, conversan con el periodista José Manuel Patzán, durante el programa Diálogo Libre.
Gloria Castro, de la PDH, y Enrique Leal, de la Secretaría de Bienestar Social —al centro—, conversan con el periodista José Manuel Patzán, durante el programa Diálogo Libre.

La carencia de instalaciones adecuadas y la falta de presupuesto, que sigue igual desde el 2012, son las principales causas por las cuales no se puede tener el control de los mil 136 internos que mantienen hacinados cuatro correccionales, coincidieron Enrique Leal, subsecretario de Bienestar Social de la Presidencia, y Gloria Castro, defensora de la Niñez y la Juventud de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH), durante el programa Diálogo Libre.

¿Cuál es la situación de las correccionales en este momento?

Leal: Hay mil 136 jóvenes en las correccionales, entre ellos 679 menores de 18 años y 457 adultos. Hemos tratado de sensibilizar a la sociedad y al Estado porque hay cuatro centros de privación de libertad que no son adecuados para la reinserción. Guatemala no tiene un modelo de reinserción para los adolescentes en conflicto con la ley.

¿Cómo están en presupuesto?

Leal: El presupuesto del 2012 sigue siendo el mismo pese al crecimiento exponencial del más del cien por ciento de los adolescentes. La Secretaría hace esfuerzos para estirar el presupuesto desde el 2012 porque existe una reducción de más de Q30 millones; es necesaria la construcción de dos centros y separar a las poblaciones. La estructura mental de un adolescente no es la misma que la de un adulto.

¿Por qué no se tienen los controles en las correccionales?

Castro: Están en esta situación porque el Estado no combate la pobreza, la falta de oportunidades y salud. Ahora existe la amenaza de maras que coaccionan para que se involucren.

Actualmente son seis años máximo de castigo, ¿deberían ser más?

Castro: Es algo que se debe reflexionar. No es lo adecuado en este momento; los centros deben ser fortalecidos en infraestructura porque todos están en la capital y los que cometen delitos en la provincia deben venir a la ciudad.

Hay hasta 16 adolescentes en una habitación. Antes de recrudecer las penas para los adolescentes se debe trabajar en la prevención y mejorar las oportunidades para ellos.

Leal: Estamos frente a una situación grave. Los adolescentes adultos que han cometido este delito —muerte de dos monitores— deben ser juzgados como adultos.