Botánico cobanero cultiva la monja blanca

El científico botánico Fredy Archila, de Cobán, Alta Verapaz, de 43 años, nacido en el seno de una familia dedicada desde hace muchos años al cuidado de orquídeas, reproduce con tecnología la monja blanca y con un plan estratégico busca poblar varios bosques del país con la flor nacional.

Por Eduardo Sam / Alta Verapaz

La monja blanca es el símbolo patrio desde el 21 de febrero de 1934, por orden del gobierno de Jorge Ubico Castañeda. (Foto Prensa Libre: Eduardo Sam)
La monja blanca es el símbolo patrio desde el 21 de febrero de 1934, por orden del gobierno de Jorge Ubico Castañeda. (Foto Prensa Libre: Eduardo Sam)

Archila es docente en la Universidad Rural y dirige el Centro Experimental de Orquídeas de Guatemala. Actualmente realiza una consultoría sobre el cuidado de la monja blanca, para el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), Conservación de la Naturaleza (Fonacon) y la Asociación Rescate y Conservación de Vida Silvestre (Arcas).

Rescate de la especie

Desde hace dos años, Archila comenzó un proyecto de recuperación del símbolo patrio y ya cuenta con 400 plantas que en los próximos años serán sembradas en bosques ya identificados, para que se desarrollen y reproduzcan en su hábitat natural.

“Es un primer caso de recuperación total de un organismo extinto, porque es nuestro símbolo nacional y tiene un significado especial para los guatemaltecos”, explicó el experto, que junto al francés Guy Chiron corrigió en el 2010 el nombre de la monja blanca —Lycaste virginalis forma alba (Dombrain) Archila & Chiron—.

Archila dio a conocer que el último reporte de monja blanca en su hábitat natural fue en 1992, en un bosque que fue talado, cerca de Cobán, Alta Verapaz.

“Posiblemente existen una o dos plantas, no lo negamos, pero estadísticamente no es significativo para un proyecto o proceso de conservación y rescate de nuestro símbolo patrio”, explicó.

Señaló que actualmente se tienen registradas alrededor de 80 plantas, que pertenecen a colecciones privadas, de las que se tiene la certeza que provienen del campo.

Proceso de siembra

Comienza  con la recolección de semillas de  plantas de orquídeas en bosques del país, con el cuidado de que  deben pertenecer a una de las 80 especies  registradas.





Las semillas se    cultivan   en frascos en sistema in vitro, que luego son colocados en incubadoras para  controlar el clima y el  ambiente adecuados para la fecundación.





Las plantas se trasladan, aún en el frasco, a un cuarto especial, para su adaptación climática y el lugar es   esterilizado para proteger y garantizar su crecimiento.





Las plantas se extraen de los frascos y se colocan en macetas colectivas, que son llevadas a  invernaderos. Se les aplica cal para evitar ataques de plagas y hongos.





Los cuatro pasos anteriores tardan  dos años. Después de este tiempo se   trasplantan en macetas individuales. Cuatro años después son  llevadas a bosques,  su hábitat.