Comunitario

Extorsión se llevó el futuro de estas familias

Soledad, abandono, tristeza y desesperación son parte de la vida de las madres que debido a los ataques por extorsión quedaron viudas, tragedia a la cual se suman otras como no carecer de apoyo del gobierno, les niegan empleos, deben separarse de sus hijos y sufrir acoso.

Por Andrea Orozco

Sandra Elizabeth Meda, de 42 años, su esposo Pedro Najera, fue ultimado en un bus urbano de la ruta 2.(Foto Prensa Libre: Esbin García)
Sandra Elizabeth Meda, de 42 años, su esposo Pedro Najera, fue ultimado en un bus urbano de la ruta 2.(Foto Prensa Libre: Esbin García)

Un ejemplo es la historia de Blanca Salazar. El 18 de enero del 2012, su vida cambió de forma radical, pues mataron a su esposo, piloto de transporte extraurbano.

Desde entonces, Salazar, quien se graduó de secretaria, busca empleo, pero al enterarse de que es viuda le piden “algo más” a cambio de un contrato.

La mujer lamentó que su hija mayor, ahora de 12 años, no pudo disfrutar su infancia, pues se hizo cargo de sus hermanos mientras ella intentaba generar ingresos.

“La extorsión es una epidemia y la gente se volvió tolerante”, afirmó Salazar, quien desea una oportunidad para estudiar en la universidad.

Secuelas graves

Cada día que pasa, desde agosto del 2012, Magdalena Pérez revive la muerte de su esposo.

“A él le ofrecieron cobrar la extorsión. Se negó y entonces lo mataron”, recordó la mujer, quien vive como nómada debido a que, después de declarar en el Ministerio Público (MP), la pandilla que le arrebató a su ser amado la amenazó.





“Creo que en el MP están los delincuentes, porque quien me amenazó sabía todo lo que dije”, lamentó la viuda.

Pérez trabaja por su cuenta. Cuando fue a solicitar empleo, por su necesidad, le ofrecían Q100 a la semana.

La mujer lamenta que la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) no se preocupa por  los familiares de las víctimas de extorsión. “Si los presos comen mal la PDH grita, pero nunca ha hecho nada por garantizar que los hijos de los pilotos muertos coman bien”, señaló.

Sandra Meda sufrió la pérdida de su esposo en el 2011 y seis años después todavía lucha para superarla. Con siete hijos —menores de edad cuando quedaron huérfanos—, su pena se agravó cuando el mayor sufrió de alcoholismo.

En ocasiones,  la situación se vuelve un círculo vicioso, como en el caso de Ingrid Escobar, cuyo esposo, piloto de transporte urbano, murió baleado  en el 2003. Catorce años después, Escobar atraviesa un nuevo duelo, pues su hijo, también piloto de autobús, fue asesinado en  Mixco.

Muchas viudas no logran reponerse por la muerte de sus esposos, a pesar que han pasado años desde el día del ataque.(Foto Prensa Libre: Esbin García)
Muchas viudas no logran reponerse por la muerte de sus esposos, a pesar que han pasado años desde el día del ataque.(Foto Prensa Libre: Esbin García)


Sin amparo alguno

Édgar Guerra, defensor del Usuario del Transporte  de la PDH, afirma que no hay planes para protección de la familia de los pilotos fallecidos y que  las empresas deberían inscribir a los conductores en el Seguro Social, pues con más de dos trabajadores hay obligación de ello.

La Asociación de Empresarios de Autobuses Urbanos informó que la relación laboral de los pilotos depende de cada empresa y que, debido a la falta de subsidio, desde el 2015 se dejó de dar un aporte a las viudas.

Según Guerra, en la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia apoyan con Q500 al mes, durante 2 años, a hijos de pilotos asesinados, pero al consultar sobre el subsidio se indicó que está a cargo del Ministerio de Desarrollo Social, entidad que solo informó que el año pasado tuvieron pláticas con viudas, y que en 2017 habría becas a nivel medio.

En octubre del año pasado, en el Congreso se presentó una iniciativa de ley para subsidiar a las familias de pilotos muertos. Esta aún permanece en las comisiones de Finanzas y Gobernación.

Pilotos de transporte urbano y extraurbano son agredidos.

  • Seis pilotos de transporte público murieron debido a las extorsiones entre el 1 y el 25 de enero de este año, según datos de la PDH.
  • En el 2016, los conductores de autobuses víctimas de la violencia fueron 39.
  • Entre 200 y 250 mujeres se atienden cada año en la Asociación de Viudas de Pilotos.
  • Q500 mensuales por cada miembro de la familia —hijos menores de edad—    , contempla la iniciativa de ley que busca subsidiar a viudas de pilotos asesinados.