Menor que falleció en EE. UU. migró de una empobrecida aldea de Camotán

Migrantes

Una hora en camino de tierra separa a la cabecera de Camotán, Chiquimula, del caserío Tizamarté, lugar de donde era originario el menor de 16 años que el pasado 30 de abril murió en un hospital de Texas, EE. UU., mientras estaba en custodia de las autoridades de Salud y Servicios Humanos de aquel país.

Más de 50 mil familias han huido de Guatemala en solo cuatro meses

Migrantes

Ni la separación familiar, ni la inversión de miles de dólares en campañas de disuasión, tampoco las noticias ampliamente difundidas de las muertes de niños guatemaltecos mientras estaban en custodia de la Patrulla Fronteriza han podido detener el flujo de familias que salen de Guatemala hacia EE. UU. en busca de un mejor futuro.

Políticos han decepcionado a guatemaltecos, dicen obispos

Política

El proceso electoral y los retos que enfrenta la juventud son dos temas que preocupan a los obispos guatemaltecos que ven con cómo la población guatemalteca ha perdido la confianza en la política, y cómo los jóvenes huyen del país en busca de mejores oportunidades de vida.

Sagrada Familia, familias sagradas

Opinión

De las características actuales de la Familia afirma el Papa Francisco en tono de lamentación: “Aquello que pesa más de todas las cosas es la falta de amor. Pesa no recibir una sonrisa, no ser recibidos. Pesan ciertos silencios. A veces, también en familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos. Sin amor, el esfuerzo se hace más pesado, intolerable” (14 de mayo del 2014). Ciertamente la curiosa evolución etimológica de “familia” se asocia al grupo incluso de esclavos dentro de las posesiones de un hombre, o al latín “fames” (hambre, por el hecho de “comer juntos”), al punto que “familiar” en el antiguo derecho romano aludía a lo cercano, aceptable, conocido.

Niños del tercer mundo son víctimas del sistema

Opinión

Estos días he creído ver un incremento en el problema de la mendicidad, fenómeno que se manifiesta públicamente en muchos lugares de esta capital, de las cabeceras departamentales y de otros escenarios más, donde se mantienen personas en las calles extendiendo la mano en solicitud de “una ayudita, por el amor de Dios”.

No hay futuro sin esperanza

Opinión

Tenía en mente referirme a un poema hermoso y profundo como reflexión de fin de año. Al enterarme de la muerte de un segundo  niño guatemalteco inmigrante se me amargó el corazón. La  triste  realidad de nuestra niñez chapina oscurece  la  actitud positiva frente a la vida. La muerte de niños inocentes en esta guerra migratoria duele demasiado. En mi opinión, cuando los niños son conducidos al frente —en nuestro caso, a la  frontera con EE. UU.— es una  prueba rotunda  de nuestro fracaso como nación.  Para quienes,  gracias a Dios, tienen empleo y  un ingreso seguro para vivir  esta guerra migratoria parece una locura. Yo misma he considerado que es una inconsciencia que un padre, o una madre, se lleven consigo a sus pequeños hijos a esta aventura de tan alto riesgo.  Pero si nos pusiéramos en sus zapatos, si viviéramos en un municipio lejano desprovisto de oportunidades de trabajo y sin los servicios básicos que el Estado está obligado a dar a los niños, la idea de migrar no es una locura. Es una necesidad. Nadie puede negar que las familias que reciben remesas en las aldeas y municipios de Guatemala viven mucho mejor que las  que no tienen a nadie quien les envíe esta ayuda.

Fortaleza

Opinión

El objetivo de una sociedad organizada en un Estado democrático es garantizar que sus ciudadanos tengan las oportunidades para una vida digna, que les permita su desarrollo integral a nivel personal y colectivo.