Banco Mundial y analistas prevén dificultades económicas para Centroamérica

Guatemala, Honduras y El Salvador afrontaron la crisis económica de la pandemia de forma diferente, según las tasas de crecimiento económico.

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Ventas ambulantes y comercio informal son parte de las actividades de muchos guatemaltecos para lograr ingresos. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).

El escenario económico mundial no pinta nada halagüeño este 2023: el Banco Mundial ha bajado del 3 % al 1,7 % el pronóstico de crecimiento económico global, un hecho que podría “empujar a la economía mundial a la recesión”.

Con esa percepción, ¿qué se puede esperar para los países del Triángulo Norte de Centroamérica, cuya inflación (aumento desordenado de la mayoría de los bienes y servicios) no para de crecer? ¿Están preparados ante un escenario económico adverso?

Según el economista Rafael Lemus, la respuesta se halla en la forma en que las economías de Guatemala, Honduras y El Salvador se comportaron tras el golpe de la pandemia del covid-19.

“El Salvador y Honduras fueron los países más afectados con tasas de crecimiento negativas entre el 8 y el 9%. El menos golpeado fue Guatemala, con una tasa menor incluso al 2%” dijo el economista.

“La recesión afecta varias variables, una es que las tasas de interés están subiendo y eso crea un clima más complicado de inversión y de aumento al costo de la deuda. También, como son economías pegadas y tan dependientes de Estados Unidos, afectaría las remesas y la demanda de exportaciones”, agregó Lemus.

Pero Ricardo Castaneda, economista senior del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) considera que, a menos que Estados Unidos entre en recesión, los países del Triángulo Norte solo pueden esperar una desaceleración económica. “Es decir que económicamente crecerían, pero a un ritmo menor”. Añadió que si se concreta la recesión en Estados Unidos y países desarrollados puede haber dificultades para los tres países por las remesas, las exportaciones y la inversión extranjera”.

Guatemala es llamada por el Banco Mundial la “economía más grande de Centroamérica”, con una deuda pública alrededor del 36 % del Producto Interno Bruto y un déficit presupuestario “históricamente entre los más bajos y estables del mundo”. Pero ese escenario no se ha traducido en una reducción significativa de la pobreza, según el organismo multilateral “los bajos ingresos del gobierno central limitan la capacidad de inversión pública y restringen tanto la calidad como la cobertura de los servicios públicos básicos”. Un escenario distinto pasa en la economía en El Salvador y Honduras, donde la economía enfrenta más dificultades.