Comunitario

Ser sensible y a la vez fuerte es su desafío

Una familia de abogados —dos hermanos, tíos y primos— fue la inspiración para que Mildred Rosalyn Joaquín Hernández optara por estudiar Derecho.

Por Geldi Muñoz Palala

Mildred Joaquín indica que entre sus aspiraciones inmediatas está la de ser agente fiscal. (Foto Prensa Libre)
Mildred Joaquín indica que entre sus aspiraciones inmediatas está la de ser agente fiscal. (Foto Prensa Libre)

Hoy, mientras termina el proceso para obtener su título, se ha convertido en uno de los oídos del Ministerio Público (MP). Ella recibe las denuncias verbales de tantas víctimas de algún delito.

Joaquín es una joven amable y con una sonrisa agradable, características necesarias para que los denunciantes se sientan en confianza. Dichos rasgos le ayudan a desempeñar su trabajo, ya que en la actualidad labora en la Oficina de Atención Permanente del MP, en Gerona.

Tiene ocho años de trabajar en la institución, aunque comenzó en la Fiscalía de Suchitepéquez y en la sede de San Juan Bautista, del mismo departamento. “Pertenecer a esta institución es algo bonito”, refiere.

Al consultarle qué es lo más fuerte que ha vivido en su trabajo, Joaquín Hernández refiere que, sin duda, es hacer el levantamiento de cadáveres cuando estuvo en la provincia, situación que se agrava mientras los familiares están en el lugar.

“Pero no me puedo poner a llorar con las víctimas colaterales. No puedo, es parte de la ética de trabajo y la responsabilidad que uno tiene, de estar firme para que se pueda hacer la diligencia pertinente”, explica.

Recuerda que la primera vez que lo hizo fue con nerviosismo. “Es una persona, cerca hay un familiar o alguien que puede tener angustia, y uno se pone en los zapatos de las personas, pero hay que sacar la diligencia”.

“Mi experiencia   en la provincia fue muy bonita, a pesar de los inconvenientes. Es bonito, al punto que uno llega a amar su caso”. Mildred Joaquín, empleada del MP

El caso que más le ha impactado y que lo tiene presente fue el de un niño en la capital. Fue una denuncia que tomó de un menor que había sido agredido físicamente por su madrastra. “Se veía demasiado golpeado. Tendría quizá 4 años y venía con una pantalonetita y playera, los policías le habían proporcionado una chumpa. Ese es el caso más feo, separando de esto lo de los cadáveres, porque ese niño es una persona tan vulnerable porque el adulto que debería protegerlo, lo agrede.

“La madrastra lo golpeó con un hierro en la cabeza. Se coordinó inmediatamente con la Fiscalía de la Mujer y se logró la aprehensión”, recuerda.

Atención

Entre las denuncias más comunes que recibe está el robo de celulares. A veces atiende hasta 10 de ellas, aparte de otras. “Pueden ser amenazas, estafas, apropiaciones, retenciones indebidas. Es una variedad, pero el factor común es el robo o el hurto de celulares”, reitera.

En cuanto a los denunciantes, explica que hay quienes llegan tranquilos, otros, por el hecho, llegan afectados y debido a que el trámite es desconocido pueden estar alterados. Los hay muy prepotentes, pero para ello reciben capacitación en el MP.

“Hay personas que no colaboran por temor o algo así; hay que sacarles despacio la información, y hay quienes exigen, son muy prepotentes”, asevera.

Cuenta que en ocasiones ha atendido a personas que no comprenden que hay denuncias que la Fiscalía no atiende.

“El MP no puede ver cierto tipo de denuncias o bien son delitos que a pesar de que son calificados como delitos en el Código Penal no es de nuestra competencia, entonces el Código Procesal Penal nos indica qué competencia tiene el MP, pero a pesar de eso llegan a denunciar”, afirma.

Entre esos delitos figuran la calumnia, difamación, injuria, incluso daños. “Esos son los delitos que el Código Procesal Penal señala que se verifican como de acción privada”, cuenta.

“Como no todo el mundo está familiarizado con la ley no se puede alegar ignorancia de ella, pero hay gente que no tiene acceso a lo mismo”, resalta.

Agrega: “A veces no existe el equipo necesario y se debe usar el propio vehículo, pagar uno las copias o cualquier otras situación, de nuestro propio patrimonio”.

Aparte de ello, también se requiere de mucha paciencia porque algunos “prácticamente quieren contar toda su vida”.