Septuagenaria lucha contra la adversidad

A  12 kilómetros del área urbana de  la cabecera  de Huehuetenango, en la aldea San Lorenzo,  reside  en una champa de láminas y madera  doña Tona, una mujer de 79 años que lucha ante las adversidades de la vida, pues desde hace  años  fue abandonada por sus familiares.

Por Mike Castillo / Huehuetenango

La septuagenaria cocina sus alimentos en un rincón de su casa, con leña. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
La septuagenaria cocina sus alimentos en un rincón de su casa, con leña. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Doña Tona, como la conocen en la aldea, afronta carencias de todo tipo, desde alimentos hasta medicinas para tratar una parálisis facial  que le dificulta hablar con claridad,  pero no pierde las esperanzas  de  que alguien la ayude en el ocaso de su vida. En el Programa del Adulto Mayor está registrada como Petrona Ordóñez.  

Su avanzada  edad le impide que recuerde su nombre con exactitud;  vecinos del  lugar cuentan  que  doña Tona también sufrió un derrame cerebral hace 10 años, cuya recuperación ha sido lenta porque no cuenta con recursos   para comprar medicamentos.

Otro de los desafíos a los que a diario  se enfrenta doña Tona es conseguir alimentos, pues debido a sus edad y su estado de salud  no puede trabajar.

Algunos vecinos aseguran que ella no  siempre obtiene comida para los tres tiempos, ya que depende de lo poco que los vecinos le   regalan.

Tragedia

La situación de la septuagenaria se complicó  hace unos días, luego de que la  lluvia y el  viento derribaron  su champa, por lo que se tuvo que ir a vivir de manera temporal  a la de su hermano, Peco, quien tiene 75 años y que  se dedica a recolectar leña en el bosque, para venderla y recaudar Q45 a la semana.

Doña Tona, quien llora con frecuencia, comentó  que fue madre soltera y que   trabajaba en fincas de la costa sur  en el corte de café. Su único hijo murió a los 17 años, al caer accidentalmente en un pozo. “Se llamaba Mario, lo cuidé hasta que falleció”, relató.

Su llanto muestra lo vulnerable que se siente ante las complicaciones que enfrenta a diario para subsistir,  pues tienen claro  que no hay quién le tienda una mano de ayuda.

Vecinos la apoyan

La residente Estela Hernández aseguró que cuando puede le hace limpieza en la casa y la baña, ya que la septuagenaria ya no puede movilizarse con facilidad. Añadió que a veces    le lleva comida,  porque también es de escasos recursos.

Hernández resaltó que le preocupa la situación de doña Tona, pues aunque tiene algunos sobrinos, no no se preocupan por ella. Además, criticó al Gobierno por entregar ayuda a quienes no la necesitan y dejan al margen casos como el de doña Tona y don Peco.