Justicia

Policía calcinado custodiaba al Rojo

Varias incongruencias rodean la aparición del cuerpo calcinado de un policía y la fuga de un peligroso reo al que custodiaba, que generó una alerta de la Interpol.

Por Claudia Palma

El cuerpo del agente Marvin Juárez Carreto apareció con cuatro heridas de bala y calcinado en Retalhuleu. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El cuerpo del agente Marvin Juárez Carreto apareció con cuatro heridas de bala y calcinado en Retalhuleu. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La audiencia de primera declaración de Óscar Oswaldo Archila Ovalle, alias el Rojo —en alusión a su cabello pelirrojo—, ha sufrido tropiezos desde el 14 de marzo último, cuando se programó y debió cancelarse en el Juzgado de Mayor Riesgo B.

Archila Ovalle guardaba prisión en la cárcel pública de Quetzaltenango, a cargo de la Policía Nacional Civil (PNC). Investigaciones lo relacionan con el hallazgo de dos cuerpos en un vehículo. No era esa, sin embargo, la razón por la que lo trasladaban a la ciudad.

El Rojo enfrentaba además un proceso por el asesinato de Carlos Antonio Marroquín Ovalle y asesinato en grado de tentativa contra José Luis Marroquín Ovalle y José Luis Marroquín Duarte, hechos ocurridos el año pasado en Zacapa. La fiscalía distrital pidió el traslado del caso a la capital.

Personal del Juzgado de Mayor Riesgo B recuerda que la mañana del 16 de marzo fueron notificados que Archila y su custodio, Marvin Juárez Carreto, salieron a las 5 horas de Quetzaltenango. Los esperaban a las 9 horas.

Se comunicaron con Juárez Carreto cuando estaban en Totonicapán, luego en Antigua Guatemala y San Lucas. A las 13 horas, cuatro después de lo previsto, reo y custodio se presentaron al juzgado.

Al finalizar la diligencia, cerca de las 17.30 horas, llamó la atención del personal que Juárez Carreto no solicitó autopatrulla, no lo pidió como suelen hacerlo otros custodios en el teléfono para coordinar ese transporte.

Los fiscales a cargo de la investigación analizan las cámaras de la Torre de Tribunales para determinar por cuál puerta y en qué circunstancias el recluso, su padre y el custodio salieron del edificio.

La jueza a cargo del proceso ordenó la prisión preventiva y el traslado de el Rojo a la cárcel de Cantel, Quetzaltenango, a pesar de la hora en la que terminó la diligencia.

Otro detalle curioso para el personal judicial es que el custodio se negaba a recibir la orden de traslado a Cantel.

Por “cordillera”

Por lo general, los reos que son trasladados a las cárceles de la provincia abordan un autopatrulla distinto al llegar a determinado punto, en un recorrido que se conoce como “cordillera”. Los reclusos peligrosos suelen viajar acompañados de al menos dos custodios y tres más que van en el vehículo policial.

El subdirector de Investigación Criminal de la PNC, Stu Velasco, afirmó que investigan dónde se produjo la última comunicación de Juárez Carreto, cuyo cadáver calcinado apareció en un cañaveral en la aldea Sununché I, San Andrés Villa Seca, Retalhuleu.

No hay reportes de que los otros policías que custodiaron al reo estén desaparecidos o heridos, reconoció Velasco.

Una casualidad hizo que durante un operativo rutinario, Archila fuera capturado en Quetzaltenango por posesión para el consumo y por intentar sobornar a la Policía.

Ahora, la PNC tiene un reo fugado y un agente calcinado, quien fue calificado como uno de los mejores de su promoción.