Política

Evaluación del Gobierno a seis meses del inicio de la gestión

Sectores sociales y analistas evalúan al Gabinete de Gobierno de Jimmy Morales, a seis meses del inicio de su gestión.

Por Geovanni Contreras

Sectores sociales demandan más liderazgo del presidente Jimmy Morales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Sectores sociales demandan más liderazgo del presidente Jimmy Morales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Esta es la evaluación que hacen sobre el Gabinete de Gobierno.

IPNUSAC

El Gobierno de la República ha sido un actor secundario durante su primer semestre de gestión. Aunque ha incorporado a técnicos especializados en la gestión sectorial, sigue careciendo de un plan estratégico mínimo y de una visión que acompañe la tendencia hacia las reformas que, en medio de polémicas, atraviesa el país en varios campos, como el de la justicia y el económico. A diferencia de administraciones anteriores, la crítica no se ha centrado tanto en la administración de gobierno debido a que la atención pública la atrae la batida contra la impunidad y la corrupción que llevan a cabo el MP y la Cicig.

Sin embargo, en el terreno de la prestación de los servicios básicos, se resiente la ausencia de Estado, de políticas y programas, en particular en el área social, y acusadamente en salud, educación y apoyo a la pequeña producción en zonas rurales.

Evaluaciones

Sectores sociales analizan el desempeño del Ejecutivo en seis meses

El gobierno camina sobre una delgada capa de gobernabilidad por demandas sociales insatisfechas, pero sobre todo por las reacciones en grupos fácticos de poder que han provocado los procesos penales del MP y la Cicig.

Finalmente, en materia de política exterior el gobierno está superando una etapa de rispidez con organismos multilaterales y de señalamientos de violación de la soberanía, para encauzar una política más agresiva y audaz aunque de carácter bilateral, pues los bloques regionales, sobre todo en Centroamérica y Latinoamérica se están resquebrajando por diferencias ideológicas y la intervención de poderes fácticos transnacionales.  

Cristian Álvarez, analista, catedrático de economía y política, y director del Cadep, de la UFM

El presidente desapareció, cedió el liderazgo del país a Thelma Aldana e Iván Velázquez. Se consolidan los nombramientos oscuros de puestos claves en la administración, y la transparencia en el manejo del presupuesto no existe. Las compras sin licitar demuestran que siguen grandes riesgos de corrupción, los excesos en la burocracia se mantienen, y parece que la apuesta del presidente es para el nuevo presupuesto. Este año será de aprendizaje, en el mejor de los casos.

No hay coordinación entre ministerios, y se puede rescatar la labor de algunos ministros o servidores públicos, más por iniciativa propia que por dirección del gobierno central.

Los problemas sociales crecen, las carencias del estado se hacen evidentes, el rumbo del nuevo gobierno no aparece.  El presidente está perdido entre viajes y actos públicos. Como siempre, las roscas han logrado alejarlo de la realidad nacional.

No hay acciones concretas que surjan del Ejecutivo en pro de la eficiencia del manejo del presupuesto, ni en pro de la transparencia.

Víctor Gálvez Borrell, director de incidencia pública de la URL

En la percepción de la mayor parte de la ciudadanía, el Ejecutivo tiende a representar al conjunto del Estado (y no a uno solo de sus tres organismos). Por ello se proyectan en él dualidades sobre avances y temas pendientes, al igual que sobre aciertos y errores del Estado en cuanto tal.

Es en esta medida que existe una percepción, a veces ambigua y otras dudosa, sobre si se han producido efectivamente cambios desde el inicio del año y sobre todo, respecto de su orientación, profundidad y grupos sociales que al final, resultarán favorecidos.

Ello se expresa, entre otros ejemplos, en las opiniones encontradas sobre el carácter insuficiente de las reformas a normas importantes como la Ley Electoral, del Organismo Legislativo, de Contrataciones del Estado o en cuanto a la discusión de otras como la de Servicio Civil y al avance del Diálogo Nacional para las reformas constitucionales.

Asíes

Algunas designaciones como los nombramientos en la Superintendencia de Administración Tributaria y la Procuraduría General de la Nación demuestran el deseo por ordenar la situación y hacer frente a la crisis que enfrenta el país.

Además, se ha visto su intención por tomar la batuta de ciertas discusiones, como en las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

Sin embargo, todas sus decisiones no conllevan un objetivo de largo plazo. La ausencia inicial de un plan de gobierno con acciones debidamente establecidas se hace evidente. Se espera que la conclusión de la Política General de Gobierno 2016-2020 contribuya a ordenar y cohesionar la gestión. En este sentido, los desafíos están en la claridad de los objetivos, en la buena coordinación y gestión de los procesos, cómo en la transparencia y buen uso de los recursos públicos.

Elena Díez y Juan Alberto Fuentes Knight, del Movimiento Semilla

No ha podido desplegar una estrategia de iniciativa y se ha convertido en un rehén de un Congreso en que los intereses particulares y corruptos aún tienen una presencia importante, como ocurre en la propia bancada oficial.  

El Ejecutivo ha asumido posiciones contradictorias, como ocurrió al cambiar de posición sobre el derecho a antejuicio a pesar de que la propuesta original de reformas de la justicia presentada por los tres poderes proponía eliminarlo.  Tampoco ha asumido una posición activa de defensa y protección del MP ante las fuerzas oscuras que pretenden detener los avances de la justicia.

Daniel Pascual, dirigente del CUC

En lugar de gobernar y buscar solución a la problemática, sigue como que estuviera en campaña, sin hacer cambios sustanciales. No hay una dirección clara en las acciones del Ejecutivo. A los principales problemas como la crisis en salud, educación, los problemas de desnutrición y seguridad ciudadana, no hay acciones claras encaminadas a abordar los puntos fundamentales.

El Ejecutivo no impulsa planes ni medidas concretas para resolverlos. Una de las pocas medidas acertadas fue el nombramiento del titular de la SAT que al parecer ha continuado con el combate a la corrupción tanto dentro de la institución como hacia los grandes evasores de impuestos.