Política

Mario Taracena: “El Congreso fue un botín”

Mario Taracena, presidente del Congreso, asegura que ese organismo ha sido utilizado como un botín. Más allá de las plazas, hay negocios sucios en todos niveles, por lo que prevé más capturas de exdiputados y antejuicios.

Por Jessica Gramajo

La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y el Ministerio Público (MP) han solicitado información de las acciones de los congresistas desde el 2008.

¿Cómo analiza lo que está pasando?

Era algo que se veía venir, porque el MP y la Cicig habían pedido información del 2008 a la fecha, actas y todas las acciones de las juntas directivas. Lo que estamos viendo es el resultado del escrutinio que se realizó a la información que proporcionamos.

En la Directiva decidimos abrir toda la información, fuera de quien fuera, aun así fuera de un compañero.

¿Le han pedido información solo de las directivas o de congresistas en particular?

Solo directivas, desde el 2008.

¿Por qué cree que hay detenidos solo diputados de las directivas de Arístides Crespo y de Luis Rabbé?

No sé; pero no me extrañaría que haya más investigaciones contra diputados.

¿Por qué?

Porque en la medida en que he ido viendo las cosas, las compras y demás, me he dado cuenta de los negocios y las transas que hay aquí.

Es una mafia incrustada en el Congreso, en todos los niveles: de diputados, de trabajadores, de sindicalistas, de secretarias, de todos. Es una mafia total. En todo lo que se compra, desde una tinta, una engrapadora, una tijera, hay transas.

¿Cómo?

A través de los años montaron las cadenas de familias, de amigos y de todo. Y cuando cae aquí una directiva como la de Luis Rabbé, que trae a gente como Carlos Herrera, terminaron de afinar toda la cadena de corrupción y llegó un momento donde cualquier cosa que se comprara en el Congreso pasaba saludando al rey.

¿Qué ha encontrado?

De todo: en las tintas, en el papel, a donde volteara a ver. Un ejemplo: cobraban Q30 mil mensuales por alquilar el equipo de sonido, un negocio de Carlos Herrera. Yo compré un equipo de sonido, nuevito, y costó Q70 mil. Herrera pasó dos años cobrando Q30 mil mensuales —Q720 mil—.

¿Cómo funciona el negocio de las plazas?

Lo que sé es que van colocando plazas para colocar a su base departamental, especialmente los distritales. Por ejemplo, un diputado de Quiché consigue una su plaza de Q10 mil y la divide en tres para pagar a los coordinadores del departamento del partido o de otro trabajo. No son fantasma, sí existen las personas, son plazas que trabajan, pero en otro lado.

Hay varias variantes. Hay otros que le dan Q500 o Q1 mil a la persona y se quedan con lo demás. Si la plaza es de Q10 mil, invierten mil en el señor para que se calle la boca y Q9 mil para el diputado.

Hasta llegar a los sofisticados como Pedro Muadi, que hizo una planilla y tenía una cuenta bancaria para pagar. La mayoría de plazas se manejan en efectivo, no llegan a ese extremo.

¿Ha ocurrido esto por muchos años?

Sí. Esto es toda una degeneración. Empezó el ataque contra los viajes, pues estos se convirtieron en una especie de premio y luego en un instrumento de chantaje de los diputados en las votaciones. Los viajes se usaban como pago de favores, así que la Prensa puso el ojo en ese tema. Como había tanta fiscalización, se dejó de viajar. Entonces el pago de favores se trasladó hacia las plazas y se empezó a degenerar poco a poco. Gente como Manuel Baldizón ayudó a degenerar esto. Al pedir votaciones a cambio de plazas o de ayuda. Dependiendo del favor, era la cantidad de plazas.

¿Sobresueldos para los diputados?

En algunos casos, sí.

¿Todos los diputados han pedido plazas?

Creo que no hay ni un diputado que no tenga plazas de más. Si hay alguno es porque no se ha dado cuenta o porque es demasiado bruto, pero todititos teníamos plazas.

Quiero dejar claro que no significa que sea ilegal. Usted acudía al presidente del Congreso, que según la Ley es el empleador; en este caso, a Luis Rabbé: “Mirá Luis, me podés ayudar con estas plazas”. Y si Luis se las daba, pues bienvenido. Todo diputado tiene derecho a pedir, era el presidente el que asumía la responsabilidad.

¿Todos los diputados tenían plazas y las mal utilizaban?

Depende de cómo la manejara cada diputado.

¿Usted tuvo de más?

Sí, sí tuve de más. Lo dije desde el primer día. Siete no, son seis. La ley me da tres, y tenía nueve.

¿Solo seis? Según diputados como César Fajardo usted ha tenido muchas más…

Pueden revisar. En siete legislaturas logré meter seis gentes. Fajardo que mire sus problemas. En este momento ningún diputado tiene de más, porque la ley lo prohíbe. Ningún diputado puede tener más plazas de lo que la Ley permite, y la Ley permite tres.

¿No teme que lo investiguen por esas seis plazas?

No, porque yo no tengo ningún problema; lo mío es legal. Yo le pedí autorización al presidente en su momento, y él lo autorizó.

La Ley no le permitía tener plazas de más...

No, la Ley sí lo permitía, y al presidente también. El artículo 154, inciso a), creo que es. Rabbé va a quitarse el clavo, porque la Ley lo respalda y le permitía contratar más gente.

La Ley dice que no se puede tener más de tres empleados

Sí, eso dice; pero la misma ley dice… son las contradicciones, en un artículo dice que no se puede tener más de tres, pero en otro dice que si la Directiva y el presidente se lo autoriza, no va a tener ningún problema. Es legal. Ninguno de los diputados que han estado saliendo tienen plazas ilegales. Se podrán ir presos por otras cosas, pero por eso no lo creo, porque todo está en ley.

¿Todo está en ley, pero por contradicciones?

No. ¿Por qué va a haber contradicciones?

Usted lo acaba de decir…

Por eso, pero son cosas que tiene la Ley. En un lado dice no te lo puedo dar, pero en otro artículo dice que sí.

Es una contradicción...

Es un complemento de la Ley. Contradicción que dijera “quítele tres y estos no”. Yo no le veo contradicción.

¿Cuánto personal ha encontrado de más?

Tengo tres mil 500 trabajadores. Tengo dos mil 500 de más.

¿Cuántas plazas ha encontrado que no vienen a trabajar?

Es complicado, en la Ley de Servicio Civil se va a tener que corregir, porque hay gente que no marca.

La configuración del Congreso es bien especial. Por ejemplo, Luis Contreras tiene un hijo que lo mataron por un problema de violencia; me pidió cuatro personas para resguardar su seguridad, esos no marcan, porque no van a venir a marcar desde San Marcos. Casos como ese hay muchos.

La guardia parlamentaria cumplía ese trabajo, pero su labor es cuidar los edificios del Congreso, por eso ahora creé la figura de guardia ejecutivo que cuidará al diputado.

¿Cómo garantizar que ese nuevo guardia ejecutivo no termine cuidando a la esposa o hijos del diputado?

El que cuida el jardín o saca a los chuchos a pasear.

No puedo hacer nada. Le choferean a la esposa o llevan a los hijos al colegio; yo no sé, pero son guardias ejecutivos pedidos y que ahora van a poder no marcar.

Insisto, ¿cuántas plazas encontró que no vienen?

No me lo ponga como que yo me puse a registrar. La invito a que camine por el pasillo y va a ver un montón de gente sin qué hacer; si quiere encontrar más, vaya a Café León, allí va a ver unas cien gentes tomando café todo el día y todos cobran sueldo; o vaya a protocolo, allí hay como 20 escritorios con tres secretarias cada uno, ninguna hace nada. Hay sobrepoblación y sobresueldos.

Aquí no hay luchas sindicales, aquí hay un montón de gente que robó, asaltó el presupuesto del Congreso, en contubernio de trabajadores, diputados, exdirectivos, sindicalistas, todos.

¿Qué más espera?

Espero que pare en algún momento. El Congreso va en picada, debe tocar fondo, rebotar y levantarse. Son tragos amargos, pero van a fortalecer y a dar credibilidad.

¿Se está depurando?

Depuración controlada. La del personal la está haciendo la Directiva, y la de los diputados, el MP.

¿Se llegará a una Asamblea Nacional Constituyente?

No. Son rumores. Habrá más capturas, se duplicarán los antejuiciados.

¿Incluso de la UNE?

De todos lados. A esos tres de la UNE me imagino que los van a tener que expulsar. Después del escándalo que hicimos porque una señorita se quitó más ropa de la cuenta y tan moralistas que fuimos, imaginaría que ahora que hablamos de gente involucrada en robo, en apropiación indebida, cohecho y todas esas cosas, mínimo, se tiene que expulsar.





¿Se debilitará la imagen de transparencia que ha querido proyectar la UNE?

Se debilitará más si los apañamos. Mejor pasamos un rato colorado y salimos bien, porque ninguno de esos tres de la UNE dijo que tenía esas plazas o colaboró en el partido con eso; bien calladito se lo tenían. Cuando se destapó la planilla nos dimos cuenta de que tenían más de 30 plazas cada uno, pero nunca dijeron nada.

Usted también tenía plazas.

Sí, todos; pero no compare mis seis plazas en siete legislaturas con las 39 de Fajardo en un solo año, y la gente que está conmigo sí trabaja aquí. Los del sindicato me pusieron 20, —pero— 16 de ellos ya trabajaban acá; a mi servicio hay cinco. En el caso de Gumercindo Hernández —cocina—, lo puso —Efraín— Ríos Montt. Me sirve café y gana Q33 mil mensuales. Imagine en cuánto sale cada taza de café.

No puede negar que hay gente del partido, como Carlos Menocal.

Sí, él trabaja acá de siempre y hacía actividades del partido. Esas son las cosas falaces e injustas, porque sí se meneaban acá y trabajaban en la bancada. Cuando quedé de presidente me los traje, porque son parte del equipo de la UNE, con la tragedia de que son los peludos y que no los quieren, pero para mí son profesionales de varios quilates.

¿Venían? No se les vio

Venían a reuniones todas las semanas, y trabajaban en el partido también.