Afectados por sismos del 2011 en Santa Rosa siguen en el abandono

A un kilómetro del área urbana de Cuilapa, Santa Rosa, se encuentra el albergue Ebenezer, el cual fue instalado hace casi cinco años para  cobijar  a damnificados por  el desbordamiento del río San Juan y los   sismos ocurridos en julio del 2011.   

Por Oswaldo Cardona / Santa Rosa

Niños ven con tristeza el entorno en el albergue Ebenezer, habilitado en Cuilapa, Santa Rosa, luego de una serie de sismos ocurrida en el 2011. (Foto Prensa Libre: Oswaldo Cardona)
Niños ven con tristeza el entorno en el albergue Ebenezer, habilitado en Cuilapa, Santa Rosa, luego de una serie de sismos ocurrida en el 2011. (Foto Prensa Libre: Oswaldo Cardona)

De las 75 familias que fueron ubicadas en  el albergue, 21 permanecen   en ese lugar,   en condiciones infrahumanas,  debido a que no tienen a dónde ir.

“Cuando el albergue fue abierto —en el 2012— nos dijeron que la estadía era temporal y que obtendríamos vivienda formal; sin embargo,  ese sueño se terminó al pasar el tiempo y poco a poco varias personas lo abandonaron; solo quedamos las más necesitadas, entre ellas 60 niños”, comentó la afectada Gregoria Escalante.

Mishel Aquino,  vecina del lugar,  dijo  que la situación es preocupante, pues la mayoría de los menores padecen de  desnutrición severa, enfermedades de la piel,  gastrointestinales, y resfriados comunes, pero las  autoridades no los han apoyado.

Personas que no son del lugar se asombran al ver que los niños  se mantienen descalzos, con las manos llenas de tierra y jugando en el polvo o el lodo.

“Los niños de este lugar viven la  Navidad y las fiestas de fin de año   como un día normal, pues nunca reciben regalos y se tienen que conformar con  comer frijoles y tortillas,  por la pobreza que se vive”, expresó un poblador.

Piden ayuda

La mayoría de las  covachas de lámina, madera y lona  colapsaron.

“Hay familias que  han luchado  para irse a otro lugar a alquilar o a vivir con   familiares, porque las condiciones  en las que estamos aquí ya no son adecuadas. Se han caído cinco  covachas  con  familias  adentro, pero gracias a Dios nadie ha salido lastimado  porque no pesan mucho”, relató  Íngrid Chacón, encargada del  albergue.

Los casi 160 afectados se  quejan de que a las autoridades municipales  se les olvidó que existen, pues no las han visto  por el lugar.    

“Vemos con  mucha tristeza que  la Municipalidad se endeudó con     millones   de quetzales para la construcción de  un complejo deportivo  y tiene en total abandono  a estas familias, que desde hace cuatro años están a la espera de que  les construyan un lugar digno para  vivir”, añadió Chacón.

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