Internacional

EE. UU. pide acción internacional urgente en Venezuela

Tras fracaso en reunión de la OEA en México, Estados Unidos pide actuar ante crisis venezolana. 

Por AFP y EFE / EE. UU.

La OEA decidió no tomar parte en el conflicto venezolano. (Foto Prensa Libre: AFP)
La OEA decidió no tomar parte en el conflicto venezolano. (Foto Prensa Libre: AFP)

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, pidió el jueves una acción internacional para abordar la crisis en Venezuela, luego que una propuesta de mediación apoyada por Washington no lograra el apoyo necesario para ser aprobada por la Organización de Estados Americanos  (OEA).

“La trágica situación en Venezuela llama a la acción”  internacional, señaló Haley en un comunicado un día después del fracaso de la propuesta estadounidense en la reunión de los 34 estados integrantes de la OEA en México.

Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU. 

“Los venezolanos están muriendo de hambre mientras su gobierno pisotea la democracia. La comunidad internacional debe actuar aun si el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos están impedidos de hacerlo”.

Durante la reunión de tres días de la OEA, la propuesta de mediación regional apoyada por Estados Unidos no pudo superar la oposición de aliados regionales del presidente Nicolás Maduro y de naciones del Caribe que se benefician de petróleo venezolano a bajo precio.

Haley no proporcionó detalles sobre las acciones futuras de su país, pero en mayo Estados Unidos pidió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Venezuela, la primera vez que el órgano superior de las Naciones Unidas abordó la crisis.

Venezuela se ve sacudida desde abril por una ola de protestas callejeras opositoras, con un saldo de 74 muertos.

Una OEA estéril

La Organización de Estados Americanos ha exhibido ante la situación en Venezuela la misma esterilidad en defensa de la democracia que le ha llevado a tolerar en su seno desde las dictaduras militares en Chile y Argentina al actual régimen en Nicaragua, gemelo del enquistado en Caracas.

La propia tenacidad de Luis Almagro frente a Venezuela, tan inédita en un secretario general de la OEA como infructuosa, contrasta con su indiferencia ante la situación, cuestionable por las mismas razones, que se vive desde hace años en Nicaragua bajo el absolutismo de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo.

En su 47 Asamblea General, celebrada esta semana en Cancún, la OEA no ha conseguido siquiera consensuar una mera declaración sobre Venezuela.

US$90 millones de presupuesto anual tiene la OEA. 

Desde la entrada en vigor de la carta de la OEA en 1951, este organismo, de pomposo y vasto aparataje con sede en Washington y unos US$90 millones de presupuesto anual, solo ha tomado dos decisiones realmente ejecutivas que hayan afectado a alguno de sus miembros, al suspender a Cuba en 1962 y a Honduras en 2009.

La suspensión de Cuba, que dejó de ser efectiva en 2009, fue justificada por los lazos del entonces régimen presidido por Fidel Castro con la extinta Unión Soviética y con China, que se consideraron desleales con los intereses americanos que representa la OEA.

La de Honduras, tras el golpe de Estado que desalojó del poder al entonces presidente de esa república, Manuel Zelaya, y también sin efecto desde 2011, fue resultado de la consecuente aplicación de la Carta Democrática que la OEA había aprobado como instrumento interno en 2001.

Es la aplicación de ese instrumento lo que Almagro ha invocado sin éxito frente a la situación que vive actualmente Venezuela.

Las transgresiones al Estado de Derecho, su propia Constitución y a derechos fundamentales como el de la libertad de expresión del régimen instaurado por Hugo Chavéz y perpetuado por Nicolás Maduro son cuando menos las mismas que las perpetradas por Ortega y Murillo en Nicaragua.

Durante su historia, la OEA ha acogido sin inmutarse a regímenes tan brutalmente dictatoriales como, entre otros ejemplos, los de las juntas militares en Argentina o el de Augusto Pinochet en Chile, o los devenidos por el aún imbatido récord de sucesión de golpes de Estado en Bolivia en la década de 1970.

Tampoco se conmovió la OEA en sus orígenes ante las dictaduras de la familia Somoza en Nicaragua, del general Alfredo Stroessner en Paraguay ni del general Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana.

Durante los sangrientos conflictos sufridos en Centroamérica hasta casi finales del siglo pasado, el desempeño de la OEA brilló por su inoperancia, salvo cuando ya estaban resueltos.

Las hemerotecas no recuerdan que la OEA realizara esfuerzo significativo alguno para evitar que uno de sus miembros, EE. UU, invadiera por decisión unilateral a otro de sus miembros, Panamá, en 1989, con el resultado de miles de muertos; ni mucho menos que ejecutara decisión alguna al respecto, más allá de lamentar los sucesos.

(Video: oposición irrumpe en reunión de la OEA)