Internacional

Familiares de pasajeros del avión desaparecido hace un año piden respuestas

Un año después de la desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines sigue sin resolverse el misterio sobre lo ocurrido, pero Malasia y Australia aseguraron este domingo que guardan la esperanza de hallar los restos del avión para dar respuestas a las familias de los pasajeros.

Por Kuala Lumpur/AFP y EFE

Manifestantes portan carteles donde piden a la aerolínea que les diga “la verdad” de lo ocurrido con el vuelo MH370. (Foto Prensa Libre: EFE).
Manifestantes portan carteles donde piden a la aerolínea que les diga “la verdad” de lo ocurrido con el vuelo MH370. (Foto Prensa Libre: EFE).

Un informe de expertos independientes publicado este domingo en Kuala Lumpur no le dio ningún consuelo a los familiares y amigos de los desaparecidos, ya que apenas contiene nuevos elementos.

El vuelo MH370, que conectaba Kuala Lumpur a Pekín, desapareció de los radares el 8 de marzo de 2014 con 12 miembros de la tripulación y 227 pasajeros a borde, de los cuales dos tercios eran ciudadanos chinos.

El primer ministro malasio, Najib Razak, cuyo país recibió duras críticas por parte de las familias de las víctimas, reafirmó este domingo su voluntad de aportar respuestas sobre lo ocurrido.

A pesar de “los débiles elementos materiales” de que disponen los investigadores, “Malasia sigue comprometida en la búsqueda y guarda la esperanza de que se localice el vuelo MH370” , declaró Razar en un comunicado.





Varios buques llevan meses sondeando el fondo submarino en el sur del océano Índico, utilizando sonares sofisticados que ya rastrearon el 40% “de una zona de búsqueda prioritaria”. Pero la operación dirigida por Australia no permitió encontrar el avión.

Ausencia de pruebas

Este domingo, el primer ministro australiano, Tony Abbott, afirmó que, si esta operación no surte efecto, su país y sus socios llevarán a cabo “otras pesquisas” en un perímetro de unos 60 mil kilómetros cuadrados. No precisó, no obstante, cuál será la nueva zona explorada.

“Se lo debemos a las familias de las víctimas”, dijo Abbott durante una rueda de prensa.

“Estoy muy enfadado (...) porque pasó un año y no sabemos nada más que hace un año”.Ghyslain Wattrelos, pariente de una mujer desaparecida.

Hasta el momento, la explicación más verosímil aportada por los investigadores es que la tripulación y los pasajeros perdieron el conocimiento por culpa de una brusca bajada del oxígeno a bordo. El avión habría seguido volando con piloto automático hasta estrellarse contra el mar, una vez agotado el carburante.

El nuevo informe no defiende ninguna hipótesis concreta, y sus autores no estudiaron el perfil de los pasajeros o la posibilidad de un secuestro aéreo. Tan sólo indica que no se comprobó ningún comportamiento sospechosos entre los miembros de la tripulación.

La investigación tampoco pudo demostrar que se produjera ningún tipo de anomalía mecánica en el Boeing 777 antes de su desaparición.

Los familiares de las víctimas siguen, por su parte, convencidos de que Malasia no les cuenta la verdad.

“Nos mienten”

En una entrevista para AFP TV, Ghyslain Wattrelos, un francés que perdió a su mujer y a dos de sus hijos en el siniestro, expresó su cólera por desconocer lo que pasó con el avión.





“Estoy muy enfadado (...) porque pasó un año y no sabemos nada más que hace un año”, declaró. “Sé que nos mienten”, añadió, acusando también a las autoridades francesas de esconder la verdad.

En Pekín, familiares de los pasajeros se reunieron para manifestar en el aniversario de la desaparición del MH370, a pesar de una importante presencia policial. Los agentes bloquearon los accesos a la embajada de Malasia, pero un grupo de 30 personas consiguió protestar en la zona, exigiendo disculpas al gobierno malasio y reclamando respuestas sobre la desaparición del avión.

Un gran dispositivo policial flanqueaba desde primera hora de la mañana el templo del Lama de la capital china para evitar que los familiares pudieran expresar sus reclamos a los periodistas, que habían sido convocados por el grupo la noche anterior.

Aunque los agentes permitieron a los familiares rezar de forma privada en el interior del templo, no les dejaron hablar con los medios de comunicación, a quienes echaron del centro religioso y de sus inmediaciones a empujones.

El número de agentes, de paisano o uniforme, superaba a la cincuentena de familiares y al de periodistas, y no se retiró del lugar hasta bien entrada la tarde, según pudo constatar EFE.