Papa en México

Las 10 frases del papa Francisco en México

La jornada del papa Francisco en su primer día de visita a México estuvo cargada de momentos emotivos y frases llenas de desafíos, tanto para las autoridades, como para los religiosos y los ciudadanos de a pie.

Por Gustavo Montenegro

El papa Francisco se dirige a jerarcas de la iglesia católica mexicana. (Foto Prensa Libre: Agencia EFE)
El papa Francisco se dirige a jerarcas de la iglesia católica mexicana. (Foto Prensa Libre: Agencia EFE)

Esta es una síntesis de diez extractos sacados de sus discursos en el palacio de gobierno, en la Catedral de México y en el Santuario de Guadalupe.

  1. “La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo” (En el Palacio de Gobierno, a las autoridades y políticos).
  2. Si tienen que pelearse peléense, si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara. Y como hombres de dios… si se pasaron de la raya van a pedirse perdón.
  3. “La Virgen Morenita nos enseña que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios. Aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia”.
  4. A los obispos: “Reclínense pues, con delicadeza y respeto, sobre el alma profunda de su gente, desciendan con atención y descifren su misterioso rostro…. Naturalmente, por todo esto se necesita una mirada capaz de reflejar la ternura de Dios. Sean por lo tanto obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso”.
  5. “No le tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa”
  6. No pierdan, entonces, tiempo y energías en las cosas secundarias, en las habladurías e intrigas, en los vanos proyectos de carrera, en los vacíos planes de hegemonía, en los infecundos clubs de intereses o de consorterías. No se dejen arrastrar por las murmuraciones y las maledicencias.
  7. Del narcotráfico: “La proporción del fenómeno, la complejidad de sus causas, la inmensidad de su extensión, como metástasis que devora, la gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones, no nos consienten a nosotros, Pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas genéricas, sino que exigen un coraje profético”
  8. “Una mirada de singular delicadeza les pido para los pueblos indígenas, para ellos y sus fascinantes y no pocas veces masacradas culturas”.
  9. En el Santuario de Guadalupe: En ese amanecer (en que la Virgen se apareció a Juan Diego) Dios despertó y despierta la esperanza de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras. En ese amanecer, Dios se acercó y se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos.
  10. No te dejes vencer por tus dolores, tristezas, nos dice.   Tan sólo camina por los caminos de tu vecindario, de tu comunidad, de tu parroquia como mi embajador, mi embajadora; levanta santuarios compartiendo la alegría de saber que no estamos solos, que ella va con nosotros. Sé mi embajador, nos dice, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, da lugar al necesitado, viste al desnudo y visita al enfermo.