Internacional

Preparan la 173 representación de la Pasión y Muerte de Cristo en  Iztapalapa

Cargar la cruz a lo largo de kilómetros, caerse, recibir azotes... Ariel, de 18 años, está listo para el papel de su vida. Desde hace varios meses, recibió una preparación intensiva para interpretar a Jesús ante más de un millón de personas en un barrio de Ciudad de México.

Por Ciudad de México/AFP

Protagonistas para la 173 representación de la Semana Santa  en Iztapalapa, México.
Protagonistas para la 173 representación de la Semana Santa  en Iztapalapa, México.

Alrededor de 40 personas se reunieron el viernes pasado en el patio de una humilde casa de Iztapalapa, un populoso barrio del suroriente de la capital, para el último ensayo antes de la Semana Santa.

“Que nos vaya bien con la bendición de Dios” , dice en voz alta Miguel ngel Morales, presidente del Comité Organizador de la Semana Santa en Iztapalapa, en una oración con la que concluye el ensayo.

El elegido para personificar a Jesús, y recibir azotes reales con ramas y varas en la representación número 173, no parece nervioso a pesar de que el via crucis lo llevará por un largo camino en el que atravesará el Cerro de la Estrella, templos, plazas, jardines y calles de Iztapalapa, uno de los muchos lugares de América Latina que revive todos los años la muerte y resurrección de Cristo.

Aunque está complacido con su papel, el teatro no es una actividad habitual para Ariel Rodrigo Luna Estrella. Originario de Iztapalapa, trabaja en una fábrica de mochilas y bolsos de mano, juega fútbol y sueña con convertirse en un profesional del balompié.

Sufrimiento y resistencia

Después de la oración, Ariel entra en la casa, conocida como “la casa de los ensayos” , y se sienta en el sofá. Con los ojos llorosos, habla con tranquila seguridad: “Quería tener este papel para vivir lo que Jesús vivió y reencarnar su sufrimiento” .

Pero conseguir el papel no fue fácil; tuvo que someterse a varios exámenes médicos y de resistencia física, y responder varias preguntas al igual que los otros 16 candidatos para el rol estelar. Con 21 votos a favor, el comité lo designó como ganador en enero.

Ariel, que será la estrella de la representación que cuenta con 5.000 actores, ha recibido una seria preparación espiritual, mental y física.

Para su preparación espiritual contó con el apoyo de un cura, ensayó varias veces hasta memorizar sus diálogos y tuvo un entrenamiento físico de cinco horas diarias; pasos obligados para el óptimo desempeño de su actuación.

El día más duro de la Semana Santa para este joven Jesús, será el día de su muerte, el Viernes Santo.

“Jalé una cruz de troncos de 90 kilos, similar a la cruz de la Semana Santa, hice los recorridos del vía crucis para reforzar los músculos. Me siento preparado” , dice rotundo.

Homenaje a un hermano muerto

La Pasión de Cristo de Iztapalapa se celebra desde 1843 en agradecimiento por la erradicación de una epidemia de cólera.

“Los habitantes de los pueblos (de Iztapalapa, 8 en total) prometieron hacerla todos los años para decir gracias a Dios por ese milagro” , explica Luis Alberto Guzmán, miembro del comité.

Para Ariel, encarnar a Jesús es más que un papel; se trata de una experiencia que le “da sentido”  a su vida y que recordará “todos los días”  hasta su muerte.

Es además un homenaje para su hermano, que murió en un accidente en diciembre del 2014.

“Mi hermano quería que yo hiciera el personaje de Jesús (...) Será mi Simón de Cirene” , un personaje de la Biblia que ayudó a Cristo a cargar la cruz, según la leyenda cristiana, comenta Ariel, quien ya había actuado como romano cuando era más joven.

Frente al sillón de Ariel, a través de una ventana, se ve la pesada cruz de madera pintada de azul turquesa que le da un aire místico al pequeño patio.

En los extremos de la barra horizontal de madera de la cruz, están colocados dos ganchos de metal en los que Ariel colocará sus manos cuando sea crucificado, una escena que aquí se hace sin usar clavos.